Médicos Sin Fronteras es una organización médico humanitaria internacional sin fines de lucro. Ayudamos a personas afectadas por epidemias, conflictos armados, desastres naturales y excluidas de la atención médica en más de 70 países. Conócenos. Más información
21.09.2015
Conozcan a Adnan. Tiene 5 años de edad y es de Aleppo, Siria. Cuando nos conocimos, él estaba corriendo fuera de la abarrotada y sucia estación de policía en Kos, en donde cientos de refugiados esperan nerviosamente recibir los papeles que les permitirán abandonar la isla. La energía de Adnan brindó una chispa de alegría a lo que fue, en su mayor parte, una larga y frustrante espera. 
 
Junto con su madre, padre, abuelos, hermana pequeña y su hermano de tan sólo 2 meses de edad, Adnan durmió en el suelo de la ciudad de Kos durante nueve noches. El 7 de septiembre, finalmente recibieron sus papeles y pudieron comprar boletos para tomar el ferry que va a Atenas. Para todos en la familia, el alivio que sintieron por dejar la isla era palpable.
 
El padre de Adnan, que es profesor de literatura arábica, compartió con MSF parte de lo que ha vivido.
 
Nosotros vivíamos en una pequeña ciudad cercana a Aleppo. Hace unos 18 meses, una bomba impactó en nuestro hogar. Adnan, que estaba solo en su habitación en ese momento, fue seriamente herido. Su tía y dos primas murieron en la explosión. La madre de Adnan sufrió quemaduras de gravedad. Una ambulancia logró que cruzaran la frontera esa noche para llegar a una clínica en Turquía y recibieran atención médica de emergencia.
No puedo recordar nada de esa noche. Estábamos en un estado terrible, en shock extremo. Totalmente idos, desconcertados.
 
Nos quedamos cuatro meses en Turquía. Nos brindaron toda la ayuda que podían, pero lo que podían hacer por nosotros tenía un límite. No teníamos el dinero para conseguirle a Adnan la atención médica que merecía. Por eso nuestra única opción fue huir, huir lejos. No teníamos otras opciones
 
 
 
Seguimos escuchando a personas decir que deberíamos ir a Alemania, así que creo que debemos ir hacia allá con todos los demás.
 
Hasta el momento, hemos estado en Kos siete días. No nos hemos estado quedando en un lugar en específico, cambiamos continuamente, a veces en la tienda de campaña, o en un jardín, o algún lugar tranquilo que encontremos. A Adnan le es difícil dormir por las noches. Se asusta por cualquier tipo de ruido, incluso por el motor de un auto. 
 
Nos tomó dos horas y media llegar a Bodrum desde Kos, íbamos en un bote inflable designado para llevar a sólo 20 personas, pero estaba lleno con unas 50 o 60 más.
 
Mi esperanza para el futuro es simplemente vivir como todos los demás. Enviar a mis hijos a la escuela. Me gustaría mucho que Adnan reciba cirugía reconstructiva para que no sea discriminado en la escuela por culpa de esta guerra.
 
Nuestra familia fue puesta en una situación en la que no había otra opción más que dejar Siria y después Turquía.
 
Queremos compartir lo que nos ha pasado. No tenemos nada que perder. Todo lo que tenemos es la ropa con la que llegamos”.