15.11.2018
Jason Cone, director ejecutivo de MSF en Estados Unidos
 
La última proclama presidencial de Estados Unidos para limitar la migración niega a muchos centroamericanos el derecho a buscar asilo, y pone miles de vidas en riesgo. Obliga a las personas vulnerables a permanecer atrapadas en México, en ciudades afectadas por la violencia de grupos criminales.
 
Las personas que huyen de la violencia en América Central tienen derecho a buscar asilo, independientemente de cómo y dónde ingresen a los Estados Unidos. Los solicitantes de asilo deben recibir una audiencia justa y un proceso adecuado, además de un trato humano, acceso a la salud, protección y asistencia humanitaria.
 
En México, Médicos Sin Fronteras (MSF) brinda ayuda humanitaria a personas que están escapando de niveles terribles de violencia en El Salvador, Honduras y Guatemala. Muchos de nuestros pacientes han sobrevivido secuestros, el reclutamiento por parte de grupos armados, la extorsión y la violencia sexual; o sus familiares han sido asesinados. Muchos de ellos temen morir o ser violentados si son devueltos a casa.
 
México no es un lugar seguro para las miles de personas que huyen de la violencia en Centroamérica. Cerca del 70 por ciento de nuestros pacientes en México son víctimas de violencia en las pocas semanas que pasan en tránsito a través del país. Como lo atestigua MSF a través de sus consultas médicas en México, las personas en movimiento son extremadamente vulnerables a la extorsión, secuestros, tortura, malos tratos, desapariciones y abusos sexuales en la frontera entre Estados Unidos y México.
 
Esta proclama deja a los centroamericanos atrapados en la frontera de México y los expone durante más tiempo a un círculo vicioso de violencia con consecuencias médicas y humanitarias inaceptables.
 
Contrariamente a las declaraciones del gobierno de los Estados Unidos sobre el número sin precedentes de migrantes en la frontera del país, la cifra de llegadas anuales ha tenido una tendencia a la baja durante los últimos 20 años. Lo que ha cambiado es la demografía de la población. Desde 2014, y particularmente en 2017 y 2018, el número de centroamericanos que solicitan asilo ha aumentado drásticamente. El desplazamiento forzado generalizado, causado por las políticas en Centroamérica, está provocando una verdadera crisis humanitaria que exige una respuesta humana y compasiva.
 
Como mínimo, el gobierno de los Estados Unidos debe adherirse a sus propias leyes y compromisos internacionales por defender el derecho universal al asilo. Las nuevas restricciones de asilo ordenadas por el presidente violan las leyes y normas nacionales e internacionales, y ponen en peligro a personas vulnerables. En nombre de nuestros pacientes, pedimos a los Estados Unidos que cumpla con sus obligaciones legales de ayudar y proteger a las personas que huyen de la violencia.