25.02.2020
Cientos de jóvenes migrantes y solicitantes de asilo en Francia se han visto obligados a dormir en condiciones precarias debido a que el Estado no les proporcionó alojamiento durante los meses de invierno, a pesar de tener la obligación legal de hacerlo. En respuesta, Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja con organizaciones locales para proporcionar alojamiento de emergencia a 150 menores no acompañados cada noche en las ciudades de París y Marsella.
 

Migrantes adolescentes que viven en las calles francesas durante el invierno

 
Sus nombres son Koné, Alpha, Boubacar, Medhi y Suhail. Tienen entre 15 y 17 años y provienen de Costa de Marfil, Guinea y Marruecos. Todos han experimentado las dificultades de la vida en las calles de París y Marsella. Al igual que muchos otros jóvenes de su edad, fueron considerados "demasiado autosuficientes", "demasiado maduros" o “no lo suficientemente precisos sobre su viaje migratorio” como para ser reconocidos como menores cuando fueron evaluados por funcionarios del Departamento local [región administrativa]. Para ser elegible para la protección, los jóvenes deben ser reconocidos como menores de 18 años no acompañados.
 
Sin embargo, en Marsella, en el sur de Francia, incluso los adolescentes que han sido reconocidos oficialmente como menores no acompañados, y por lo tanto califican para la protección social, duermen en las calles después de que el Departamento afirmara que tenía muy pocos lugares disponibles en los refugios como para acomodarlos. 
 
Durante el invierno, el Estado tiene la obligación de proporcionar refugio de emergencia, incondicionalmente, a todos las personas que duermen en condiciones precarias. Ni el departamento ni el Estado cumplen con sus responsabilidades hacia estos jóvenes vulnerables. 
 

Las noches de insomnio y las enfermedades se suman a las dificultades que enfrentan los jóvenes migrantes 

 
Ante este fracaso de las autoridades públicas, en diciembre de 2019 MSF decidió financiar a los adolescentes migrantes 150 plazas en hoteles y casas de huéspedes en París y Marsella cada noche. 
 
Las temperaturas invernales dejan a estos jóvenes aún más vulnerables de lo normal, tanto física como mentalmente. "Hay noches en las que ni siquiera puedes dormir porque hace mucho frío", dice Koné, de 16 años, que viene de Costa de Marfil. Temblando, él y sus amigos se acurrucan toda la noche alrededor de fogatas hechas con tarimas, y a menudo duermen hasta el amanecer.
 
 

Adolescentes migrantes que son aún más vulnerables en los asentamientos callejeros

 
Hasta hace poco, la mayoría de los jóvenes migrantes y solicitantes de asilo que llegaban a París terminaban en asentamientos improvisados que rodeaban la ciudad, antes de que las autoridades los desmantelaran en los últimos tres meses.
 
Boubacar recuerda el día que llegó al campo de Porte d'Aubervilliers. “Te dices a tí mismo: ‘si no es posible, no puedo dormir aquí’,” menciona. “Las personas mueren en el Mediterráneo para llegar aquí. Pero no tenemos otra opción, así que terminamos haciéndolo, tenemos que hacerlo”.
 
Después de que el Departamento lo evaluara y lo considerara como un adulto, Boubacar ha pasado dos meses durmiendo en condiciones precarias. Hace poco, un juez de una corte juvenil decretó que sí es un menor, y desde entonces se le ha brindado protección social. Cada adolescente que es forzado a dormir en las calles habla sobre los peligros de ese tipo de existencia, de la vida sin familia, amigos o redes de apoyo. 
 
“Lo más peligroso es estar solo”, dice Alpha, un joven de 15 años originario de Guinea. “Ves a algunas personas golpeando a otros y no hay nadie hablando de ello. Es muy doloroso.”
 
Alpha fue asaltado de forma violenta en el campo improvisado donde estableció su tienda de campaña, después de pedirle a un hombre que le regresara sus pocas posesiones, que le habían robado un día anterior. 
 

Los equipos de MSF brindan apoyo y refugio en París y Marsella 

 
A los 65 menores a quienes MSF brinda refugio actualmente, se les está brindando seguimiento en nuestro centro Pantin, donde se les ofrece ayuda médica y psicológica, además de apoyo legal y social. Desde su apertura en diciembre de 2017, un total de 1,520 jóvenes han recibido apoyo en este centro. 
 
En Marsella, los equipos de MSF están brindando alojamiento de emergencia a 60 jóvenes que también están siendo apoyados por una red de caridades y organizaciones benéficas que se han visto forzadas a cubrir las brechas de las autoridades públicas.
 
Desde 2018, los equipos de Médicos Sin Fronteras en París han dado alojamiento y apoyo médico, psicológico, legal y social a casi 350 menores no acompañados. Además, ha brindando alojamiento de emergencia en forma de 900 camas de hotel.