29.03.2020

El campo de Deir Hassan, en la provincia de Idlib,es uno de los muchos campos a los que cientos de miles de familias desplazadas huyeron para escapar de la ofensiva militar de las fuerzas del gobierno sirio y sus aliados rusos entre diciembre y principios de marzo.

Este campo alberga a más de 164,000 personas en asentamientos dispersos sobre las colinas y, como es el caso en el noroeste de Siria, carece de servicios básicos y ahora está amenazado por la posible propagación del coronavirus COVID-19.

El 16 de marzo, tras evaluar las necesidades en el campo de Deir Hassan, desde Médicos Sin Fronteras distribuimos artículos de primera necesidad a 180 familias en los asentamientos de Latamneh y Al Habeet, entre los que se incluyeron tiendas de campaña familiares, colchonetas, coberturas de plástico, mantas, juegos de cocina y kits de higiene.

Vimos que las personas están viviendo al aire libre; también vimos a dos o tres familias compartiendo una tienda de campaña que no los protegía del frío ni de la lluvia. Había muy pocas carpas para acomodar a los recién llegados”, señaló Ahmed, líder del proyecto de MSF.

Al día siguiente, nuestro equipo distribuyó los mismos artículos de primera necesidad a 115 familias en Abo Obeidah, otro asentamiento en Deir Hassan.

"Gracias a MSF, tenemos tiendas de campaña", dice Manaf Shamma, una madre desplazada que vive en Latamneh. "Este campo se estableció hace ocho meses, pero necesita letrinas, alcantarillado, caminos adecuados".

En el campo de Deir Hassan, las instalaciones de agua y saneamiento son inadecuadas para un gran número de personas, lo que aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua. Hasta ahora, las infecciones de las vías respiratorias superiores han sido la afección principal vista por las clínicas móviles de MSF. Pero ahora, la epidemia de COVID-19 se ha convertido en un gran desafío en todo el mundo y en Siria.

El gobierno sirio reportó el primer caso de COVID-19 en Siria el 23 de marzo. Aunque no se han declarado casos en la provincia de Idlib, el último bastión rebelde, la enfermedad puede propagarse muy rápidamente a través de la región, especialmente en los campos, donde las personas viven en grandes asentamientos, en condiciones de hacinamiento con poco saneamiento.

MSF ha suspendido sus actividades en clínicas móviles en el campo de Deir Hassan para permitir que su personal asista a una capacitación sobre prevención y control de infecciones (IPC) y, así, asegurarse de no propagar el virus. En los próximos días, en 10 asentamientos en el campo de Deir Hassan, los trabajadores de salud comunitaria de MSF realizarán sesiones de educación sanitaria sobre el COVID-19 con familias desplazadas y distribuirán folletos y kits de higiene específicos.

Ahora que los equipos de MSF están enfocando sus actividades en las medidas de control de infecciones, brindan asistencia para el triaje y la examinación de pacientes en los dos centros de salud apoyados por la organización, en Deir Hassan y Tal Karama.

Adicionalmente, los equipos de MSF están organizando la distribución de artículos de primera necesidad en el área de Afrin más al norte. Muchas familias desplazadas buscaron refugio en esta área, ya que está controlada por las fuerzas turcas y no ha visto violencia. Algunos no pudieron encontrar un refugio adecuado y se establecieron en casas desocupadas, fábricas o edificios públicos.

En respuesta, se está estableciendo un campo para desplazados internos en el área de Bul Bul, en un sitio dedicado para 400 familias desplazadas. MSF les suministrará carpas, mantas, cobertura plástica, kits de cocina y de higiene. Las carpas se colocarán en colaboración con Al Ameen, una ONG local. Y una vez que estén listas, las familias desplazadas se mudarán al campo y recibirán los artículos de ayuda.

MSF y Al Ameen también comenzaron a gestionar clínicas móviles la semana pasada en el área de Bul Bul y en el campo occidental de Afrin. Pero estas actividades fueron suspendidas para permitir que el personal asistiera a la capacitación de IPC.

Teniendo en cuenta las enormes necesidades de los desplazados internos en la provincia de Idlib, la respuesta de MSF sigue siendo limitada, pero debe seguir aumentando. La capacidad de MSF para ampliar la asistencia dependerá del flujo constante de artículos de ayuda esenciales, suministros médicos y equipos de protección personal que lleguen al noroeste de Siria; y también de su capacidad para enviar personal internacional de Médicos Sin Fronteras para apoyar a sus colegas sirios.

MSF no tiene presencia en Turquía. Para poder ampliar su respuesta de ayuda, MSF solicita a todas las autoridades turcas relevantes que faciliten el tránsito de suministros esenciales y personal internacional hacia el noroeste de Siria.

En todo el noroeste de Siria, los equipos de MSF brindan atención médica materna, atención médica general y tratamiento de enfermedades no transmisibles a través de sus clínicas móviles. Distribuyen artículos de primera necesidad, incluyendo material de calefacción, y mejoran los sistemas de agua y saneamiento.

También apoyan las actividades regulares de vacunación. En el noroeste de Siria, MSF gestiona una unidad especializada en el tratamiento de quemaduras que proporciona cirugías, injertos de piel, vendajes, fisioterapia y apoyo psicológico.

MSF brinda apoyo a la atención médica primaria y secundaria en varios hospitales y clínicas en las provincias de Idlib y Alepo, y tiene asociaciones de cogestión con tres hospitales. En respuesta al Covid-19, MSF ahora está implementando medidas de IPC en instalaciones médicas que gestiona o apoya, y también está organizando el triaje y la detección de pacientes y la capacitación en cuestiones de IPC. En los campos, implementa medidas de protección para el personal médico y los pacientes.

Los proyectos médicos de MSF en las provincias de Raqqa, Hasakeh y Alepo en el noreste de Siria continúan. MSF realiza actividades en Al-Raqqa, Kobane / Ain Al-Arab, en el campo de Al-Hol, en el de Washokani y Tal Kochar / Yaroubiyah, y además apoya a las autoridades sanitarias locales con la preparación ante el brote de Covid-19. Para garantizar su independencia, MSF no recibe fondos gubernamentales para sus operaciones en Siria