30.07.2020

En Médicos Sin Fronteras (MSF) nos hemos visto obligados a cerrar el centro de aislamiento de COVID-19 que habíamos instalado en la isla griega de Lesbos, después de que las autoridades locales impusieran varias multas con posibles cargos penales relacionados con la normativa urbanística.

Condenamos rotundamente que las autoridades no hayan encontrado una solución para mantener abierto el centro de aislamiento cuando todavía existe el riesgo de que la COVID-19 se propague por el cercano centro de recepción de Moria, donde más de 15,000 refugiados viven hacinados y en condiciones insalubres. MSF advierte que el cierre del centro de aislamiento, que reducirá significativamente la capacidad de respuesta para la  COVID-19 en la isla, podría tener consecuencias terribles en caso de que ocurra un brote en Moria.

“Estamos profundamente decepcionados con que las autoridades locales no hayan podido invalidar estas multas y los posibles cargos en medio de una pandemia como esta, y a pesar de los esfuerzos de algunos actores relevantes”, afirma Stephan Oberreit, coordinador general de MSF en Grecia. “El sistema de salud público en Lesbos no podría manejar la devastación que causaría un brote en Moria, razón por la cual intervinimos. Hoy hemos tenido que cerrar involuntariamente una parte crucial de la respuesta de la COVID-19 para Moria”.

El centro de aislamiento de COVID-19 de MSF en Lesbos abrió sus puertas el 6 de mayo, como resultado de los esfuerzos de organizaciones médicas de toda la isla y con el apoyo de funcionarios públicos y del hospital local. El centro de aislamiento era el único lugar en Lesbos que brindaba un espacio seguro donde podían aislarse y recibir atención las personas de Moria que presentaban síntomas de COVID-19.

 

 

 

Desde el 1 de julio, las autoridades locales han impuesto varias multas y posibles cargos penales al centro de aislamiento relacionadas con regulaciones de planificación urbana. Esto ocurre a pesar de ser parte del plan de preparación para emergencias establecido por el Ministro de Migración y destinado a prevenir la propagación de la COVID-19 entre los hombres, mujeres y niños que viven en el centro de recepción de Moria.

“Es sorprendente que las autoridades locales nos pongan tantos obstáculos por tratar de proteger a las personas vulnerables, cuando, justo a nuestro lado en Moria, vemos una enorme violación de la dignidad humana, con miles de personas atrapadas en condiciones inhumanas”, denuncia Oberreit, Jefe de misión de MSF en Grecia.

Las 15,000 personas que actualmente se encuentran en Moria tienen poco espacio y un acceso limitado a agua y jabón, lo que hace imposible llevar a cabo las medidas preventivas como el distanciamiento físico y el lavado regular de manos. Más de 300 personas de alto riesgo, debido a su edad o condición médica crónica, así como a sus familias, permanecen atrapadas en estas condiciones peligrosas. MSF pide, una vez más, la evacuación inmediata y urgente de todas las personas vulnerables, incluidas las de alto riesgo de contagio de COVID-19, desde Moria a un lugar más seguro.

“Esta no es la primera y probablemente no será la última vez que nosotros y otras organizaciones humanitarias debemos  hacer frente a este tipo de obstáculos por tratar de cubrir las necesidades que descuidan las autoridades europeas y griegas en la asistencia a los migrantes y refugiados”, afirma Bertand Perrochet, director de Operaciones de MSF. “Durante los últimos cinco años, hemos visto el terrible daño que las políticas de contención infligen a las personas atrapadas en los centros de recepción en las islas griegas. Ahora, en medio de una pandemia, se ha impedido a MSF responder a un riesgo de salud pública que las autoridades han desoído”.

MSF sigue abierta a discutir con las autoridades griegas qué se debe hacer con respecto al riesgo de la COVID-19 para las personas en el centro de recepción de Moria, mientras mantiene sus servicios de salud mental, sexual y reproductiva en su clínica en Moria.