03.08.2018
Las autoridades francesas continúan violando a diario la ley y los derechos de los refugiados y migrantes en la frontera entre Francia e Italia. Estas prácticas persisten a pesar de los reiterados llamados de las asociaciones, la acumulación de conclusiones condenatorias por parte de autoridades públicas independientes y varias condenas en los tribunales.
 
Estos son los hallazgos de una nueva misión de observación en la que participó Médicos Sin Fronteras (MSF) del 24 al 26 de junio de 2018:
 
En Menton, la primera ciudad francesa después de Ventimiglia, en territorio italiano, el restablecimiento de los controles fronterizos en 2015 se convirtió en el pretexto para la normalización de muchas prácticas ilegales como el retorno sistemático de las personas migrantes a Italia; que les impide solicitar asilo en Francia. Sin embargo, tanto la ley francesa como las normas internacionales garantizan este derecho.
 
Además, las autoridades francesas no dudan en retornar a los niños no acompañados que cruzan la frontera desde Italia, haciendo la vista gorda ante su obligación hacia los niños en peligro y su deber de proteger a este grupo particularmente vulnerable.
 
En febrero de 2018, en colaboración con asociaciones locales, abogados y organizaciones como La Cimade, Amnistía Internacional, Médicos del Mundo y Secours Catholique, MSF comenzó a documentar la situación y a pedir el cese de tales acciones.
 
Después de estas primeras observaciones, 20 casos de niños no acompañados devueltos a Italia fueron remitidos al Tribunal Administrativo de Niza. El juez concluyó que estas prácticas eran ilegales y suspendió la denegación de las decisiones de entrada contra 19 menores.
 
El 2 de mayo de 2018, el Tribunal Administrativo de Niza también recordó la obligación de respetar el principio de no devolución en la frontera franco-italiana.
 
Las autoridades públicas independientes como la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos, el Defensor de los Derechos y el Contralor General de Lugares de Privación de Libertad, expresaron conclusiones y recomendaciones similares, todas ellas denunciando la situación de los "forajidos" en esta zona fronteriza.
 
En realidad, nada ha cambiado desde entonces.
 
 

Uso persistente de prácticas ilegales

 
La observación de 48 horas realizada recientemente por MSF en la frontera franco-italiana y las organizaciones asociadas, ha demostrado un uso persistente de prácticas ilegales por parte de las autoridades francesas. Entre el 24 y el 26 de junio de 2018, pudimos observar lo siguiente:
 
157 personas fueron devueltas a Italia sin tener la oportunidad de solicitar asilo o consideración de su situación individual.
 
Las personas sujetas a controles al final del día continúan encerradas en la oficina fronteriza de la policía en Menton, en condiciones indignas, sin acceso a información y sin recursos. Durante la misión de observación, 76 personas fueron detenidas hasta por 14 horas sin acceso a ninguna otra forma de juicio, una duración muy por arriba de las 4 horas que, en julio de 2017, el Consejo de Estado Francés consideró admisibles. 
 
La policía no tuvo en cuenta el estatus de minoría de edad de 11 jóvenes que fueron devueltos ilegalmente a Italia y posteriormente escoltados a Francia por la policía italiana.
 
Además de esto observamos tensiones cotidianas y que las autoridades francesas están jugando a un fatal juego de persecución en el que las personas en movimiento están cada vez más en peligro. En trenes provenientes de Ventimiglia, todos son detenidos y controlados en Menton Garavan, donde, aunque están prohibidos, los controles basados en el aspecto físico son la norma.
 
 

El “pasaje de la muerte”

 
Después de un viaje a menudo caótico, algunas personas no dudan en tomar riesgos adicionales para cruzar la frontera, a veces arriesgando sus vidas.
 
El sendero de la montaña que lleva al 'paso de la muerte' comienza en Grimaldi, el último pueblo italiano antes de llegar a Francia. Atravesado a lo largo de su historia por oponentes políticos y judíos que huían de la persecución en Italia, ahora es utilizado por migrantes que caminan penosamente por este sendero empinado, ansiosos por evadir los controles policiales
 
Conocida por ser especialmente insegura, esta ruta se cruza con una autopista que transporta interminables camiones pesados. Algunos refugiados desesperados que buscan ser menos visibles a los funcionarios de aduanas no dudan en usarlos como polizones para ampararse en la oscuridad. Aquí es donde mataron a Milet, una niña de 16 años proveniente de Eritrea. Como menor de edad, Milet habría tenido derecho a protección si el estado no estuviera haciendo oídos sordos a tales reclamos legítimos.
 
En un contexto marcado por la hipocresía y la inhumanidad en cuestiones relacionadas con la gestión de la migración a nivel europeo, MSF y sus socios hacen un llamado a los gobiernos de Francia e Italia a encontrar formas de mostrar solidaridad en la recepción de migrantes, en lugar de rechazo y una violación sistemática de sus derechos.
 
Los equipos de MSF trabajan en el sur de Italia y Sicilia, los principales lugares de llegada en Italia, y tienen actividades en unos 50 asentamientos informales en todo el país. En Roma, MSF tiene un centro de rehabilitación para víctimas de tortura.
 
MSF abrió un centro en Pantin, París, a finales de 2017 para ofrecer a los menores no acompañados algo de alivio, atención médica y apoyo administrativo. Los equipos también continúan con sus actividades de monitoreo para permitir que MSF responda a situaciones de emergencia en Francia a través de actividades médicas y donaciones.
 

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