20.08.2015

Han pasado menos de cinco minutos desde que el equipo de promoción de la salud de MSF entró a la tienda de campaña de una familia de refugiados sirios, y ya hay gotas de sudor corriendo por sus rostros.

Las últimas semanas han traído temperaturas sin precedentes a gran parte del Medio Oriente. En el Valle Bekaa, Líbano, hogar de al menos 410,000 refugiados, las temperaturas han llegado a alcanzar puntos tan altos como 42 grados. El calor no sólo está provocando incomodidad, sino también enfermedades.

Muchos sirios en Bekaa viven en edificios sin terminar o en uno de los más de 900 asentamientos informales de tiendas de campaña que se erigieron sin orden alguno en campos o a lo largo de la carretera. Las endebles paredes de plástico que conforman las paredes y techos de estas tiendas de campaña ofrecen muy poco resguardo del resplandeciente sol. El polvo vuela de adentro hacia afuera de estas casas, y el aire es denso debido a la humedad y las moscas. El acceso al agua potable está limitado y las aguas residuales frecuentemente se filtran en las áreas que rodean las tiendas, en donde juegan los niños.

En las cuatro clínicas de MSF a lo largo de Bekaa, más de la mitad de los pacientes que actualmente buscan tratamiento están sufriendo de enfermedades provocadas por el caluroso clima. “Durante el verano siempre tratamos muchas infecciones del tracto respiratorio, problemas gastrointestinales como la diarrea, y problemas dermatológicos”, dice el Dr. Bilal Qassem, de la clínica de MSF en Baalbek.

Todas estas enfermedades están directamente relacionadas con las malas condiciones de vida a las que se enfrentan nuestros pacientes. Hemos visto un incremento del 20% en las enfermedades de verano comunes, en comparación con el año pasado, probablemente debido a la reciente ola de calor”.

En junio y julio, las infecciones de las vías respiratorias superiores e inferiores significaron alrededor del 42% de todas las enfermedades tratadas por MSF en Bekaa. En julio, los casos de diarrea intensa y problemas gastrointestinales representaron el 23% de todas las enfermedades tratadas.

Con acceso limitado a agua potable y con las casas de campaña sobrepobladas, las enfermedades de la piel, como la sarna, también son comunes. Mientras que el equipo de promoción de la salud se prepara para dejar la casa de campaña, un hombre se apresura a llegar junto a ellos para mostrarles las ronchas rojizas que cubren su abdomen y brazos, un síntoma de la sarna.Debido a que hay tanta gente amontonada en las tiendas, cuando una persona se enferma, todos los demás se enferman también”, dice el Dr. Wael Harb, director de las actividades médicas de MSF en Bekaa.

Brindamos medicamentos y nuestros equipos de promoción de la salud explican a la población cómo reducir la propagación de la infección, pero no podemos cambiar  la causa principal de estos problemas, que son mala higiene y condiciones de vida precarias”, agrega.

Con el cambio de estaciones, también cambian los desafíos a los que se enfrentan los refugiados. “El verano es difícil, sí, pero el invierno es mucho, mucho peor”, dice Leila*, una madre siria con 5 hijos que vive en una tienda cerca de Majdal Anjar. “En el invierno no puedes mantener a tus hijos calientes, las paredes de plástico siempre se rompen y tienes que pasar tus días quitando la nieve del techo".

*El nombre ha sido cambiado

MSF comenzó a trabajar en Líbano en 1976 brindando atención médica como respuesta ante el comienzo de la guerra civil. Actualmente brinda atención médica básica, incluyendo el tratamiento de enfermedades severas y crónicas en Trípoli, en el valle de Bekaa, Beruit y Sidon. MSF también brinda atención materno infantile en Arsal y en el campo de refugiados palestinos de Shatila. Con la excepción de servicios para enfermedades crónicas, los servicios de MSF están disponibles para refugiados sirios, libaneses vulnerables, libaneses que regresan desde Siria, y refugiados palestinos de Siria. MSF trata a todos los refugiados sirios sin importar su estado de registro con la ACNUR.