29.11.2019
Kigali / Bruselas. 1 de diciembre de 2019 - Cientos de miles de personas continúan muriendo de VIH avanzado, debido a que todavía hay países sin equipamiento suficiente para detectar y tratar a las personas que padecen esta enfermedad en etapas avanzadas, señala el informe 'No hay tiempo que perder' (No time to lose), publicado hoy por Médicos Sin Fronteras (MSF). Los retrasos a la hora de responder con celeridad tanto a los fracasos como a las interrupciones de los tratamientos están poniendo en peligro el reciente progreso en la reducción de las muertes por VIH.
 
El informe analiza a una quincena de países de África y Asia, y señala en qué punto están en cuanto a políticas, implementación y financiación para abordar el VIH avanzado, que se cobró 770,000 vidas en todo el mundo en 2018. A pesar de la existencia de las directrices sobre VIH avanzado de la Organización Mundal de la Salud (OMS) desde 2017, los Gobiernos han tardado en incorporarlas a sus estrategias nacionales, al tiempo que se retrasaban aún más tanto su implementación como su financiación.
 
MSF hace un llamado a los países afectados y los países donantes para que implementen urgentemente las estrategias recomendadas para prevenir, detectar y tratar el VIH y el sida avanzado en el entorno comunitario.
 

Vidas que podrían salvarse

 
Las pautas de la OMS recomiendan la implementación de pruebas rápidas y fáciles de usar para evaluar el estado del sistema inmunitario (el recuento de linfocitos CD4) y diagnosticar las infecciones oportunistas más comunes y mortales, como la tuberculosis (prueba de orina TB-LAM) y la meningitis criptocócica (prueba de CrAg). Estas pruebas pueden ofrecer resultados en cuestión de horas y, en combinación con la proximidad a los pacientes, el tiempo ganado puede llegar a marcar la diferencia entre la vida y la muerte para muchos de ellos.
 
Sin embargo, MSF alerta que las pruebas rápidas casi nunca están disponibles a nivel comunitario, es decir cerca de los enfermos, a pesar de que la detección temprana podría salvar muchas vidas.
 
"No hay forma de que el mundo alcance el objetivo de menos de 500,000 muertes por VIH en 2020 sin una acción decisiva para asegurar la continuidad de la atención al paciente y lidiar con las interrupciones del tratamiento y la mortalidad que estas provocan", dice Gilles Van Cutsem, asesor de VIH de MSF. “En el pasado, los pacientes muy enfermos que veíamos eran aquellos que no sabían que tenían VIH. Hoy estamos viendo a cada vez más y más personas que han sido tratadas anteriormente, pero que han dejado de tomar su medicación y han enfermado gravemente, y también a personas cuyo tratamiento ha dejado de ser efectivo".
 
Más de dos tercios de las personas con VIH avanzado que ingresan en el hospital apoyado por MSF en Nsanje (Malawi) llegan ya muy enfermas a pesar de haber recibido tratamiento antirretroviral con anterioridad. En el hospital de MSF en Kinshasa (República Democrática del Congo), esta cifra es del 71%. De estos, más de una persona de cada cuatro muere debido a que la enfermedad está ya demasiado avanzada cuando llega al hospital. Son muertes que podrían haberse evitado.
 
Desde que MSF puso las pruebas rápidas a disposición de los centros de salud del distrito de Nsanje, el número de muertes en este hospital de Malaui ha disminuido de alrededor del 27% a menos del 15%.
 
Solo ocho de los 15 países que abarca el informe emplean la prueba rápida de orina TB-LAM para detectar la TB activa en pacientes con VIH avanzado. Se emplea en hospitales de Sudáfrica y se espera que su despliegue comunitario sea efectivo. Malawi planea extender estas pruebas a 230 centros de salud en 2020 y se están lanzando programas piloto para introducir la prueba en Lesoto y Nigeria. Recientemente se completó otro piloto en Kenia antes de un posible lanzamiento nacional.
 
