31.05.2019
La gente en Cisjordania se enfrenta a una ocupación continua y, por tanto, sufre diferentes traumas diarios que tienen impactos psicológicos severos para muchas personas. Dos trabajadores de Médicos Sin Fronteras (MSF) explican cómo trabajamos para aliviar el estigma de las condiciones de salud mental y el capacitar a los pacientes para que desarrollen resiliencia.
 

Jennifer Craig, Coordinadora del proyecto de MSF en Nablus

 
La ciudad de Nablus está enclavada en un valle entre dos montañas. La mayoría del tiempo es tranquila y, cuando estás adentro, puedes, incluso, olvidar que hay una ocupación militar. Si sales de la ciudad, sin embargo, inmediatamente ves los puestos de control del ejército israelí. A veces, hay incursiones del ejército por las noches. La gente vive entre la normalidad y el estrés. Hay una sensación constante de incertidumbre. Es esta situación la que supone una carga adicional para la salud mental de algunas personas.
 
En Cisjordania, MSF trabaja para ayudar a las personas que experimentan traumas, penas y pérdidas, así como diagnósticos de salud mental como ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático. La ocupación actual, la mala situación económica y las presiones sociales en esta región contribuyen a los altos niveles de estas condiciones entre las personas.
 
En Nablus, nuestro equipo de salud mental brinda psicoterapia, donde los pacientes hablan sobre sus problemas con un psicólogo, además de medicamentos y apoyo social, cuando es necesario. También nos asociamos con una universidad local para dar capacitación práctica a estudiantes de maestría en psicología clínica. A través de esta alianza, queremos contribuir a la sostenibilidad de los programas de salud mental en la región al empoderar a los palestinos para que adquieran experiencia y habilidades en el cuidado de la salud mental.
 
Como coordinadora del proyecto, analizo el contexto en el que trabajamos para determinar cómo podemos responder mejor a la situación en desarrollo y monitorear la seguridad de nuestro equipo. Trabajo en estrecha colaboración con la comunidad, las autoridades y otros actores de la región para garantizar nuestra aceptación y capacidad continua para brindar servicios de salud mental. La salud mental está muy estigmatizada en algunas partes de la sociedad palestina, y las personas que la experimentan a veces se consideran “locas”. Esto hace que sea extremadamente difícil para las personas buscar ayuda. Estamos trabajando para cambiar esto mediante la realización de actividades de concientización en las ciudades y pueblos de la región, así como también mediante el uso de la radio local para informar a la comunidad sobre los servicios que ofrecemos."
 

Yvette Aiello, psicóloga de MSF que regresó recientemente de trabajar en Cisjordania

“Las personas que viven en Cisjordania experimentan una falta de libertad y control sobre sus vidas. Además del trauma y estrés inmediato, el prolongado conflicto y la tensa situación probablemente ha llevado a un trauma intergeneracional, que puede tener impacto en el sentido de la identidad de las personas, su autocontrol, y además tiene efectos en la sociedad.
 
En esta región, las personas comunmente se medican sin recibir tratamiento para la causa de sus problemas, o establecen formas más sostenibles para lidiar con su situación. Una falta de conocimiento general sobre la salud mental en la comunidad también implica que muchas más personas no entiendan lo que están experimentando o no sepan que puedan buscar ayuda. Nuestro servicio brinda un lugar seguro donde personas de todas la edades pueden hablar libremente sobre sus dificultades. Ser capaz de procesar sus sentimientos en terapia puede ayudarles a aliviar algo del estrés que experimentan, y ayudarles a desarrollar nuevas formas de lidiar con el estrés, aumentando así su resiliencia.
 
Durante mi estancia en Nablus, desarrollamos un programa grupal en colaboración con la organización 'Tomorrow's youth' (La juventud del mañana), que ayuda a madres vulnerables en los campos de refugiados. Estas mujeres estaban luchando para criar a sus hijos en un contexto repleto de violencia, con pocos recursos para apoyarlos. Frecuentemente, se enfrentan además a violencia doméstica, violencia y pobreza, y reportaron tener poco control sobre su relación con sus hijos. Como resultado, había patrones de violencia que se pasaban de una generación a otra.
 
 
En el lapso de ocho semanas, hicimos reuniones grupales y las mujeres fueron capaces de expresar pensamientos que nunca antes habían podido compartir de forma abierta. Hacia el final, las mujeres habían desarrollado un lazo de apoyo fuerte, y estaban comprometidas a seguir apoyándose mutuamente. Nos hablaron sobre lo importante que había sido para ellas el grupo, que les permitió recuperar su autoestima y encontrar nuevas formas de acercarse a sus hijos.
 
Vivir en un ambiente seguro y estable es un importante factor para la salud mental, aunque no es posible en situaciones de conflicto. El conocimiento y entendimiento pueden ser herramientas poderosas para crear un sentimiento de control y dignidad en uno mismo, incluso bajo circunstancias incontrolables. A través de nuestros servicios de salud mental, en MSF estamos empoderando a personas y comunidades para que vivan con dignidad en medio de la opresión. Fue muy gratificante ver cómo las personas que atendimos comenzaban a vivir vidas plenas, llenas de disfrute y propósito.
 
 

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