08.02.2016
Al brindar un servicio de cirugías complejas, el proyecto de cirugía reconstructiva de MSF en Amman da esperanza a quienes han perdido un brazo, una pierna, o incluso su cara. MSF gestiona un proyecto igualmente vital en la ciudad de Irbid, a 90 minutos en auto del norte de Amman. El proyecto de maternidad y neonatalidad en el hospital de Irbid ayuda a salvar las vidas de mujeres y niños vulnerables. 
 
Mensualmente, el proyecto brinda atención a un promedio de 2,100 pacientes en la unidad antenatal y atiende unos 330 partos. Este es un día más de trabajo para Arwa Eid, y fue bastante abrumador ser testigo del bullicio de la clínica. Arwa es una enfermera en la sala de cuidado intensivo neonatal (NICU, por sus siglas en inglés). Nos dijo que su rutina diaria comienza a las 8 am con una rápida reunión de entrega de actividades. Arwa y la enfermera del turno nocturno hacen una revisión de los casos y de varios problemas que pudieran haber sucedido en la unidad durante la noche. 
 
Mientras la acompañamos a hacer sus rondas, ella supervisa al personal de enfermería al mismo tiempo que vigila de cerca la máquina CPAP. El equipo del NICU usa una tecnología relativamente reciente -CPAP- para tratar a bebés prematuros que sufren de resistencia de la vía área (problemas para respirar) y otros síntomas relacionados. La máquina mantiene abiertas las vías respiratorias de los recién nacidos para que puedan respirar adecuadamente.
 
Ansiosa por ampliar su conocimiento de nuevas tecnologías en el terreno, esta reciente innovación es una de las razones por las que Arwa quiso unirse al equipo de MSF que trabaja en Irbid. Y la posibilidad de verse envuelta en un programa con menos recursos y experimentar un ambiente laboral diferente también es muy atractivo. Cuando se le preguntó si la enfermería fue su primera opción de profesión, ella respondió: “siempre, desde que tengo memoria, he querido ser una enfermera.”
 
 
En su camino del hospital hacia la clínica de salud mental, los grandes cambios que a los que Amman se ha sometido desde que comenzó el conflicto sirio son claramente visibles. La ciudad está más abarrotada y hay muchas más tiendas y restaurantes sirios abiertos. Mientras avanzábamos, vimos dibujos en la pared, todos hechos por niños que atienden regularmente la clínica. 
 
 
La gran mayoría de pacientes tratados en la clínica -adultos y niños por igual- son miembros del comité de refugiados sirios que viven en o en los alrededores de Irbid. El psicólogo de MSF, Saja Qa’aymeh, describió los desafíos a los que se enfrentaron ella y su equipo en su trabajo diario, “no es una tarea fácil el tratar de ganar la confianza de un niño de 10 años y lograr que el te confíe sus pensamientos y sentimientos”. Ella comenzó a explicar el estigma y las actitudes negativas que se muestran hacia la gente que busca atención psicológica en la región.
 
Saja nos dijo que la mayoría de sus pacientes sufre de trastorno de estrés post-traumático y depresión, que son causados por lo que han vivido. El abuso sexual y la violencia -contra niños y mujeres por igual- también son comunes. 
 
Nunca fácil de manejar, se requiere sensibilidad para tratar este tipo de casos debido al estigma social y las actitudes tradicionales. Saja atiende de 5 a 8 pacientes diariamente. Tratarlos toma su tiempo, es estresante y requiere un gran esfuerzo y energía. Así que Saja se asegura de desconectarse de su trabajo por las tardes y los fines de semana, realizando actividades deportivas y socializando, que la ayuda a recargar sus baterías y prepararse para el día o la semana que viene.