30.08.2019

El número de personas fallecidas a causa de la epidemia de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC) supera las 2.000. Se trata de un triste recordatorio de que, cuando ha pasado más de un año del inicio del brote, la respuesta al Ébola no está abordando la epidemia. Recientemente, la enfermedad se ha extendido a nuevas áreas en el norte y en Kivu Sur, y sigue afectando con virulencia a Ituri.

A pesar de contar con nuevos tratamientos terapéuticos y una vacuna experimental, todos los cuales han demostrado ser efectivos, las comunidades locales aún no están implicadas en la respuesta e incluso algunas continúan expresando sentimientos hostiles hacia las actividades de respuesta al Ébola. Aunque se necesita un mejor esfuerzo colectivo para explicar el Ébola y apoyar las medidas preventivas para controlar la propagación del virus, muchos residentes también han señalado la falta de atención médica a causa de otras enfermedades como un elemento que explica la desconfianza de la población.

"La población no respaldará la respuesta al Ébola si se ignoran sus necesidades de atención médica más básicas que no están relacionadas con el virus. Debemos poner a las comunidades locales en el centro de la intervención descentralizando algunas actividades de Ébola y llevando estas a las instalaciones de salud locales, con las que las personas están familiarizadas, y apoyando el acceso general a la atención médica. Los ciudadanos no deben ser coaccionados ni forzados por la maquinaria de respuesta al Ébola, y las familias deben tener la opción de elegir qué es lo mejor para ellos y sus seres queridos. Todas las organizaciones deben trabajar juntas en esta dirección para poner fin a este terrible brote”, recuerda Tristan le Lonquer, coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras en Kivu Norte.