11.01.2018
Patrick Durrant fue el coordinador del proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sulaymaniyah, en el norte de Irak. MSF comenzó a trabajar en Sulaymaniyah en 2015, cuando una gran afluencia de personas que escapaban de la violencia en sus pueblos y ciudades llegaron al área.
 
Al principio proporcionamos servicios de agua y saneamiento en el campo para personas desplazadas de Arbat. Posteriormente expandimos el proyecto para poder brindar servicios de salud mental en el campo Ashti; además de apoyar con personal y rehabilitaciones al Hospital de Emergencias de Sulaymaniyah. El proyecto terminó el 30 de noviembre de 2017, así que Patrick reflexionó sobre los desafíos y logros del proyecto; y sobre el estado de la atención médica en Irak. 
 

¿Cuál es el estado de la atención médica en Irak?

 
Irak tiene un buen sistema sanitario, pero tras décadas de conflicto, inestabilidad y dificultades económicas, éste se encuentra bajo mucha presión. Y aunque las áreas controladas por el grupo Estado Islámico (EI) han sido retomadas, Irak sigue siendo un lugar inestable, los bombardeos y los enfrentamientos aún son una ocurrencia común. Los hospitales en Irak siempre deben estar preparados. Nunca sabes qué pasará mañana, en una hora o en un minuto. Muchos hospitales no tienen los recursos para lidiar con estas situaciones y es ahí donde entra MSF. 
 

¿Por qué MSF comenzó a trabajar en Sulaymaniyah?

 
MSF comenzó a trabajar en Sulaymaniyah en 2015, cuando una gran afluencia de personas que escapaban de la violencia en sus pueblos y ciudades llegó al área. Las personas sentían que Sulaymaniyah era un lugar seguro. 
 
Al principio realizábamos actividades de agua, higiene y saneamiento en el campo Arbat, y posteriormente evaluamos los servicios médicos en el área. Notamos que el principal hospital de emergencias –el único hospital de trauma en Sulaymaniyah–  tenía dificultades para lidiar con el súbito aumento de personas internamente desplazadas que entraban por sus puertas. Pasaron de admitir 400 pacientes diarios a admitir 800. 
 
La región también se estaba enfrentando a un declive financiero y el hospital no tenía el personal suficiente para hacer frente a la situación. También carecían del equipo técnico adecuado y algunas partes del edificio estaban cayéndose. Como resultado también se incrementó el número de personas que estaban muriendo en el hospital, así que decidimos intervenir para proporcionar apoyo. 
 
Identificamos que la salud mental es una necesidad clave entre las personas internamente desplazadas debido a la violencia de la que habían sido testigos. Como respuesta a esta situación implementamos servicios de salud mental en el campo Ashti en septiembre de 2016. 
 

¿Qué implicaba el proyecto? 

 
En el Hospital de Emergencias de Sulaymaniyah, nos enfocamos en la sala de urgencias y en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Nos enfocamos en construir la capacidad del personal y en adaptar el hospital para que estuviera en regla con los procedimientos y estándares internacionales. También restauramos totalmente la sala de urgencias y la UCI, hay una gran diferencia en ambas instalaciones. Tuvimos una colaboración positiva con la Dirección de Salud iraquí y hemos visto un gran incremento en el número de vidas que se han salvado en el hospital. 
 
MSF capacitó a muchos integrantes del personal de la Dirección de Salud en áreas como el soporte vital y la planeación para situaciones de víctimas masivas. También comenzamos a capacitar a otros profesionales médicos de la región. Tuvimos un mayor impacto del que teníamos pensado en un principio. 
 
Médicos Sin Fronteras también trabajó en el campo Ashti realizando actividades de salud mental y promoción de la salud. El campo es hogar de personas que han huido del conflicto en curso y que no pueden regresar a sus casas. Muchos han sido testigos de eventos traumáticos y necesitan apoyo psicosocial. 
 
En el campo Ashti teníamos un equipo de consejeros que realizaban consultas en salas privadas, y también contábamos con una comunidad de trabajadores de salud mental que iban de tienda en tienda de campaña para identificar a las personas que necesitaban atención y, además, brindaban apoyo a los casos existentes. Creamos un ambiente seguro para que las personas hablaran con los consejeros y recibieran apoyo psicosocial. 
 
La salud mental está estigmatizada en muchos lugares de Irak, y las personas frecuentemente se sienten avergonzadas por buscar ayuda. Hemos intentando reducir este estigma por medio de actividades de sensibilización y sesiones de grupo en el campo para que las personas se sientan cómodas de acceder a nuestros servicios. 
 

¿Por qué está terminando este proyecto?

 
MSF concluyó su proyecto en el Hospital de Emergencias de Sulaymaniyah y en el campo de Ashti el 30 de noviembre de 2017. El número de viviendas en el campo disminuyó a unas 2,500 ahora que cada vez más personas están regresando a sus hogares. Hemos trabajado de cerca con la administración del campo para relegar las actividades de salud mental a otras organizaciones locales que seguirán trabajando en el campo. 
 
Tuvimos una colaboración positiva con la Dirección de Salud en el hospital, y hemos visto un gran incremento en el número de vidas salvadas en el recinto. Hemos capacitado a mucho personal, renovamos la unidad de cuidados intensivos y la sala de urgencias, y hemos desarrollado la capacidad de esta instalación a un nivel en el que consideramos que ya es lo suficientemente fuerte para seguir trabajando sin el apoyo de MSF. 
 
Médicos Sin Fronteras seguirá trabajando en Irak. A medida que finalizamos algunos proyectos, también estamos evaluando otras áreas y comenzaremos nuevos proyectos donde veamos que las necesidades sean mayores. 

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