09.08.2019
El 1 de agosto de 2018, la República Democrática del Congo (RDC) declaró su décimo brote de Ébola en 40 años. El brote se encuentra en el noreste del país. Superando los 2,700 casos, se ha convertido en el brote de Ébola más grande del país y en la segunda epidemia de Ébola más grande registrada, detrás del brote en África Occidental entre 2014-2016.
 
Durante los primeros ocho meses de la epidemia, hasta marzo de 2019, se habían reportado 1,000 casos de Ébola en la región afectada. Sin embargo, entre abril y junio de 2019, este número se ha duplicado, pues se han reportado 1,000 nuevos casos solo en estos tres meses. Desde principios de junio, el número de nuevos casos notificados por semana se ha mantenido alto, con un promedio de entre 75 y 100 casos semanales.
 
 

Últimas cifras: información al 31 de julio de 2019*

2,701 casos totales          2,607 Casos confirmados          1,813 Muertes confirmadas

*Cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de la RDC
 
 
Aunado a esto, está la dificultad para identificar y hacer un seguimiento de los contactos de las personas diagnosticadas con Ébola. Desde el comienzo de la epidemia, solo alrededor de la mitad de los nuevos casos reportados de Ébola han sido identificados como contactos de casos confirmados previamente, antes de que enfermaran y buscaran tratamiento, o murieran sin recibir el tratamiento adecuado para su enfermedad.
 
El 11 de junio de 2019, Uganda anunció que tres personas habían sido diagnosticadas positivamente con Ébola, fueron los primeros casos transfronterizos desde que comenzó el brote. El país no ha registrado más casos.
 
El 14 de julio, se confirmó el primer caso de Ébola en Goma, la capital de Kivu Norte, y una ciudad de un millón de personas. El paciente, que había viajado desde Butembo a Goma, ingresó en el Centro de Tratamiento de Ébola apoyado por MSF en Goma. Después de la confirmación de los resultados de laboratorio, el Ministerio de Salud decidió transferir al paciente a Butembo el 15 de julio, donde falleció al día siguiente.
 
El 30 de julio, una segunda persona en Goma fue diagnosticada con Ébola, falleciendo al día siguiente, a la vez que se anunciaba un tercer caso.
 
En respuesta al primer caso registrado en Goma, el 17 de julio de 2019, la Organización Mundial de la Salud anunció que el actual brote en la República Democrática del Congo representa una emergencia de salud pública de importancia internacional.
 
Dados los actuales desafíos para responder al brote, MSF cree que las actividades relacionadas con el Ébola deberían ser integradas en el sistema de salud existente, para mejorar la proximidad de los servicios dentro de la comunidad y asegurar que se mantenga funcional durante el brote. 
 

 

Contexto del brote

 
Las investigaciones retrospectivas apuntan a un posible inicio del brote en mayo de 2018, casi al mismo tiempo que el brote en la provincia de Equateur a principios de año. No existe conexión o enlace entre los dos brotes.
 
La demora en la alerta y la subsiguiente respuesta pueden atribuirse a varios factores, entre ellos un rompimiento del sistema de vigilancia debido al contexto de seguridad (existen limitaciones en el movimiento y el acceso es difícil) y una huelga de los trabajadores sanitarios del área que comenzó en mayo por la falta de pago de los salarios.
 
Una persona falleció en su casa después de presentar síntomas de fiebre hemorrágica. Los familiares de esa persona desarrollaron los mismos síntomas y también murieron. Una investigación conjunta entre el Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el sitio encontró seis casos más sospechosos, de los cuales cuatro dieron positivo. Este resultado llevó a la declaración del brote.
 
El laboratorio nacional (INRB) confirmó el 7 de agosto que el brote actual es del virus Zaire Ébola, la cepa más mortal y la misma que afectó a África Occidental durante el brote 2014-2016. El Ébola Zaire también fue el virus encontrado en el brote en la provincia de Equateur, en el oeste de la República Democrática del Congo, a principios de 2018, aunque era una cepa diferente a la del brote actual.
 
