“Sin una respuesta integral por parte de las autoridades, las mujeres permanecerán atrapadas en relaciones violentas, incapaces de escapar ellas mismas y sus hijos de los golpes y las agresiones"

Angelika HerbCoordinador Genaral de MSF
01.03.2016
Port Moresby / Madrid, 1 de Marzo de 2016.- Un nuevo informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) muestra que las lagunas de los servicios y del sistema dejan atrapados a mujeres y niños en ciclos de violencia sexual y doméstica en Papúa Nueva Guinea.
 
El informe “Volver con el maltratador”, presentado en la capital del país, Port Moresby,  detalla cómo la terrible falta de mecanismos de protección, un sistema judicial débil y una cultura de impunidad ponen en peligro la salud y las vidas de las víctimas de los malos tratos incluso aunque estas consigan recibir atención médica.
 
El informe incluye información completa de más de 3,000 supervivientes de violencia doméstica y sexual tratados por MSF en 2014 y 2015 en sus dos proyectos en Tari, una zona rural de la provincia de Hela, y en la capital, Port Moresby. Este informe revela que con cada vez más frecuencia, las mujeres y los niños sufren violencia en lugares que deberían ser seguros como sus hogares y comunidades:
 
La inmensa mayoría de los pacientes tratados fueron mujeres, un 94 por ciento.
Casi una de cada dos agresiones, el 49 por ciento, tuvo lugar a manos de familiares.
Más de una cuarta parte de las mujeres ha recibido amenazas de muerte.
Más de la mitad, el 56 por ciento, de los supervivientes de violencia sexual eran niños y de ellos, uno de cada seis, 17 por ciento, tenían menos de 5 años.
Tres de cada cuatro supervivientes de violencia sexual conocía al agresor.
Una de cada 10 mujeres adultas informó que había sufrido actos de violencia sexual en repetidas ocasiones. Entre los niños y niñas, este porcentaje fue mayor: del 38 por ciento.
 
 
A pesar de los avances en el abordaje de la violencia sexual e intrafamiliar en Papúa Nueva Guinea, en muchas zonas del país los supervivientes sufren en silencio la falta de acceso a la atención médica, a la justicia y a la protección que requieren.
 
“La reforma de algunas políticas y leyes cruciales para ayudar a los supervivientes de la violencia ha sido dolorosamente lenta. Esta lentitud ha tenido resultados devastadores, especialmente para los niños”, asegura Angelika Herb, coordinadora general de MSF en Papúa Nueva Guinea. “Sin una respuesta integral por parte de las autoridades, las mujeres permanecerán atrapadas en relaciones violentas, incapaces de escapar ellas mismas y sus hijos de los golpes y las agresiones; los menores vulnerables que son víctimas de violaciones y malos tratos en sus hogares seguirán siendo devueltos a sus agresores; y la asistencia médica, aunque vital, solo podrá poner parches a los supervivientes entre episodio y episodio de violencia”, añade.
 
El informe recomienda que las autoridades aumenten la disponibilidad y el acceso a servicios médicos y psicosociales en todo el país. En particular, MSF solicita un incremento de las medidas de protección efectiva y de los alojamientos alternativos, incluyendo viviendas seguras, para que los supervivientes no se vean obligados a regresar junto a sus maltratadores. La atención específica también debe prestar atención a las necesidades de los niños, incluyendo la rápida aplicación de la Ley de Bienestar del Menor nacional.
 
La gravedad de los daños físicos y psicológicos infringidos por violencia intrafamiliar y sexual refuerza la necesidad de que Papúa Nueva Guinea garantice un acceso a tratamientos médicos gratuitos, de calidad y confidenciales a todos los supervivientes. Las autoridades deben asegurar urgentemente la prestación de servicios más allá del ámbito médico para mantener a mujeres y menores a salvo”, dice Herb.
 
Puedes leer el informe completo -en inglés- aquí: PDF icon msf-pngreport-def-lr.pdf
 
 
MSF empezó a trabajar en Papúa Nueva Guinea en 2007 brindando atención médica y psicológica gratuita, confidencial y de calidad a las víctimas de violencia sexual e intrafamiliar en las provincias de Morobe, Hela, Milne Bay y East Sepik, y en la ciudad de Port Moresby, en el distrito de la capital nacional.
 
Desde 2009, MSF ha atendido a 27,993 víctimas de violencia sexual y doméstica, normalmente con la colaboración del Departamento Nacional de Sanidad. Además, en el hospital de Tari, MSF ha realizado 68,840 cirugías mayores y menores; una de cada tres intervenciones quirúrgicas y heridas tratadas estaba relacionada con la violencia.
 
MSF está preparándose para traspasar su último centro de Apoyo Familiar en Papúa Nueva Guinea el presente mes de marzo. Los equipos médicos de la organización médico-humanitaria seguirán centrándose en hacer frente a la epidemia de tuberculosis que afecta al país.