13.05.2018
Por Jason Cone, Director Ejecutivo de Médicos Sin Fronteras en los Estados Unidos
 
Las heridas de salida son del tamaño de un puño. Los huesos se pulverizan. Esta es la realidad para la mitad de los pacientes lesionados recibidos en las clínicas de Médicos Sin Fronteras desde el lanzamiento de la Gran Marcha del Retorno en Gaza.
 
Durante el mes pasado, el número de personas atendidas en las clínicas de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza es superior al total de pacientes atendidos en 2014, año en que Israel lanzó la Operación Margen Protector en la Franja de Gaza.
 
Las clínicas de MSF admitieron a 781 víctimas de trauma entre el 30 de marzo y el 10 de mayo, más de un tercio de las 1,916 víctimas de trauma registradas por el Ministerio de Salud de Gaza. La situación puede empeorar con el traslado de la embajada de EE.UU. a Jerusalén el 14 de mayo y la celebración del 15 de mayo, el aniversario de la fundación de Israel, considerado por los palestinos como la "Nakba" o catástrofe.
 
Las instalaciones médicas, incluidas nuestras clínicas, están completamente abrumadas y pronto serán incapaces de atender heridos adicionales. El sistema de salud, puesto al límite por el bloqueo en curso de Gaza, está al borde del colapso.
 
Aunque no hay guerra en Gaza, las lesiones sufridas por nuestros pacientes son terriblemente similares a las que vemos en las zonas de conflicto. Estimamos que más del 39 por ciento de nuestros actuales 554 pacientes con traumatismo requerirán rehabilitación a largo plazo, que durará al menos hasta el final del año. Si bien la mayoría de nuestros pacientes son hombres jóvenes de alrededor de 20 años, hemos tratado a 98 niños y adolescentes menores de 18 años.
 
El noventa y uno por ciento de nuestros pacientes con trauma recibieron disparos en las piernas, muchos a corta distancia. Varios quedarán discapacitados de por vida, ejerciendo una enorme presión sobre el ya asediado sistema de salud, las familias empobrecidas y sobre toda la sociedad.
 
El actual bloqueo israelí y egipcio de la Franja de Gaza y los recientes recortes de fondos por parte de los Estados Unidos a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) exacerban la situación.
 
Los hospitales de Gaza han tenido que vaciar las salas de hospitalización para dejar espacio para la afluencia de heridos. Los pacientes con problemas de salud crónicos, que ya luchaban por la falta de medicamentos para quimioterapia, diálisis renal y control de la diabetes, ahora han sido desplazados y no tienen acceso a la atención médica o se verán obligados a recurrir a costosas clínicas privadas.
 
La mayoría de nuestros pacientes heridos dicen que no tienen nada que perder, ni esperanza, ni trabajo, nada. Le dicen a nuestro personal que solo quieren regresar y morir en los sitios de protesta. Algunos regresan a las demostraciones con los yesos, muletas o fijadores externos que sostienen sus huesos rotos.
 
La gravedad de las lesiones demuestra que las fuerzas israelíes están recurriendo a una fuerza desproporcionada para incapacitar a los manifestantes. El resultado es daño y sufrimiento innecesarios.
 
Además, el gobierno israelí no facilita regularmente el acceso a la atención médica fuera de Gaza, que es necesaria debido a la complejidad y gravedad de las lesiones. Según la Organización Mundial de la Salud, desde el 30 de marzo, de los 27 pacientes que han solicitado ser tratados fuera de Gaza, sólo 9 han sido autorizados. Si no se transfieren estos pacientes se aumentará la presión sobre el sistema de salud pública y se aumentará el riesgo de amputaciones relacionadas con la infección, que de otro modo podrían prevenirse.
 
Por último, Israel y Egipto necesitan aliviar el bloqueo de 10 sobre Gaza, que contribuye a la desesperación constante y lleva a las personas a las cercas para protestar. Egipto también debe abrir su frontera con Gaza y permitir el flujo de ayuda humanitaria. Israel también debe garantizar el suministro adecuado de electricidad a la Franja.
 
Los líderes de Hamas en Gaza deben dejar de alentar cualquier tipo de violencia y glorificar el "martirio". La Autoridad Palestina también debe promulgar un plan de respuesta ante emergencias, garantizar el pago de salarios al personal sanitario, reponer los suministros médicos y eléctricos para los hospitales, suspender las medidas restrictivas contra la población e incrementar inmediatamente la capacidad hospitalaria para hacer frente al aumento de heridos que se espera los días venideros. La división entre la Autoridad Palestina y Hamas es hoy más dolorosa para la población que nunca.
 
Pero el gobierno israelí y los líderes palestinos no son los únicos responsables de los acontecimientos recientes. Las decisiones de la Administración Trump de reconocer a Jerusalén como la capital israelí, de trasladar la embajada de EE. UU. de Tel Aviv a Jerusalén y de promulgar un recorte de fondos del 83 por ciento para la UNRWA, han arrojado combustible al fuego.
 
Desde que se anunció el traslado la embajada de EE. UU. en diciembre, las clínicas de MSF han experimentado un aumento masivo de casos de traumatismo, desde unos pocos por semana hasta más de 20 casos semanales, incluso antes de las protestas actuales. Hoy, estamos viendo más de 20 casos por día. Esto se suma a la carga de trabajo normal, incluidas las víctimas de quemaduras por accidentes relacionados con el uso de combustibles no seguros para la calefacción y las cocinas de los hogares, debido a la escasez relacionada con el bloqueo en Gaza.
 
La escasez de electricidad y agua, junto con una disputa en curso entre Hamas y la Autoridad Palestina, han llevado a los hospitales a cancelar las cirugías electivas. La Oficina de Coordinación de Asistencia Humanitaria de las Naciones Unidas (OCHA) estima que el 36 por ciento de los medicamentos esenciales y el 32 por ciento de los suministros médicos han desaparecido como resultado del bloqueo y la falta de fondos.
 
El gobierno de EE.UU. debe usar su influencia diplomática para garantizar un uso más proporcionado de la fuerza por parte del gobierno israelí, y hacer que sea una prioridad restringir el uso de munición real.
 
El colapso de todos los servicios públicos aumenta el riesgo de un desastre completo en Gaza. Egipto y Jordania también deberían estar preparados para facilitar las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan cuidados a largo plazo y que probablemente no estarán disponibles en Gaza. Las remisiones de pacientes a Cisjordania también pueden ser necesarias, y todas deberían facilitarse sobre la base de las necesidades médicas, no de consideraciones políticas.
 
Si bien hay mucha culpa por compartir respecto a la violencia más reciente en Gaza, la atención debe centrarse en mitigar el sufrimiento humano ahora y prevenir daños más grandes. Mientras tanto, el número de víctimas mortales y heridos, un baño de sangre totalmente evitable, potencialmente incluso más mortal, puede estar a solo unos días de distancia.
 

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