"De verdad puedes ver la diferencia que estás haciendo porque te involucras mucho en sus vidas. Hemos tenido a viejos pacientes que nos hablan desde otro país de Europa o desde una isla de Grecia en donde encontraron un trabajo de verano, nos hablan sólo para saber cómo hemos estado. Los hemos ayudado a recuperar la confianza en sí mismos y a seguir adelante con sus vidas. Es muy gratificante."

Ioanna Kotsioni,Coordinadora de proyecto de MSF
27.06.2016
El proyecto de atención a Víctimas de la Violencia (VoV) en Atenas está en funcionamiento desde octubre de 2014. MSF trabaja en colaboración con el Consejo Griego para los Refugiados y con el centro de atención psicológica para proporcionar atención médica y psicológica, además de asesoramiento legal y asistencia social a solicitantes de asilo, refugiados y migrantes sobrevivientes de tortura o violencia extrema.
 
Aproximadamente hay 60,000 refugiados “atrapados” actualmente en Grecia, y entre ellos se encuentran quienes han sido perseguidos y torturados por sus creencias políticas o religiosas, su raza, su género o su identidad sexual. El objetivo del proyecto VoV es restaurar la dignidad y la salud física y mental de las personas.
 
Ioanna Kotsioni, coordinadora de este proyecto de MSF, nos habla más sobre los objetivos del mismo.
 

Háblanos más sobre el proyecto VoV

 
El proyecto es gestionado por un grupo interdisciplinario de profesionales. Desde que abrimos en octubre de 2014, alrededor de 400 personas de 38 países diferentes -sobrevivientes de tortura y violencia extrema- fueron atendidos por MSF y por nuestros colaboradores. Los profesionales de MSF han atendido a 238 personas. El manejo de los casos se realiza en colaboración con un amplio rango de personas, incluyendo doctores, fisioterapeutas, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y mediadores culturales.
 
La tortura no es una enfermedad, es una experiencia traumática que destruye la autoestima y dignidad de la persona. Por esa misma razón, es muy importante ayudar a los sobrevivientes a restablecer su autoestima y su confianza en otros seres humanos. Para lograr esto, nosotros trabajamos en varios niveles diferentes. Por ejemplo, necesitamos apoyar a la gente con sus solicitudes de asilo, y esto se logra a través de nuestra colaboración con la organización de asistencia legal. Al mismo tiempo que les proporcionamos atención, ayudamos a la gente a integrarse a la comunidad anfitriona y los apoyamos para que puedan cubrir sus necesidades diarias. Nuestros trabajadores sociales se encargan de asegurarles un refugio y el acceso a necesidades diarias como comida, además de ayudarles a conseguir un empleo.
 
También tenemos una red muy amplia de médicos y especialistas que trabajan en el sistema de salud nacional o como médicos privados, y muchos de ellos ofrecen sus servicios pro bono. Gracias a esto podemos asegurar un tratamiento más especializado. Por ejemplo, trabajamos con dentistas y con cirujanos maxilofaciales para poder ofrecer prótesis a las personas que han perdido sus dientes como resultado de la violencia.
 

¿Qué necesidades médicas ven en la clínica?

 
Los sobrevivientes que atendemos han sido sometidos a violencia física y psicológica, además de abuso sexual. Las situaciones por las que ellos han pasado les han causado problemas de salud crónicos, tanto físicos como mentales, que necesitan ser atendidos. Los principales problemas identificados y atendidos por los médicos son problemas musculoesqueléticos, neurológicos y gastrointestinales. Casi el 63% de los pacientes presentan problemas relacionados con sus músculos o huesos. Muchos padecen dolor crónico. También hay personas con problemas dermatológicos, causados por quemaduras o choques eléctricos. También tenemos a mujeres embarazadas como resultado de una violación, o tienen problemas genitourinarios o infecciones de transmisión sexual provocadas por abuso sexual.
 

¿Quiénes son las personas que atienden en la clínica?

