22.04.2016
MSF brinda apoyo de emergencia a niños que sufren de malnutrición
 
Las consecuencias de la sequía son evidentes en la región Sitti de Etiopía, y son las comunidades que dependen de su ganado quienes están cargando con la peor parte del sufrimiento. MSF tiene actividades en el área desde finales de 2015, brindando apoyo a las madres y gestionando programas de alimentación terapéutica para los niños con malnutrición de la región. 
 
La árida región de Sitti ha visto poca lluvia durante el último año y medio. Actualmente, no crece casi nada que pueda mantener al ganado, que es vital en las vidas de la gente seminómada de esta área. 
 
Sin suficiente lluvia, este estilo de vida atemporal seguramente llegará a su fin en esta parte del este de Etiopía.
 
En los últimos meses, muchas de estas comunidades semi nómadas han migrado a la pequeña villa de Asbuli en busca de apoyo. En colaboración con el Ministerio de Salud de Etiopía, MSF gestiona una clínica de estabilización nutricional que recibe a los casos más urgentes de malnutrición infantil. Otras organizaciones de ayuda están involucradas en la distribución de agua y alimentos. 
 
 
Desde su base principal, MSF también envía equipos de promoción de la salud que van de asentamiento a asentamiento examinando a niños para asegurarse de que no sufran malnutrición, y vacunándolos contra enfermedades como el sarampión, la  hepatitis C y la polio. 
 
“En un día cualquiera podemos ver entre 90 y 200 niños,” explica Fardowsa Jigre, líder de uno de los equipos de MSF. “Cuando vemos a un niño con malnutrición, es un signo claro de que toda la familia sufre hambre. Pero sólo podemos ayudar a los más vulnerables. En Sitti, la situación es muy mala.”
 
“En general, las comunidades asentadas han estado un poco mejor que los grupos nómadas durante esta crisis. Hay niveles de malnutrición más bajos en estas comunidades, principalmente porque pueden recibir raciones de agua y alimento.”
 
Los ganaderos comúnmente están en los lugares más remotos de la región, pues avanzan y avanzan en busca de agua para los animales que les quedan. Esto dificulta que el gobierno o las actores de ayuda los encuentren y les brinden su ayuda.
 
Inevitablemente, llega un momento en que estos pastores y sus familias deben tomar una decisión: quedarse con su disminuido ganado o abandonar todo e ir a las áreas más pobladas en las que pueden conseguir apoyo. 
 
Farah Ateyo es padre de cuatro niños, él es uno de los que fue obligado a tomar esta difícil decisión y caminó, junto a su familia, 100 kilómetros para llegar a la clínica de MSF en Asbuli.
 
 
Cuando por fin completó su trayecto de tres días, Hawa, su  hija más pequeña, estaba en tal mal estado que tuvo que ser internada en el centro de alimentación de MSF. Los doctores la diagnosticaron inmediatamente con un estado avanzado de malnutrición con severos problemas respiratorios. Durante varios días, ella necesitó de un ventilador para respirar. 
 
Desde que fue admitida en el centro de tratamiento de MSF hace dos semanas, Hawa ha estado progresando, pero aún tiene mucho camino por recorrer. La combinación de cuidados médicos intensivos y suplementos nutricionales altamente energéticos marcó la diferencia y ahora está sonriendo y jugando con su padre. 
 
Sin embargo, Farh se mantiene firme sobre su decisión de nunca regresar a su viejo hogar en Qainder. “Agradezco a Allah, y después de él a MSF, por todo lo que tengo ahora; pero no tengo animales o una garantía de que habrá lluvias. ¿Por qué volvería a infligir esta infelicidad en mi familia otra vez? Ya no hay nada para nosotros aquí.”
Su actitud es común entre la mayoría de las familias que han llegado y se han asentado en Asbuli. Las mujeres cuidan a los niños, y pocos hombres pueden encontrar trabajo. La vida de ganadero es todo lo que conocen y su futuro está muy lejos de definirse. 
 
Sin embargo, si miras detenidamente, puedes encontrar algunas buenas noticias en este desolado lugar. Los programas de MSF enfocados en la nutrición y vacunación han tenido algunos éxitos notables. En Hariso, otro de los proyectos de MSF en Sitti, la malnutrición infantil ha disminuido drásticamente en tan sólo unos meses. 
 
En Asbuli ha habido una gran reducción en el número de casos de sarampión. Esta enfermedad viral altamente contagiosa puede ser fatal para los niños pequeños y puede propagarse como un incendio cuando la gente vive en mucha cercanía, como si estuvieran en un campamento. MSF lanzó un programa de vacunación intensiva para todos los niños en el área. Para principios de marzo, el número de casos disminuyó y el departamento de sarampión de las instalaciones de MSF está vacío. 
 
Aunque MSF ha sido bien recibida en las comunidades cercanas, puede ser un gran desafío lograr que algunas madres acepten el tratamiento prescrito para la malnutrición, especialmente cuando hay tan poco de comer. 
 
Según Fardowsa: “A menudo, una madre tendrá tan poco para la familia que compartirá las barras de alimento terapéutico (Plumpy nut) prescritas para el niño enfermo. La gente se niega a aceptar que si el niño no recibe la nutrición necesaria morirá.”
 
“A veces pensamos que podemos hacer una conexión. Siento que, como una mujer de la localidad que puede hablar el mismo lenguaje, ellos se concentrarán en mis palabras y se tomarán el tiempo de tomar en cuenta lo que tengo que decir. Para todo el equipo, lo más difícil es saber que el tiempo está en nuestra contra. Si la sequía continúa, llegará más gente; y no sé si seremos capaces de cubrir sus necesidades.”