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22.11.2021

“Me quedaré aquí hasta que se mejore”, dice Rebecca Achol Atak mientras está sentada junto a la cama de su nieta en el Hospital Estatal de Aweil, en Sudán del Sur. Atong tuvo fiebre severa y vómitos antes de viajar por dos días a pie con su abuela para buscar ayuda médica. Cuando finalmente llegó al hospital, el personal médico hizo todo lo posible para ayudarla. Desafortunadamente, ya era muy tarde. La condición de Atong siguió deteriorándose y murió en menos de 24 horas después de su admisión. Tenía ocho años. La causa de muerte: malaria cerebral. 

Falta de acceso a la atención médica 

En Sudán del Sur, la historia de Atong está lejos de ser única. La malaria es la causa principal de muerte en el país y, de acuerdo a los últimos datos disponibles, se confirmaron 4,064,662 casos durante 2019. Se sabe que más de 4,800 personas murieron a causa de la enfermedad durante el mismo año, y las niñas y niños menores de cinco años son quienes corren mayor riesgo. Sin embargo, estas cifras podrían subestimar la verdadera gravedad de la crisis. Como dijo Bowa Malou Wol, una enfermera de MSF que trabaja en el Hospital Estatal Awil: “La mayoría de niños y niñas mueren es sus hogares y aldeas. Nunca llegan a los hospitales, porque están lejos. En realidad no sabemos cuántos de estos casos existen”. 

Esto es particularmente sorprendente dado que la infraestructura de salud existente ya opera bajo una inmersa presión. El Hospital Estatal Aweil, apoyado por MSF, es un buen ejemplo. Es la única instalación que actualmente brinda servicios de salud integrales a aproximadamente 1,2 millones de personas al norte del estado Bahr el Ghazal.  

La malaria se transmite durante todo el año, pero alcanza su punto máximo durante la temporada de lluvias de julio a noviembre. En estos meses, miles de niñas y niños padecen malaria en toda la región y deben ser examinados y tratados de inmediato con medicamentos antipalúdicos para reducir el riesgo de desarrollar malaria grave, que puede ser fatal o causar complicaciones graves. 

Quienes desarrollan malaria grave requieren atención hospitalaria urgente — lo que supone una enorme presión para el Hospital Estatal de Aweil. 

“Experimentamos picos masivos de pacientes durante esta temporada de lluvias”, explica Aminu Lawal, gestor de actividades médicas de MSF en Aweil. “Teníamos cerca de 300 personas en nuestra sección del hospital, que normalmente tiene 150 camas. La mayoría padece malaria. Y honestamente, nos estamos quedando sin lugares en donde colocarles. A pesar de que hemos construido nuevas carpas para aumentar la capacidad hospitalaria y tratar casos de malaria, no es suficiente. Algunas personas tienen que dormir en los pasillos porque simplemente no hay otro lugar. Nuestro personal médico, especialmente los y las enfermeras, está sobrecargado”. 

En lo que va del año, el equipo médico del Hospital Estatal Aweil ha admitido a más de 4,000 niños y niñas con malaria y tratado a más de 25,000 de forma ambulatoria. Estas cifras son más altas que en 2020 o 2019, afirma Lawal, lo que puede deberse a brechas en la atención médica a nivel local. Los establecimientos de salud local en la región dependen del apoyo internacional para los medicamentos y pruebas antipalúdicas, y estos escaseaban durante los picos de la temporada de malaria. Algunos establecimientos médicos perdieron totalmente el apoyo externo y ya no están operando. 

En el Hospital Estatal Aweil, la situación ha provocado una grave escasez de sangre para transfusiones. Las y los pacientes con malaria grave a menudo desarrollan anemia, por lo que es necesario disponer de bancos de sangre seguros y adecuadamente abastecidos. Los equipos en el hospital deben administrar cientos de transfusiones de sangre por mes durante la temporada de lluvias, pero suele ser difícil conseguir suministros de sangre en Sudán del Sur. Por lo general, la sangre solo es donada por los familiares de un paciente. 

