13.06.2016

Robert Onus, australiano, es el coordinador de terreno del proyecto de MSF en Abu Ghraib, en las cercanías de Bagdad. Mientras el conflicto en Irak sigue causando estragos, él describe la situación a la que se enfrenta la población de Irak y habla del proyecto de MSF para cubrir las necesidades médicas de la población desplazada en el distrito Abu Ghraib.

 “Desde febrero de 2015, MSF proporciona atención médica a las poblaciones desplazadas y desatendidas en Bagdad. Este año abrimos un centro de salud primaria en Abu Ghraib, en la zona oeste de la ciudad. Abu Ghraib tiene bastante tiempo brindando asilo a personas desplazadas, y desde 2014 más de 20,000 familias desplazadas de Anbar han buscado refugio allí. El centro de salud de MSF proporciona consultas gratuitas de salud básica y de salud reproductiva para la población desplazada y para la población local, que también sufre a causa de los limitados servicios provocados por el conflicto. 

 
También gestionamos clínicas móviles en áreas difíciles de alcanzar a las afueras de Bagdad, en donde el acceso a la atención médica es restringido. Estas clínicas buscan llegar a personas que recientemente han huido de los enfrentamientos o que están viviendo en áreas en donde los enfrentamientos han impedido la prestación de servicios esenciales. 
 
 

600,000 personas desplazadas en el área de Bagdad

 
El año pasado, realizamos más de 20,000 consultas (entre las clínicas móviles y el hospital), y esto parece ser sólo una gota de agua en el océano cuando lo comparas con la gran cantidad de necesidades que existen en la región. Hay más de 3.3 millones de iraquíes desplazados en su propio país, y Bagdad alberga a más de 600,000 personas desplazadas. 
 
Estas son familias que vivían en ciudades y aldeas y que ahora perdieron todo. Muchos viven en edificios sin terminar, en escuelas, mezquitas o asentamientos improvisados, a menudo en condiciones muy difíciles y deficientes. Especialmente en Abu Ghraib, vemos a personas sufriendo debido a la falta de acceso a agua potable, por las deficientes instalaciones sanitarias y las hacinadas viviendas. Estas condiciones se exacerban por el mortal verano, cuando las temperaturas alcanzan los 50 grados. 
 
 
Debido a las pobres condiciones de vida y el limitado acceso a la atención médica, atendemos muchas enfermedades prevenibles como infecciones respiratorias y cutáneas; pero también vemos a pacientes que sufren de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, enfermedades del corazón,  y que no pueden ir a consulta con su médico general o conseguir sus medicamentos. 
 
En un contexto normal, atenderían sus condiciones en el sistema nacional de salud, pero el conflicto no sólo ha forzado a la gente a huir de sus hogares, sino que también ha dejado a varias instalaciones médicas dañadas o destruidas, o con escasez de personal. 
 
 
Uno de los principales obstáculos es la escasez de actores humanitarios en Bagdad y las áreas cercanas. La mayoría de las organizaciones internacionales se enfocan en la parte norte del país, en donde la situación es más estable y segura. Se necesitan más actores humanitarios que cubran diferentes áreas, no sólo el ámbito de la salud, para satisfacer las necesidades básicas de la población. 
 
Mi trabajo como coordinador de terreno es asegurarme de que nuestros equipos médicos -doctores, enfermeras, farmacéuticos y promotores de la salud-puedan atender a sus pacientes con la menor cantidad de obstáculos posible. 
 
Esto implica pasar una gran cantidad de tiempo reuniéndome y negociando con personas de diferentes estratos sociales: autoridades gubernamentales, oficiales de seguridad y líderes religiosos y de la comunidad. Necesitamos asegurarnos de que entienden quiénes somos, por qué estamos aquí y qué estamos haciendo.
 
En este contexto, es vital que estemos seguros de que la población comprenda nuestra independencia y neutralidad. Atendemos a todos los que vienen a nuestras clínicas independientemente de su lugar de origen o de sus creencias personales. Por supuesto, no trabajo solo, nuestro equipo en Bagdad está compuesto por más de 50 personas que trabajan día y noche para lograr que los médicos puedan pasar la mayor cantidad de tiempo posible con sus pacientes. 
 

Hay una gran capacidad de resilencia

 
Bagdad está gravemente afectada por el conflicto. Los bombardeos y tiroteos ocurren a diario y, de alguna manera, después de tanto tiempo la gente de este lugar se ha vuelto insensible a la violencia. Por otro lado, a pesar de la tragedia que los rodea, la gente mantiene su fe en la ciudad y se aferra a sus esperanzas para el futuro. Hay una gran capacidad de resilencia en este lugar. 
 
Es difícil imaginar a los miles, si no es que millones, de historias trágicas e inspiradoras que la gente podría contarte. Una gran parte de nuestro personal ha sido desplazado de sus hogares, y a menudo deseo poder darme el tiempo de escuchar cada una de las historias que existen…el Ramadán comenzará en unos días y espero tener la oportunidad de unirme a mis colegas para detenernos un momento a disfrutar de un poco de paz y felicidad.