19.11.2020

En Médicos Sin Fronteras aplicamos las lecciones aprendidas durante el anterior brote de Ébola en la República Democrática del Congo en beneficio de las y los pacientes. Los equipos médicos han trabajado para estar más cerca y ser más accesibles a la comunidad y para formar al personal sanitario local.

El brote de Ébola en la provincia de Equateur en la República Democrática del Congo ha llegado a su fin después de casi seis meses, gracias a un enfoque mejorado centrado a la atención al paciente. El undécimo brote registrado en la historia reciente del país se propagó con relativa lentitud después de su declaración el 1º de junio de 2020, a pesar de que 13 de los 17 distritos sanitarios de la provincia de Equateur notificaron casos confirmados de Ébola.

Según el Ministerio de Salud, se informó de 130 pacientes, 55 de los cuales murieron. La tasa de mortalidad del 42,3% fue significativamente inferior a la de 66% observada durante el brote anterior, que se produjo en el noreste de la República Democrática del Congo entre agosto de 2018 y junio de 2002, y causó la muerte de 2,287 personas.

La introducción de los instrumentos médicos más recientes, el fortalecimiento de la vigilancia comunitaria y un modelo descentralizado de atención al paciente contribuyeron a la puesta en marcha de una intervención eficaz en zonas que, a menudo, eran de difícil acceso.

 

 

"Aprovechamos las lecciones aprendidas durante el anterior brote, éstas permitieron una mejor gestión de la situación en Equateur, aunque los dos contextos fueron diferentes", dice el Dr. Guyguy Manangama, uno de los responsables de emergencias de MSF.

"Durante el anterior (décimo) brote, nuestra intervención a veces se enfrentó a retos en cuanto a su aceptación por parte de la población porque estaba demasiado centralizada. Esta vez, favorecimos un enfoque descentralizado y mantuvimos a la población informada en todo momento sobre la intervención y el mecanismo de vigilancia, para mejorar el acceso a la atención sanitaria en la región".

En MSF respondimos a la emergencia desde principios de junio en las zonas afectadas por el brote, apoyando el sistema sanitario local y ofreciendo tratamiento para otras enfermedades como la malaria y la desnutrición aguda. Adoptamos estrategias innovadoras, incluyendo sitios fijos y móviles en su intervención.

Realizamos más de 1,450 consultas en 28 centros de salud de cinco distritos sanitarios diferentes, entre los que se notificaron casos de Ébola o muertes inexplicadas en la comunidad. También capacitamos al personal médico local en el manejo de la enfermedad e hicimos donaciones para apoyar a los centros de salud locales.

Las nuevas herramientas médicas, incluidas las vacunas y los medicamentos curativos, para prevenir y tratar la enfermedad también contribuyeron a mejorar la calidad de la respuesta. Estas herramientas, así como la adaptación de la respuesta médica a las condiciones específicas sobre el terreno, son el resultado de la experiencia acumulada durante las intervenciones anteriores. Su finalidad última es producir una respuesta al Ébola mejor, más integrada y accesible en el futuro.