Declarado por primera vez en Mangina, una pequeña ciudad de 40,000 habitantes, el epicentro del brote pareció moverse progresivamente hacia el sur, primero hacia la ciudad de Beni, con aproximadamente 400,000 habitantes y el centro administrativo de la región. Como los movimientos de población son muy comunes, la epidemia continuó avanzando hacia el sur hasta la ciudad de Butembo, un centro de comercio. La zona cercana a Katwa se convirtió en un nuevo punto de contagio a finales de 2018 y recientemente se han encontrado casos más al sur, en el área de Kanya. Mientras tanto, también aparecieron casos esporádicos en la provincia vecina de Ituri,  al norte.
 
En general, la propagación geográfica de la epidemia parece ser impredecible, con pequeños grupos dispersos que pueden ocurrir en cualquier lugar de la región. Este patrón, junto con la falta de visibilidad de la situación epidemiológica, y el hecho de que los casos aparezcan en Goma, es extremadamente preocupante y hace que terminar con el brote sea más desafiante. 

¿En qué área se está desarrollando la situación?

 
Ubicada al noreste de la República Democrática del Congo, la provincia de Kivu Norte es un área densamente poblada con aproximadamente 7 millones de personas, de las cuales más de 1 millón se encuentran en Goma (la capital), y aproximadamente 800,000 en Butembo. A pesar de la topografía y las malas carreteras en la región, la población es muy móvil.
 
Kivu Norte comparte una frontera con Uganda al este (Beni y Butembo están a aproximadamente 100 kilómetros de la frontera). En esta área se ve mucho comercio, pero también tráfico, incluyendo cruces ‘ilegales’. Algunas comunidades viven en ambos lados de la frontera, por lo que es bastante común que las personas crucen para visitar a familiares o intercambiar bienes en el mercado vecino.
 
La provincia también es conocida por ser un área que lleva más de 25 años en conflicto, se estima que hay más de 100 grupos armados activos. Las actividades delictivas, como los secuestros, son relativamente comunes y las escaramuzas entre grupos armados ocurren regularmente en toda el área. 
 
La violencia generalizada ha provocado el desplazamiento de la población y dificultado el acceso a algunas zonas de la región. Si bien la mayoría de las áreas urbanas están relativamente menos expuestas al conflicto, los ataques y las explosiones han tenido lugar en Beni, un centro administrativo de la región, que a veces impone limitaciones a nuestra capacidad para dirigir nuestras operaciones.
 
 

Presencia previa de MSF en el área

 
MSF ha tenido proyectos en Kivu Norte desde 2006. Hoy, tenemos proyectos regulares a lo largo del eje Goma-Beni:
 
• Hospital en Lubero: atención pediátrica / nutrición:, y tratamiento de casos de violencia sexual y basada en género.
 
• Bambu-Kiribizi: dos equipos brindan apoyo a las salas de emergencias locales y a los departamentos de hospitalización pediátrica y de desnutrición, además de brindar atención y tratamiento a casos de violencia sexual y basada en género.
 
• Hospital de Rutshuru: MSF se retiró del hospital a finales de 2017. Sin embargo, debido a las condiciones volátiles en la región, hemos regresado para brindar apoyo a los programas de sala de emergencias, cirugía de emergencia y nutrición pediátrica.
 
• Goma: programa de VIH que brinda apoyo a cuatro centros médicos (incluido el acceso a tratamiento antirretroviral).

 

¿Cuál es la situación actual?

 
Para finales de julio, 25 de las 47 zonas sanitarias a lo largo de las provincias de Ituri y Kivu Norte han reportado casos de Ébola. De estas 25, 18 se consideran zonas de transmisión activas, es decir, que han notificado la existencia de nuevos casos confirmados en los últimos 21 días (el periodo máximo de incubación del Ébola).
 
Recientemente se agregaron a la lista dos nuevas zonas de salud, Ariwara y Goma. Si bien el número de casos nuevos está disminuyendo en los puntos críticos anteriores, como las zonas de salud de Butembo, Katwa y Mandima; ha habido un aumento de casos nuevos en Beni y una incidencia constantemente alta de casos en la zona sanitaria de Mabalako. El primer caso de Ébola en Goma, una ciudad de 1 millón de personas, se reportó el 14 de julio; y desde entonces se han encontrado otros dos casos.
 