 

 

“La sangre para transfusiones está escaseando de manera crítica. Uno de los problemas es que las familias rara vez tienen teléfonos y no podemos comunicarnos con los parientes cuando se necesita una donación. Esto es lo que realmente nos deja incapaces de tratar muchos casos severos de malaria, algunas veces con consecuencias fatales”, explica Lawal. 

Las inundaciones generalizadas exacerbaron la crisis de malaria este año, ya que grandes charcos de agua estancada proporcionaron un caldo de cultivo para los mosquitos que luego propagaron la enfermedad. Las inundaciones también dificultaron que las y los trabajadores de la salud llegaran a las áreas remotas y que pacientes acudeiran a los centros de salud. 

Quimio prevención de malaria estacional: un camino a seguir 

Este año, MSF lanzamos un programa piloto para prevenir la malaria en Aweil, en colaboración con el Ministerio de Salud. Es llamado quimio prevención de malaria estacional (SMC) y su propósito es prevenir las infecciones y enfermedades graves entre las personas que corren más riesgo (niños y niñas de 3 a 5 años) brindándoles medicamentos antipalúdicos preventivos una vez al mes en un periodo de cinco meses durante la temporada de lluvias. Las y los trabajadores de la salud también realizan exámenes nutricionales para que las y los niños con desnutrición puedan ser identificados y tratados rápidamente, ya que la malaria puede ser particularmente mortal entre los niños y niñas que padecen desnutrición. 

Hasta ahora, los equipos de MSF han llegado a casi 14,000 niños y niñas menores de cinco años y la respuesta general de la comunidad ha sido muy positiva. 

“Estoy feliz de que el programa esté aquí. La prevención es importante. Tengo seis hijos y dos de ellos son menores de cinco años. Ahora pueden estar protegidos. La malaria es mala todos los años y ahora es la primera vez que los medicamentos para su prevención están disponibles para nosotros”, dice Ateny Mayen Akoi después de que su hija Agel de ocho meses recibiera la SMC en un sitio de distribución en la aldea de Kuom. 

Mejorar la prevención de malaria es una tarea urgente, y se necesitan múltiples intervenciones combinadas, de acuerdo con lo que dice nuestro personal. 

 

 

“La quimio prevención de malaria estacional es una herramienta importante que ya se ha utilizado con éxito en países de África Occidental y Central que también tienen una alta transmisión de malaria”, explica Saschveen Singh, asesor de enfermedades infeccionas tropicales de MSF. “Es esencial encontrar la mejor combinación de enfoques para reducir el impacto devastador en las y los niños pequeños, razón por la cual estamos poniendo a prueba este esfuerzo en Sudán del Sur”.  

Lawal señala que prevenir la malaria es más barato y, a menudo más fácil, que tratarla.  

“La SMC es ciertamente efectiva, asevera Lawal. “Sin embargo, también tenemos que recordar que la SMC no es la única forma de prevención. La distribución de mosquiteros, la fumigación de interiores con insecticidas residuales o garantizar el saneamiento del agua estancada son todas las medidas que tienen un papel importante que desempeñar. No hay una solución única o mágica".  

 

 

MSF empezó a trabajar en Aweil, en el norte de Bahr el Ghazal, en 1987, ayudando al hospital local. Hoy ofrecemos atención médica pediátrica y materna durante todo el año en el Hospital Estatal de Aweil, que atiente alrededor de 1,2 millones de personas. Nuestros servicios incluyen un centro de alimentación terapéutica hospitalaria para niños y niñas con desnutrición, una sala de pediatría y cuidados neonatales, una unidad de cuidados intensivos y una sala de emergencias; una sala de maternidad con tratamiento de atención obstétrica básica y complicada, así como servicios para el tratamiento de la malaria con pruebas de diagnóstico rápido, medicamentos y supervisión en el hospital y en los centros de atención primaria durante el pico de malaria.