21.04.2016
Entrevista a Concha Fernández, coordinadora de MSF en Ecuador, quien coordina actualmente a los dos equipos que arribaron desde Colombia y nos ofrece un panorama de sus actividades tras el terremoto.
 
Tres equipos de Médicos Sin Fronteras llegaron desde Colombia y México a Ecuador después del terremoto de 7,8 en la escala de Richter que golpeó el noroeste del país el pasado sábado 16 de abril. Según las últimas cifras oficiales, 525 personas han fallecido por el sismo.
 
Concha Fernández coordina actualmente a los dos equipos que arribaron desde Colombia y nos ofrece un panorama de sus actividades tras la tragedia.
 
El tercer equipo de MSF, enviado desde México, ha visitado las localidades de Manta, Porto Viejo, Chone y Flavio Alfaro, situadas al sur de Pedernales. Además, un cuarto de equipo de la organización está de camino.
 
Cuando llegaron a Ecuador ¿Qué situación encontraron?
 
MSF tiene un proyecto en Tumaco, en Colombia, muy cerca de la frontera con Ecuador. Desde allí salieron dos equipos hacia las zonas más afectadas por el seísmo. Yo salí con el primer equipo que viajó por vía terrestre y llegó el domingo por la noche a San Lorenzo y desde allí nos movimos a toda la zona sur de la región de Esmeralda, una de las áreas más dañadas. El segundo, fue en lancha rápida y llegó directamente hasta la ciudad de Pedernales, en la región de Manabí, el lunes.
 
El sur de Esmeralda es una zona muy grande y la mayor parte de los edificios e infraestructuras han sido dañados por el terremoto. En algunas localidades, entre el 70 y el 90% de las construcciones han resultado afectadas. Afortunadamente en esta área no ha habido muchos muertos ni heridos porque la gente consiguió salir de las casas –construidas muchas en materiales más blandos como, por ejemplo, madera– antes de que se derrumbaran.
 
¿Cómo está viviendo la población en esta zona del sur de Esmeralda?            
 
La gente está muy asustada. Muchos han tenido que dejar sus casas. Por ejemplo, en la isla de Muisne donde vivían 9 mil personas, 3 mil han tenido que ser evacuadas al Muisne continental y están en cuatro refugios que se han instalado. La isla de Portete, con una población de 322 personas, también ha sido totalmente evacuada y ahora mismo viven en dos refugios improvisados en unas condiciones muy precarias.
 
Incluso en zonas donde no se ha caído ninguna casa, la gente improvisa refugios en áreas más altas; muchos tienen miedo de dormir dentro de casa o cerca del mar. Hay que tener en cuenta que ha habido más de 400 réplicas desde el sábado y algunas muy fuertes. También es sobrecogedor ver a personas que no quieren abandonar su casa –en muchos casos gravemente dañada y con riesgo de derrumbe– porque tienen miedo a que les roben lo poco que les quedan; son sobre todo personas mayores.
 
¿Qué estás haciendo en estos primeros días en la región de Esmeralda?
 
En el sur de Esmeralda hemos visitado varias localidades para comprobar cómo estaba la población y cómo podíamos responder. Una de estas localidades fue Cabo de San Francisco, que visitamos el martes por la tarde, y donde nos encontramos con 200 personas que estaban viviendo en un refugio improvisado sin prácticamente nada.
 
La gente estaba muy asustada y nos pidió hablar con nuestros psicólogos así que aprovechamos para hacer una intervención psicosocial con grupos de niños y mujeres. Mientras hacíamos una de las sesiones hubo una réplica del terremoto y la gente empezó a correr despavorida, nuestros psicólogos trabajaron entonces en cómo gestionar este tipo de crisis.
 
Además, nuestro logista estuvo viendo temas de agua y saneamiento y explicando a varias personas qué debían hacer para poder organizarse mejor en el refugio, por ejemplo, crear comisiones para temas claves. Por último, tratamos a 13 personas, entre ellas, a un niño con una crisis asmática y una mujer con una herida leve que se había infectado.
 
¿Qué noticias tienes del equipo que llegó a Pedernales?
 
Parte del equipo que llegó a Pedernales fue al principal hospital de la ciudad y está preparando donaciones para llevar donde sea necesario. El equipo llegó con un kit para asistir a 500 personas –con material de curas, medicamentos, etc.– así que están organizando el material para usarlo según se necesite. Además, personal de MSF conjuntamente con personal del hospital fueron casa a casa en uno de los barrios más afectados de la ciudad para poder dar un apoyo psicosocial a la población y animarlos a que salieran de sus casas y fueran a los refugios.
 
Llegar hasta Pedernales por carretera era casi imposible por los daños, pero espero poder reunirme pronto con el equipo allí.
 
¿Cuáles son las principales necesidades de la población?
 
De momento, las necesidades más importantes que estamos viendo son de apoyo psicológico, y de agua y sistemas de saneamiento, y por eso en los próximos días llegarán desde Colombia tres psicólogos y un logista más, así como más material de ayuda. De las localidades que hemos visitado en Esmeralda, queremos hacer pequeñas intervenciones en los refugios de Chamanga, Muisne, Portete y Cabo de San Francisco.
 
También pensamos que puede haber pequeñas localidades alrededor de Pedernales donde todavía no ha llegado mucha asistencia –seguramente la ayuda se concentrará más en la ciudad– así que queremos ir hasta allí para tener información de primera mano sobre la situación en esta zona.