La OMS, en consecuencia, declaró que el brote era una emergencia de salud pública de importancia internacional. 
 
Contamos con nuevas herramientas y mejoras para la gestión médica de esta epidemia, en comparación con las epidemias de Ébola anteriores, como los nuevos tratamientos de desarrollo; una vacuna que ha dado señales de ser efectiva; los centros de tratamiento de Ébola ahora son más abiertos y accesibles para las familias de los pacientes; y se brinda un mayor nivel de atención de apoyo.
 
Sin embargo, a un año de que comenzara el brote, la situación en las áreas afectadas por el Ébola de la República Democrática del Congo se está deteriorando y la cantidad de casos continúa aumentando: hasta la fecha se han reportado más de 2,700 casos y se han confirmado más de 1,800 muertes.
 
Muchas personas siguen muriendo en sus comunidades, ya sea en sus hogares o en las instalaciones de salud, y la mitad de los nuevos casos confirmados no se pueden relacionar a un contacto existente con la enfermedad. 
 

Desconfianza de la comunidad y ataques hacia quienes responden a la emergencia

La respuesta ha estado marcada por la desconfianza de la comunidad; los ataques a nuestros Centros de Tratamiento del Ébola (ETC) en Katwa y Butembo en febrero de 2019 nos llevaron a retirarnos de la gestión de estos centros.
 
La desconfianza y los violentos ataques contra la respuesta al Ébola no muestran signos de disminuir; tan solo el 13 de julio, dos trabajadores sanitarios en la respuesta al Ébola fueron asesinados por agresores no identificados en Beni, en la provincia de Kivu Norte, aunque los motivos del ataque siguen sin estar claros. A finales de junio, multitudes enojadas arrojaron piedras a un conductor que trabajaba con un equipo de respuesta al Ébola en Beni y prendieron fuego a su vehículo.
 
Los altos niveles de inseguridad continúan obstaculizando los esfuerzos para controlar la epidemia y tienen un impacto negativo en su evolución: la violencia desalienta aún más a las personas de buscar atención en los centros de tratamiento de Ébola, lo que resulta en una mayor probabilidad de que el virus se propague por el sistema de salud.
 
Los disturbios, como los enfrentamientos entre el ejército y los grupos armados a principios de mayo, y los asesinatos de un médico de la OMS en abril en Butembo, y un trabajador de la salud en Vusahiro a fines de mayo, han detenido muchas actividades de respuesta ante el brote.
 
 
 

Ébola en Uganda 

 
El 11 de junio, el Ministerio de Salud de Uganda y la OMS confirmaron que tres personas de la misma familia dieron positivo al Ébola en el distrito de Kasese, en el oeste de Uganda, que limita con la RDC. La familia había viajado a través de la frontera hacia Uganda desde la RDC. Son los primeros casos transfronterizos en el brote actual.
 
Lamentablemente, dos de las personas murieron, mientras que la tercera y otros dos miembros de la familia, que mostraban síntomas compatibles con los de la enfermedad, fueron repatriados a la República Democrática del Congo. Uganda no ha registrado casos subsecuentes de Ébola.

 

La respuesta al brote actual 

 
El Ministerio de Salud de la RDC está liderando la respuesta al brote con el apoyo de la OMS. Creemos que no sería posible dar fin a este brote si no se construye la confianza entre los esfuerzos de la respuesta y las personas afectadas. Las autoridades relacionadas con la respuesta, así como los trabajadores, deben escuchar las necesidades de las comunidades, dando a las personas una opción en lo que respecta al manejo de su salud, e involucrar a la comunidad en cada aspecto de la respuesta al Ébola. 
 
En MSF creemos que las actividades relacionadas con el Ébola deberían ser integradas en el sistema de salud existente, para mejorar la proximidad de los servicios en la comunidad y asegurar que el sistema permanezca funcional durante el brote. Esto ayudaría a identificar oportunamente los casos sospechosos y podría alentar a las personas a buscar ayuda tempranamente en los puestos de salud, clínicas y hospitales en los que confían y conocen. 
 

La respuesta de MSF 

 
MSF está involucrada en la respuesta al brote desde que se declaró la epidemia el 1 de agosto de 2018, trabajando con el Ministerio de Salud.
 
