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09.09.2021

Tres años después de la apertura de un hospital en la zona de Ziralo, en la provincia de Kivu del Sur de la República Democrática del Congo (RDC), Médicos Sin Fronteras (MSF) pone fin a su apoyo al Ministerio de Sanidad

Antes de la apertura del hospital, si los habitantes de la zona de Ziralo (área de salud de Bunyakiri) querían ser atendidos por el personal médico, debían caminar durante varias horas a través del bosque y los arroyos que cubren esta parte de la provincia de Kivu del Sur en la República Democrática del Congo (RDC). La presencia de hombres armados en la zona suponía un peligro adicional.

“Cuando comenzamos el proyecto, fue muy alentador ver cómo la gente se movilizó para abrir un pasaje tan pronto como supieron que venía la ayuda humanitaria. Luego, las comunidades siguieron respondiendo siempre que teníamos que construir o reparar alguna estructura”, explica Germain, un logista de MSF. Gracias a este apoyo, se pudo despejar la carretera de Cinono hasta el pueblo de Kusisa, dejando así espacio para que las motocicletas trajeran material de construcción y transportaran a los equipos de MSF que llegaron al lugar en 2017.

 

 

Tiempo atrás, solo un pequeño centro de salud ofrecía atención primaria de salud. Kusisa se beneficia ahora de un hospital con capacidad quirúrgica, así como una unidad de maternidad, una sala de pediatría y una sala de urgencias entre otros servicios. La construcción de la estructura concluyó en 2018 y las autoridades sanitarias provinciales la reconocieron oficialmente como centro hospitalario en 2020.

"Poco a poco, los movimientos de población se invirtieron: habitantes de otras partes de Bunyakiri venían a Kusisa a recibir tratamiento", recuerda el doctor Casumba Kangene. “Una vez por el camino conocí a una mujer embarazada. Venía desde Mulonge, a 120 kilómetros de distancia. Le pregunté por qué no había ido al hospital general de referencia, que estaba mucho más cerca de su casa. Había escuchado que las pacientes de la maternidad recibían comida. Ella sufría desnutrición y veía el proyecto de MSF como la única oportunidad de recibir tratamiento y tener un bebé con un buen peso".

Entre 2017 y agosto de 2021, nacieron aproximadamente 4,800 niños y niñas en Kusisa, incluyendo 569 mediante cesárea; cerca de 15,000 personas fueron hospitalizadas, se realizaron alrededor de 700 cirugías de urgencia y se llevaron a cabo más de 101,000 consultas médicas ambulatorias, por ejemplo, a pacientes con malaria o niños y niñas con desnutrición grave.

Un legado para la comunidad

En los últimos años, los indicadores médicos de la región han mejorado, incluidas las tasas de vacunación o de mortalidad comunitaria. Esto llevó a MSF a decidir, a principios de 2021 y de acuerdo con el Ministerio de Sanidad de la República Democrática del Congo, poner fin a su apoyo, algo que se ha concretado el 1 de septiembre. Durante los últimos cuatro meses, MSF había decidido apoyar el hospital de forma remota tras un incidente de seguridad que afectó a uno de nuestros trabajadores.

“Como organización enfocada en la respuesta a emergencias, adaptamos constantemente  nuestros esfuerzos para dedicarlos allí donde hay necesidades médicas urgentes. Seguiremos monitoreando la evolución del contexto y la situación de salud en la zona y permanecemos disponibles a través de nuestro equipo de emergencias para volver a intervenir en caso de ser necesario”, explica Lucía Morera, coordinadora de MSF en RDC.

 

Un miembro del personal de MSF trabaja en la prevención y el control de infecciones en el hospital de Kusisa, RDC.

 

MSF ha capacitado al personal del Ministerio de Sanidad y donará equipo logístico y médico para apoyar la estructura durante los próximos tres meses. La infraestructura de Kusisa fue diseñada para ser autosuficiente en materia de energía. Se basa completamente en un sistema de paneles solares y no necesita generadores. MSF proporcionará un mantenimiento regular.

“Siempre es difícil despedirse, pero nos guardamos con nosotros el calor de una comunidad que ha luchado por tener servicios de salud accesibles. Se lo agradecemos, porque sin su apoyo nada de esto hubiera sido posible”, concluye Lucía Morera.