Solo un tercio de los países analizados recomienda usar la prueba rápida para la meningitis criptocócica (que representa entre el 15 y el 20% de todas las muertes relacionadas con el VIH avanzado) para pacientes con sistemas inmunes muy débiles (Kenia, Mozambique, Sudáfrica, Sudán del Sur, Uganda y Zimbabue), pero la mayoría de estos países aún no ha implementado esa recomendación sobre el terreno. Actualmente, en los países que cubre el informe, en atención primaria, las pruebas TB-LAM y CrAG solo están disponibles en los centros de salud apoyados por MSF.
 
Los objetivos globales 90-90-90 de ONUSIDA (lograr que el 90% de las personas que viven con la enfermedad conozcan su estado, que el 90% de las personas con VIH reciban tratamiento y que el 90% de las personas en tratamiento tengan niveles de virus indetectables en su cuerpo) asumen una sucesión de etapas de forma lineal, pero la realidad es que el modelo es circular para muchas personas que necesitan volver a hacerse las pruebas y repetir etapas por las que ya habían pasado.
 
“Todos debemos aceptar que el trabajo no termina una vez que las personas están en tratamiento y se encuentran bien. Tenemos que estar allí para ellas durante todo el viaje de tratamiento, lo que significa durante toda su vida", dice Florence Anam, coordinadora de Incidencia Política sobre el VIH y la TB de MSF y autora principal del informe. “No terminaremos con los estragos del VIH cavando más tumbas, sino haciendo todo lo posible para mantener a las personas sanas, sin importar dónde vivan y cuáles sean sus circunstancias personales. Deben recibir apoyo mental y médico lo más cerca posible del lugar donde viven".
 
Algunos países, como Lesoto, Malaui, Kenia y Uganda, han logrado progresos iniciales con la implementación de guías para la atención al VIH avanzado, pero necesitarán apoyo financiero. Los donantes deben priorizar los enfoques que reducen la mortalidad relacionada con el sida.
 
PUEDES LEER EL INFORME COMPLETO (EN INGLÉS) HACIENDO CLICK AQUÍ.

Nota:

 
MSF creó el Panel de Control de la Enfermedad por VIH Avanzado para documentar el progreso en la implementación de políticas en 32 países. Este panel es una herramienta para rastrear y monitorear el estado de las políticas nacionales y promover su traducción a la práctica, poniendo el foco en los factores que ayudan a una implementación efectiva. Estos incluyen la adopción de las directrices de la OMS sobre VIH avanzado e inicio temprano de la terapia antirretroviral, y la provisión de un paquete integral de atención al VIH avanzado y de recursos para su diagnóstico y tratamiento.
 
El informe recoge la evolución de 15 de los 32 países que analiza el panel: República Centroafricana (RCA), República Democrática del Congo (RDC), Eswatini, Guinea, India, Kenia, Lesoto, Malaui, Mozambique, Myanmar, Nigeria, Sudáfrica, Sudán del Sur, Uganda y Zimbabue. Estos países fueron seleccionados debido a su alta carga de VIH, muertes relacionadas y proporciones de morbilidad y mortalidad debidas a la tuberculosis y la meningitis criptocócica. También son países donde MSF trabaja para implementar proyectos de VIH y TB, incluyendo los que atienden a pacientes con VIH avanzado.
 
Desde noviembre de 2018 hasta octubre de 2019, hemos realizado un seguimiento del progreso de los países mencionados mediante una revisión de los documentos de política nacional sobre el VIH de cada país, principalmente las directrices nacionales. Los datos fueron verificados por las oficinas de MSF en cada país. Además, MSF, en asociación con la Fundación CDC, envió un cuestionario a las 15 oficinas de país de MSF para obtener información más detallada y solicitó compartirla con sus homólogos del Ministerio de Salud, para que estos participaran en el mapeo.
 
Este informe es un trabajo que sigue en curso, para monitorear en estos países la adaptación y la implementación de paquetes de atención al VIH avanzado, y constituye una línea de base a partir de la cual se pueden desarrollar actualizaciones e informes en el futuro.