12.03.2020
Las condiciones de vida sobrepobladas y horribles en los llamados hotspots (centros de registro) de los campos de las islas griegas proporcionan la tormenta perfecta para un brote de COVID-19.
 
Dada la falta de servicios de saneamiento adecuados y una atención médica severamente limitada, el riesgo de propagación del virus entre los habitantes de los campos es extremadamente alto una vez que han sido expuestos. Y como el primer caso ha sido confirmado en Lesbos, de un ciudadano griego, la evacuación de los campos se ha vuelto más urgente que nunca.
 
“En algunas partes del campo de Moria solo hay un grifo de agua por cada 1,300 personas y no hay jabón disponible. Las familias de cinco o seis tienen que dormir en espacios de no más de 3 metros cuadrados. Esto significa que las medidas recomendadas, como el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social para prevenir la propagación del virus, son simplemente imposibles", explica la Dra. Hilde Vochten, Coordinadora Médica de MSF en Grecia
 
En todo el mundo, los gobiernos están cancelando eventos y prohibiendo grandes concentraciones, pero en los campos de las islas griegas, las personas no tienen más opción que vivir muy cerca unos de los otros. Su salud está en peligro. El COVID-19 puede ser la última preocupación que las personas enfrentan aquí, pero las condiciones en que viven los hacen más vulnerables que el resto de la población.
 
"Estamos en contacto con la Organización Nacional de Salud Pública para coordinar acciones, incluida la información de salud y la gestión de casos para residentes locales y solicitantes de asilo", agregó el Dr. Vochten. “Pero debemos ser realistas: sería imposible contener un brote en los campos en Lesbos, Chios, Samos, Leros y Kos. Al día de hoy no hemos visto un plan de emergencia creíble para proteger y tratar a las personas que viven allí en caso de un brote”.
 
Lo que se espera de las autoridades sanitarias es un plan que incluya medidas para la prevención y control de infecciones (IPC), promoción de la salud, identificación rápida de casos, aislamiento y manejo de casos leves, así como el tratamiento de casos graves y críticos.
 
Con ninguno de estos en su lugar, la evacuación de los campos en las islas griegas es ahora más urgente que nunca. Forzar a las personas a vivir allí como parte de la política de contención de Europa siempre fue irresponsable, pero está a punto de convertirse en criminal si no se toman medidas para proteger a las personas.
 
Hay 42,000 solicitantes de asilo atrapados en cinco hotspots en las islas griegas. Si bien la idea de pedir su evacuación durante una pandemia puede parecer aterradora, obligar a las personas a vivir en campos sobrepoblados, desprotegidos, está a punto de convertirse en un acto criminal. El gobierno griego y los Estados miembros de la UE deben actuar lo antes posible y transferir a la mayoría de los solicitantes de asilo a un alojamiento adecuado antes de que sea demasiado tarde.