 
En los últimos tres meses hemos visto un gran incremento en el número de personas que llegan a la clínica, y hemos tenido hasta 40 casos nuevos en un mes: un aumento de 400% en comparación a lo que vemos normalmente. Casi todos nuestros beneficiarios han sufrido violencia en sus países de origen, y para la mayoría de ellos esa es la razón por la que huyeron: porque estaban en peligro o estaban siendo perseguidos.
 
Además, muchos de ellos sufrieron violencia durante su viaje, especialmente si pasaron largos periodos de tiempo en países de tránsito como Libia. También hay muchos, especialmente quienes llegaron a Grecia hace unos años, que han pasado largos periodos de tiempo en instalaciones de centros de detención de migrantes. Ellos nos hablan sobre las difíciles condiciones de vida en los centros de detención, y hablan de su estancia en ellos como una experiencia traumática.
 
“He estado en Grecia por cuatro años. Hago fila para conseguir comida, hago fila para tomar una ducha, hago fila para conseguir un lugar para dormir, hago fila para conseguir mis documentos…hago fila para sentirme como un ser humano. Dime, ¿cuánto más? ¿cuánto tiempo más debo hacer fila?"
 

Anteriormente haz trabajado en proyectos de MSF enfocados a la atención a refugiados, ¿que hace diferente a este?

 
Como coordinadora de proyecto, soy responsable de apoyar al equipo de médicos y a los demás profesionales que trabajan directamente con las víctimas de violencia. Es un proyecto muy interesante para todo el equipo, y para mi especialmente. Aquí de verdad tienes la oportunidad de trabajar a largo plazo con los beneficiarios y ser testigo de su progreso y cómo están lidiando con su integración a la comunidad anfitriona.
 
Hay personas a quienes hemos visto durante más de año. Con la mayoría, realizamos un seguimiento de varios meses. De verdad puedes ver la diferencia que estás haciendo porque te involucras mucho en sus vidas. Hemos tenido a viejos pacientes que nos hablan desde otro país de Europa o desde una isla de Grecia en donde encontraron un trabajo de verano, nos hablan sólo para saber cómo hemos estado. Los hemos ayudado a recuperar la confianza en sí mismos y a seguir adelante con sus vidas. Es muy gratificante.
 

¿Qué has aprendido de tus experiencias hasta el momento?

 
Ahora sé que la tortura es muy generalizada. La gente es torturada sistemáticamente en varios países, y en muchos países en donde MSF trabaja. Ha habido grandes esfuerzos por parte de organizaciones y grupos que están trabajando con sobrevivientes de tortura alrededor del mundo para conseguir que la rehabilitación se convierta en un derecho legalmente reconocido, y es descrito en la Convención contra la Tortura de 1984, Sin embargo, tenemos que alentar a las autoridades y organizaciones para que estos servicios de rehabilitación estén disponibles. Este es un derecho que tienen todos los sobrevivientes de tortura, pero en países como Grecia, por ejemplo, no existen servicios de este tipo a excepción de los que son proporcionados por las ONG’s.
 
Lo que vemos a diario es que nuestros beneficiarios que han sufrido torturas no tienen acceso al sistema de asilo. No tienen refugio y no pueden cubrir sus necesidades básicas. Es difícil para nosotros cubrir sus necesidades de atención a enfermedades crónicas, y ellos no tienen acceso a servicios que los ayudarían a mejorar su salud física y mental.
 

Siendo el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura (26 de junio), ¿hay algún mensaje que te gustaría compartir?

 
Al trabajar diariamente con estas personas, te das cuenta de que ellos son quienes han sobrevivido y están en una lucha constante por sobrevivir. Sólo vemos a las personas que han llegado hasta este punto. Muchos más están sufriendo tortura y violencia alrededor del mundo, pueden estar aún en prisión en sus países de origen, o no pueden escapar de la situación en la que se encuentran. No debemos olvidarnos de ellos.