19.06.2019
Actualmente hay 70,8 millones de personas que han sido obligadas a abandonar sus hogares en todo el mundo, más que en cualquier otro momento en la historia moderna. Son personas que han huido de peligros extremos, ya sea para escapar de bombardeos implacables, de un ejército invasor, de la violencia de pandillas u otras circunstancias que amenazan sus vidas.
 
En Médicos Sin Fronteras (MSF) brindamos atención médica a refugiados y desplazados en todo el mundo. Nuestros equipos trabajan en zonas de conflicto donde millones de personas han sido desarraigadas, como Siria, Irak, Afganistán, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. En Europa y en América, brindamos atención en algunas de las rutas migratorias más peligrosas y mortales del mundo. Y, además, proporcionamos atención a un gran número de personas desplazadas en los principales países receptores de refugiados, como Pakistán, Bangladesh, Líbano, Uganda y Etiopía.
 
Cada vez con más frecuencia, las personas en movimiento están tratando de sobrevivir no solo a los angustiosos desafíos que supone la migración en sí, sino también a las perjudiciales políticas de disuasión que son puestas en práctica por gobiernos que intentan mantener alejados a toda costa a los migrantes y solicitantes de asilo. 
 
En Estados Unidos, a lo largo de Europa y en todo el mundo, los refugiados no son bienvenidos. Algunos de los países más ricos del mundo están abandonando sus obligaciones legales internacionales y sus viejos compromisos por proteger a los refugiados y solicitantes de asilo. Muchos gobiernos están criminalizando la migración, haciendo chivos expiatorios a los refugiados y declarando que sus países están cerrados a los solicitantes de asilo. Las personas que buscan seguridad son tratadas como criminales, al igual que las personas y organizaciones que brindan ayuda humanitaria para salvar vidas.
 

El trabajo de Médicos Sin Fronteras con refugiados en el mundo

 

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En los últimos meses, la vital asistencia humanitaria de MSF ha sido bloqueada en lugares como Nauru y el mar Mediterráneo, como un resultado directo de las políticas de disuasión.
 
Mientras tanto, los solicitantes de asilo y refugiados son rechazados y contenidos en países de ingresos bajos y medios, donde a menudo tienen dificultades para acceder a la atención adecuada que necesitan. Con frecuencia, las naciones más ricas del mundo están proporcionando apoyo financiero y otros incentivos a países que están dispuestos a acoger a los refugiados. Esto está transformando la ayuda internacional, que debe asignarse en función de las necesidades de las personas, no como una herramienta para el control migratorio.
 
Lo que a menudo se pierde en los acalorados debates políticos sobre la migración son los seres humanos, cuyas vidas se han visto afectadas por la violencia extrema y la persecución.
 
En este Día Mundial de los Refugiados, desde MSF presentamos Historias de sobrevivencia, una colección de testimonios en video y relatos de primera mano de personas que han arriesgado todo por una oportunidad para conseguir seguridad. Al ser una organización que trabaja con refugiados y personas en movimiento, sabemos que nada, ni un muro, ni un océano, detendrá a las personas que simplemente intentan sobrevivir.
 

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