Actualmente, en agosto de 2019, contamos con más de 530 trabajadores respondiendo al brote en la RDC. Recientemente reiniciamos la atención a pacientes con casos confirmados de Ébola en áreas de transmisión activa, actualmente en Bunia, provincia de Ituri, en colaboración con el Ministerio de Salud. También estamos atendiendo a personas de Goma con casos confirmados y sospechosos de Ébola en un nuevo Centro de Tratamiento de Ébola (CTE) en Munigi, en la zona sanitaria de Nyiragongo. El CTE ampliará a su capacidad total de camas a 72 en las próximas semanas.
 
Continuamos realizando actividades de prevención y tratamiento de casos sospechosos, gestionando Centros de tránsito para pacientes con casos sospechosos de Ébola. En MSF estamos apoyando a las estructuras de salud existentes en el tratamiento de enfermedades comunes y la mejora del agua y el saneamiento, con la construcción de unidades de tránsito dentro de las instalaciones existentes; así como con la implementación y fortalecimiento de las actividades de triaje y prevención y control de infecciones (IPC).
 
Además, nuestros equipos están reforzando la promoción de la salud y el acercamiento con la comunidad en las áreas en las que estamos trabajando. También trabajamos para fortalecer el sistema de vigilancia de enfermedades en las áreas donde contamos con proyectos regulares, incluyendo Goma.
 
Actualmente, en MSF gestionamos las siguientes actividades en las provincias de Kivu Norte e Ituri.
 

Goma – Provincia de Kivu Norte

 
MSF proporciona atención médica a casos sospechosos y confirmados en el CTE en el Hospital Provincial de Goma. Más de 500 pacientes han sido admitidos desde febrero de 2019. Estas actividades han sido transferidas a un CTE con capacidad de 72 camas en Nyiragongo, que terminamos de construir a finales de julio. 
 
• Estamos apoyando la preparación ante emergencias con el reforzamiento del sistema de vigilancia y asegurando que haya una capacidad adecuada para aislar casos sospechosos.
 
• MSF está llevando a cabo actividades de promoción de la salud y alcance comunitario en Goma y sus alrededores.
 
• Brindamos atención médica primaria gratuita para las necesidades no relacionadas con el Ébola, incluyendo el tratamiento de la malaria, la diarrea y las infecciones de las vías respiratorias y urinarias.

 

 

Beni y sus alrededores – Provincia de Kivu Norte

 
• Los equipos gestionan y se hacen cargo de la clasificación y el aislamiento de casos sospechosos de Ébola en las unidades de tránsito, mientras proporcionan servicios de prevención y control de infecciones, a lo largo de Lubero, Kayna y Beni.
 
Brindamos atención médica a casos sospechosos en aislamiento que están en espera de los resultados de sus pruebas. 
 
• Los equipos de MSF se están involucrando con actividades de promoción de la salud.
 

Bunia y sus alrededores – Provincia de Ituri 

 
• Nos encargamos de la gestión del CTE en Bunia con capacidad de 34 camas: 24 para pacientes sospechosos y 10 para aquellos con casos confirmados. Más de 100 pacientes fueron ingresados durante junio, de los cuales dos fueron confirmados como portadores de Ébola.
 
• Realizamos medidas de control y prevención de infecciones en Komanda, Bunia y Rwampara.
 
• Brindamos apoyo a casi 20 centros de salud e instalaciones médicas a lo largo de Komanda y Bunia, incluyendo el Hospital General de Bunia.
 
• Nos encargamos de la promoción de la salud y alcance comunitario.
 
 

 

Biakato – Provincia de Ituri 

 
• Nuestros equipos se encargan de las actividades de prevención y control de infecciones, así como de las actividades de agua y saneamiento (entre las que se incluye el garantizar el acceso al agua potable).
 
• Gestionamos, en colaboración con el Ministerio de Salud, dos pequeñas unidades de tránsito, cada una con capacidad máxima de 5 camas. 
 
Brindamos atención médica gratuita a lo largo de 4 centros de salud primaria y clínicas móviles; y atención médica secundaria a casos pediátricos.