11.05.2018
En el Día Internacional de la Enfermería, celebramos el trabajo, la dedicación y pasión de nuestros 8.843 enfermeros que están salvando vidas alrededor del mundo.
 
Ser enfermera saca la humanidad que todos tenemos dentro”. Estas son las palabras de Philomena Obiefuna, una enfermera nigeriana que atiende a niños con desnutrición en el conflictivo estado de Borno. En Médicos Sin Fronteras (MSF) tratamos de llevar un sentido de humanidad compartida a cada comunidad a la que brindamos ayuda. Todos los días, nuestros enfermeros lo hacen posible.
 
Desde brotes de cólera hasta situaciones de extrema violencia, proporcionando atención básica en comunidades desfavorecidas y remotas, o ayudando a personas forzadas a dejar sus hogares, sería difícil encontrar una actividad médica donde nuestros enfermeros no estén involucrados. Sería casi imposible hallar un proyecto donde los enfermeros no estén al frente, brindando asistencia urgente a los pacientes; cada día, a cada hora.
 
Ya sea como enfermeros-anestesistas en una sala de operaciones, vacunando a miles de niños en un solo día, gestionando una sala de hospital, viajando cientos de kilómetros para ayudar a instalar una clínica móvil en una comunidad aislada, o realizando el triaje de personas rescatadas de un naufragio, nuestros enfermeros son casi siempre el primer rostro que el paciente ve cuando se encuentra al cuidado de Médicos Sin Fronteras. Sus conocimientos, talentos y habilidades juegan un papel fundamental en el tratamiento de nuestros pacientes. 
 
A pesar del nombre de nuestra organización, todos los que trabajan con nosotros saben que ninguna de nuestras actividades –desarrolladas en más de 70 países – podría seguir adelante sin el compromiso diario, la pasión y las habilidades de nuestros 8,843 enfermeros activos. Uno de cada cinco de nuestros empleados es enfermero y una gran mayoría (casi un 90%) es personal local contratado en el país donde trabajamos, brindando cuidado a sus propias comunidades.
 
Cualquiera que haya pasado tiempo como paciente en un hospital podría confirmar que la mayor cantidad de sus interacciones diarias fueron con enfermeros. Esto es un hecho tanto en las áreas más necesitadas de Sudán del Sur como en una clínica privada en Nueva York. Y nuestros proyectos no son una excepción: sea cual sea la necesidad del paciente, nuestros enfermeros están ahí para ayudarle. 
 
 

Por y para el paciente

 
En MSF, el cuidado de enfermería significa un acercamiento centrado en el paciente, donde la manera en que lo tratamos y lo contenemos se adapta a sus circunstancias particulares. La atención incluye también un aspecto técnico. Los enfermeros realizan muchas actividades clínicas, incluyendo la reanimación de pacientes, el monitoreo de sus signos vitales, la limpieza y curación de heridas, la administración de pastillas e inyecciones, la colocación de líneas intravenosas, vacunaciones, y mucho más.
 
A pesar de trabajar en condiciones muy difíciles, insistimos en que el cuidado que se brinde debe ser basado en la evidencia y de la más alta calidad posible. Todas las actividades médicas a cargo de nuestros enfermeros pueden salvar vidas solo si se realizan correctamente, en el momento preciso, con el equipamiento correcto. En Médicos Sin Fronteras, la expectativa de una atención de enfermería de alta calidad está respaldada por numerosos alineamientos, protocolos y estándares de procedimientos. Pero más allá de esto, la experiencia, el talento y las habilidades de los enfermeros juegan un rol crucial en el tratamiento de pacientes. 
 
“La habilidades de los enfermeros generalmente marcan la diferencia entre la vida o la muerte”, explica nuestro director médico, el doctor Sebastian Spences. “Nunca voy a olvidar a la enfermera en República Centroafricana que me enseñó a hacer una transfusión de sangre intraósea, básicamente cómo inyectar sangre directamente en la médula ósea. Ese día salvamos a un niño en Paoua, pero lo que aprendí de ella me permitió salvar más vidas e incluso enseñar esa técnica a otros. Los doctores pueden aprender mucho de los enfermeros”.
 
Nuestros enfermeros marcan una gran diferencia ayudando a los pacientes a realizar acciones que no pueden hacer fácilmente por su cuenta. Esto incluye tareas que parecen sencillas como respirar con normalidad, comer y beber, eliminar residuos corporales, dormir o descansar, y mantener una temperatura corporal dentro del rango normal. Todo esto contribuye a la recuperación del paciente y de su autonomía, lo antes posible.
 
 

Atienden… y escuchan

 
Los enfermeros son los oidos que escuchan las historias de los pacientes, sus miedos y sus esperanzas. Son los hombros para llorar cuando las familias pierden un ser querido por una lesión o enfermedad. Ellos son los que consuelan a los pacientes cuando estos pierden la fe en su recuperación. Son la sonrisa desesperadamente necesaria en una situación de estrés. A los enfermeros simplemente les importan las personas.
 
Para Ahmad Nabi, una enfermera iraquí que trabaja con desplazados internos que huyen del conflicto en el norte de Irak dice, ser enfermera “es brindar atención médica pero, a veces, ser escuchado es lo que realmente ayuda a la gente”.  
 
Por todo esto, no podríamos seguir existiendo sin enfermeros. Si nuestros médicos no tienen fronteras, nuestros enfermeros definitivamente no tienen límites. Su extraordinario trabajo muchas veces no recibe el reconocimiento que debería, pero cualquiera que haya presenciado su compromiso diario y su pasión puede testificar sobre la diferencia que marcan en nuestros proyectos.
 
Aunque para nuestros enfermeros, al igual que para muchos otros enfermeros alrededor del mundo, el mejor reconocimiento es probablemente el que reciben de sus pacientes.
 
En las palabras de Michael Shek, un enfermero británico que trabajó en Sudán del Sur y en Siria, “en muchos lugares donde trabaja MSF, la gente no tiene literalmente nada; estar ahí, poder aliviar su sufrimiento, y ver las sonrisas en sus caras cuando se van del centro, es una de las cosas más lindas que puedas ver”.