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15.04.2021
El Gobierno de Biden debería tomar medidas urgentes y empezar a compartir las dosis excedentes de la vacuna contra la COVID-19 para proteger a millones de personas que se han quedado fuera del lanzamiento mundial de la vacuna, dijo la organización médico-humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF).
 
"Vacunar a las personas en EE.UU. no acabará con esta pandemia, y cuanto más tiempo se tarde en vacunar a las personas en todo el mundo, mayor será el riesgo de que surjan nuevas variantes", aseveró la Dra. Carrie Teicher, directora de programas de MSF-USA. "El gobierno de EE.UU. tiene una oportunidad histórica de ayudar a acabar con esta pandemia en todo el mundo transfiriendo sus dosis excedentes a los países que las necesitan con urgencia".
 
El jueves 15 de abril, el gobierno de Estados Unidos fue anfitrión de una reunión de líderes mundiales para recaudar fondos para COVAX, la iniciativa mundial que tiene como objetivo entregar vacunas contra la COVID-19 en función de las necesidades de salud pública. Estados Unidos ha prometido 4,000 millones de dólares para la iniciativa, pero lo que más necesita COVAX ahora son vacunas. Debido a la escasez de suministros, COVAX corre el riesgo de sufrir un déficit de 211 millones de dosis de vacunas en los próximos tres meses, lo que significa que llegaría a un 60% menos de personas de las inicialmente proyectadas, según los cálculos de MSF basados en datos y declaraciones disponibles públicamente.
 
"Uno de los pasos más importantes que puede dar Estados Unidos de forma inmediata es transferir sus excedentes de vacunas a COVAX lo antes posible", dijo Kate Elder, asesora principal de política de vacunas en MSF. "Si queremos tener alguna posibilidad de lograr la equidad, las dosis se necesitan ahora. El mundo no puede permitirse esperar".
 
 
 
 
Debido al aumento de casos COVID-19 y la demanda de vacunas en la India, 40 millones de dosis en marzo y hasta 50 millones de dosis en abril que el Instituto Suero de India suministraría a COVAX, se han se han retrasado. Según la OMS, aproximadamente 20 países aún no han recibido una sola dosis, y el Director General de la OMS ha hecho pedido a los países con acceso a las vacunas para que proporcionen inmediatamente al menos 10 millones de dosis a COVAX. Si no se toman medidas urgentes, se estima que la población de los países de ingresos bajos y medios no recibirá un suministro adecuado de vacunas por lo menos hasta 2023.
 
En cambio, Estados Unidos ha vacunado completamente a una quinta parte de su población y ha conseguido 1,200 millones de dosis de vacunas. Esto significa que si cada persona en EE.UU. recibiera dos dosis -y la doble dosis sólo es necesaria para dos de las tres vacunas actualmente aprobadas- podría vacunar a toda su población de 330 millones de personas y aún tendría más de 500 millones de vacunas excedentes. Incluso teniendo en cuenta la reciente pausa en la administración de las vacunas de Johnson & Johnson, EE.UU. tendrá vacunas más que suficientes para inmunizar rápidamente a todas las personas elegibles este verano.
 
En los países en los que trabaja MSF, como Irak, Líbano, Papúa Nueva Guinea y Yemen, la pandemia está creciendo. Aunque los primeros envíos de COVAX han llegado a algunos países, es probable que estos suministros ni siquiera sean suficientes para proteger a todo el personal sanitario. En Haití, Chad y Tanzania, las y los trabajadores de primera línea y los grupos vulnerables no han recibido ni una sola dosis.
 
El acaparamiento de vacunas no sólo es peligroso, sino que es indefendible y significa que personas fuera de los Estados Unidos -incluyendo a las y los trabajadores sanitarios de primera línea que arriesgan sus vidas todos los días para salvar a otras personas- morirán o quedarán desprotegidos frente a este virus simplemente por el lugar donde viven.
 
La transferencia de dosis a COVAX es el paso más rápido que Estados Unidos puede dar durante esta emergencia, pero es sólo un primer paso. La Administración Biden también debería exigir que las empresas estadounidenses compartan la tecnología desarrollada con el dinero de las y los contribuyentes estadounidenses con otros fabricantes de todo el mundo y financiar esos esfuerzos para acelerar la fabricación mundial de vacunas. También puede apoyar la iniciativa global para eliminar las barreras de propiedad intelectual para ayudar a aumentar el acceso de las personas a los tratamientos, vacunas y pruebas de COVID-19 que se necesitan en el futuro.
 
"El gobierno de los Estados Unidos, con su largo historial de asistencia médica y humanitaria internacional, tiene la oportunidad de ayudar a acortar la pandemia dando un paso adelante al intensificar su labor para garantizar un acceso mundial equitativo a las vacunas", dijo Elder. "Estados Unidos ha tomado medidas extraordinarias para ayudar a desarrollar vacunas a una velocidad récord, pero el trabajo no ha terminado. Ahora debe tomar medidas inmediatas para garantizar que el mundo pueda beneficiarse de estas innovaciones".