09.01.2020
Las intensas ofensivas militares del gobierno de Siria y sus aliados en el sur de Idlib, que incluyen tiroteos, bombardeos aéreos y ofensivas terrestres, han dado como resultado una nueva movilización masiva de personas que buscan escapar de la zona de guerra.  
 
La parte norte de Idlib, cerca de la frontera turca, ya albergaba a alrededor de 1,5 millones de personas vulnerables, y según la ONU, más de 300,000 han huido de sus hogares desde el 1 de diciembre del año pasado, principalmente del sur de Idlib. Están asustados, desarraigados y vulnerables; y el hacinamiento, las opciones limitadas de alojamiento, las frías temperaturas invernales en las montañas y una respuesta de ayuda que se encuentra al límite de su capacidad hacen su situación particularmente complicada.  
 
"Escuchamos cosas inquietantes cuando estamos trabajando en nuestras clínicas móviles", explica uno de los gestores de logística de MSF. “A pesar de las temperaturas invernales, las personas nos dicen que temen al sol; lo consideran una mala señal. Relatan que los aviones bombardean cuando el cielo está despejado y por eso prefieren los días fríos, nublados y lluviosos. El pronóstico del tiempo para los próximos días es soleado ... " 
 
Como resultado de la escalada de violencia, varios hospitales fueron bombardeados y quedaron fuera de servicio, incluido el hospital Maarat al Numan, el más grande de la zona sur de Idlib. Otros fueron evacuados a medida que las hostilidades se extendían hacia su región. Los hospitales que se encuentran más al norte están abrumados y Médicos Sin Fronteras ha donado suministros médicos a varios hospitales para apoyar sus actividades ahora que han aumentado. 
 
A medida que llegan olas tras olas de nuevas familias, los equipos de las clínicas móviles de MSF han ampliado sus actividades para incluir la distribución de mantas, bloques de combustible para calefacción fabricados localmente y otras necesidades ante este invierno; y un equipo de ingeniería enfocado en cuestiones de agua ha aumentado su trabajo para cavar letrinas en áreas donde hay concentraciones de familias recién llegadas, además de aumentar las cantidades de agua potable que se proporcionan.  
 
Nuestros equipos que brindan atención médica en el campo de Deir Hassan, en el distrito de Ad Dana, vieron llegar a personas desplazadas durante toda la ofensiva. "Dicen que el viaje fue muy difícil", menciona Ahmed, una enfermera de MSF. “Dejaron todo y escaparon cuando algunos voluntarios encontraron un vehículo para ellos. Algunas otras familias se fueron durante la noche pero, como la gente no usaba las luces de sus automóviles, ocurrieron accidentes en las carreteras". 
 
El campo de Deir Hassan está compuesto por varios asentamientos improvisados a los que llegaron más de 11,000 personas durante las últimas tres semanas. Estos recién desplazados recibieron solo un pequeño kit de alimentos de emergencia con comida enlatada, pero no tienen refugio ni dispositivos de calefacción. Una madre con 4 hijos explicó que su familia, junto con otra familia de 6 integrantes, reunieron todo el dinero que tenían para comprar una tienda de campaña porque no podían dejar a sus hijos sin refugio en medio del frío clima. Algunas familias comparten tiendas de campaña con sus parientes, pero esto hace que se hacinen rápidamente. En general, las condiciones siguen siendo precarias. Para responder al aumento en el número de desplazados internos en el campo de Deir Hassan, en MSF estamos gestionando una segunda clínica móvil para brindar atención médica primaria. 
 
Más al oeste, en el distrito de Harem, una zona montañosa del norte de Idlib, un equipo de MSF distribuyó artículos de primera necesidad para el invierno el día 7 de enero a 52 familias que acababan de llegar. Huyeron de un campo de desplazados más cerca de la línea del frente y, para algunas de las familias, esta es la tercera o cuarta vez que han huido para salvar sus vidas. 
 
 
"Con más de un millón de personas desplazadas en el área, la falta de refugio y la dependencia casi total en la ayuda son cuestiones críticas", explica Cristian Reynders, coordinador del proyecto de MSF en el norte de Idlib. “A veces no hay espacio disponible para las familias recién llegadas en los campos oficiales, y en otros campos se les pide a las personas que traigan su propia tienda de campaña o refugio. Hay organizaciones que trabajan para resolver esto, pero por el momento supone un gran problema. Además, hay muy pocas oportunidades de ganar dinero, y la inflación de los precios en los mercados de alimentos es alta, por lo que las personas se endeudan sin esperanza de reembolso y con el tiempo se vuelven completamente dependientes de la asistencia”.  
 
"Hay mucha tristeza y desesperación en estos campos", continúa el gestor de logística de MSF. “Hablé con un hombre que esperaba su turno en una distribución de ayuda y le pregunté sobre sus esperanzas y sus planes. Su voz se quebró cuando me dijo que su mayor deseo es que esta sea la última vez que él y su familia necesiten huir. ¿Qué puedes  responder a eso?"
 
En la parte norte de la gobernación de Idlib, MSF gestiona cuatro clínicas móviles que rotan las visitas médicas a más de 15 campos y asentamientos informales. Los médicos realizan alrededor de 4,500 consultas mensuales, y alrededor de la mitad de los pacientes son niños menores de 15 años. Los malestares médicos más frecuentes son las infecciones respiratorias, y la patología más común para los pacientes recién llegados es el trauma psicológico. También hay muchos pacientes que necesitan ser derivados para recibir tratamiento hospitalario, como aquellos que tienen heridas de guerra infectadas o pacientes con enfermedades crónicas que han pasado demasiado tiempo sin medicación.  
 
La frontera turca está cerrada a los sirios, con la excepción de algunas derivaciones hospitalarias para algunos casos médicos críticos y urgentes, y las líneas del frente de la ofensiva del gobierno sirio se mueven constante y violentamente hacia el norte, hacia las dos carreteras principales que van de este a oeste y de norte a sur a través de Idlib, así que las comunidades desplazados se ven atrapadas en un área cada vez más reducida, pues la ofensiva anterior realizada entre abril y agosto por el ejército sirio y sus aliados, había resultado en desplazamientos masivos. Hay muchas organizaciones que trabajan para ayudar en el norte de Idlib, pero las necesidades están llevando la capacidad de ayuda disponible a sus límites. La necesidad por asistencia de emergencia sigue siendo tan alta como siempre en Idlib.  
 
 
 
 
NOTAS: 
 
A lo largo del noroeste de Siria, los equipos de MSF brindan atención médica materna, atención médica general y tratamiento para enfermedades no transmisibles (ENT) por medio de clínicas móviles. Distribuyen artículos de primera necesidad y mejoran los sistemas de agua y saneamiento. También brindan apoyo a las actividades regulares de vacunación en dos centros de vacunación, en un hospital y a través de los servicios de clínicas móviles.  
 
También en el noroeste de Siria, MSF gestiona una unidad especializada en quemaduras que proporciona servicios de cirugía, injertos de piel, vendajes, fisioterapia y apoyo psicológico. MSF brinda asistencia a distancia a las actividades de asistencia médica primaria y secundaria en varios hospitales y clínicas alrededor de Idlib y Alepo, y tiene asociaciones de cogestión con tres hospitales.  
 
Los proyectos médicos de MSF en las gobernaciones de Raqqa, Al Hasakeh y Alepo en el noreste de Siria continúan, a pesar de haber sido reducidas o suspendidas temporalmente en octubre de 2019. MSF ha resumido progresivamente algunas actividades en los campos de Al Raqqa, Al Hol, Al Roj y Newroz; al igual que en Kobane/Ain Al Arab y Tal Kochar/Yaroubiyah, pero aún no ha podido seguir apoyando al hospital de Tal Abyad en el noreste de Siria ni regresar a los alrededores de los cuales la mayoría de la población, incluido el personal médico, huyó en octubre. 
 
Para garantizar su independencia de cualquier presión política, MSF no recibe fondos de ningún gobierno para realizar su trabajo en Siria.