31.03.2016
Con más de 2.7 millones de personas desarraigadas de sus hogares, la cuenca del Lago de Chad actualmente es hogar de una de las crisis humanitarias más grandes del continente africano. La región está llegando a un punto de quiebre debido a los ataques de Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP por sus siglas en inglés), también conocido como “Boko Haram”, y de una enorme respuesta militar que ha sido desplegada para frenar la violencia. 
 
El conflicto que comenzó en Nigeria se ha expandido a lo largo de las fronteras hacia Camerún, Chad y Níger, causando un desplazamiento y sufrimiento generalizado.
 
Múltiples atentados suicidas y ataques ocurren diariamente. La violencia indiscriminada perpetrada por beligerantes armados de todos los bandos tiene consecuencias directas para la población civil vulnerable. 
 
Falmata, de 45 años, vive sola con sus 8 hijos en un campo de refugiados al sur de Níger, ya que huyó de su aldea en el norte de Nigeria tras un ataque violento por parte de Boko Haram (ISWAP).
 
“Cuando Boko Haram llegó a nuestra aldea, entraron disparando en todas direcciones. Conté 18 cuerpos alrededor de mí, pero logramos escapar. Llegamos aquí con las manos vacías, no tuvimos tiempo de agarrar nada.”
 

 
“La violencia sólo está agravando una crisis que ya existía,” dice Isabelle Mouniaman, directora de programa en Nigeria. “Esta es una región que ya sufría pobreza, vulnerabilidad extrema, inseguridad alimenticia, brotes recurrentes de enfermedades y un sistema de salud casi inexistente. La gente está necesitada de amenidades básicas como agua, alimentación, refugio y atención médica.”
 
Muchos de los desplazados han encontrado refugio en comunidades anfitrionas, poniendo una carga adicional en sus ya limitados recursos. Hay pocas instalaciones médicas funcionales disponibles, y la inseguridad impide que la gente acceda a servicios esenciales. Los servicios del Estado, que ya están funcionando en una capacidad baja, las actividades agrícolas y el comercio fronterizo, han sido gravemente interrumpidos. 
 
En respuesta al continuo desplazamiento y a las necesidades humanitarias, MSF está aumentando significativamente sus actividades médicas y su ayuda a la gente de la región del Lago de Chad. 
 

NIGERIA

 
Desde 2014, alrededor de un millón de personas han buscado refugiarse de la violencia en el estado de Borno en el noroeste de Nigeria. La gran mayoría vive sin alimento suficiente, agua potable o servicios médicos adecuados. 
 
“Necesitamos más apoyo,” dice Chibuzo Okonta, director del proyecto de emergencia de MSF. “Hemos hecho repetidos llamados a otras organizaciones humanitarias para que ayuden a las personas desplazadas en el estado de Borno, pero las peticiones no han sido contestadas.”
 
 
En la capital del estado, Maiduguri, los equipos de MSF apoyan a las instalaciones médicas del Ministerio de Salud en Maimusari y Bolori, brindando tratamiento contra la malnutrición y la malaria, y asistiendo partos. En 2015,  se realizaron alrededor de 116,260 consultas para pacientes externos. 
 
En septiembre de 2015, MSF también comenzó a gestionar la sala de emergencias en el Hospital Umaru Shehu de Maiduguri, en donde un cirujano de MSF también lleva a cabo cirugía de trauma que, en muchos casos, son a personas heridas en ataques violentos. MSF también monitorea las condiciones médicas y sanitarias en 15 campos que actualmente albergan a unas 100,000 personas desplazadas (IDP), un cuarto de ellas son niños menores de 5 años.
 
En nueve de estos campos MSF ha almacenado agua potable, ha perforado pozos, construido letrinas e instalados tanques y pipas de agua. Desde enero, MSF también ha estado gestionando la clínica para pacientes externos en el campo Dalori 2.
 
Más al oeste, en el estado de Yobe, alrededor de 195,000 personas han huido de la violencia y se han establecido en comunidades de acogida y en otros cuatro campos en el área. MSF está brindando atención médica en el centro médico en Kukarita
 
Entre enero y febrero de 2016, los equipos de MSF realizaron más de 4,000 consultas en el lugar. El año pasado, se brindaron más de 240,000 litros de agua diariamente en el campo. Desde febrero, MSF ha comenzado a tratar a niños con malnutrición en el Hospital Damaturu.
 
 

CAMERÚN

 
Actualmente hay alrededor de 61,000 refugiados y alrededor de 158,000 personas desplazadas y retornadas en la región Far North. La mayoría de las personas desplazadas se han dispersado en las comunidades anfitrionas en áreas que reciben poca ayuda humanitaria. 
 
“La situación es muy volátil, con atentados suicidas cada vez más frecuentes, ataques y contraofensivas militares, atrapando a la población en medio de todo,” dice el jefe de misión de MSF Hassan Maiyaki. “La seguridad es un obstáculo mayor para la provisión de ayuda en esta área, pero estamos haciendo todo lo que podemos para incrementar nuestras actividades.”
 
Desde febrero de 2015, los equipos de MSF han estado brindando servicios médicos esenciales a los desplazados y a la población local en diferentes lugares de la región. 
 
MSF brinda atención médica y realiza actividades de agua y saneamiento en el campo de refugiados gestionado por la ACNUR en Minawao. El campo está situado en área que parece un desierto, en donde el agua es escasa. 
 

 
Actualmente, MSF está brindado un 55% del agua en el campo, que sirve a los 55,000 residentes del lugar. Se realizaron un total de 29,077 consultas en el campo durante 2015, y alrededor de 6,861 durante los primeros dos meses de 2016. 
 
MSF también está brindando atención pediátrica y nutricional a la población local y a los desplazados en las ciudades de Mokolo y Mora. Alrededor de 41,000 personas internamente desplazadas viven en el área, pero hay pocas instalaciones médicas disponibles que estén en funcionamiento. 
 
Los niños menores de 5 años son tratados en el hospital de distrito en Kousseri, en donde los equipos también brindan apoyo quirúrgico. Alrededor de 840 operaciones quirúrgicas, incluyendo cesáreas, se realizaron en 2015. MSF también comenzó a brindar servicios médicos a personas desplazadas y comunidades que las albergan en las tres aldeas cercanas a Kousseri. 
 
MSF sigue brindando apoyo a las autoridades de salud locales para ayudar a responder a afluencias masivas de heridos después de los ataques violentos. El 17 de febrero, los equipos de MSF trataron a 75 heridos después de que un bombardeo suicida en la ciudad de Mémé
 

CHAD

 
Alrededor de 6,300 refugiados nigerianos y 43,800 chadianos desplazados están luchando por sobrevivir ante la inseguridad en el área del Lago de Chad.
 
La situación sigue siendo impredecible,” dice Federica Alberti, jefa de misión de MSF en Chad.  “Además de la gran inseguridad, la gente se enfrenta a graves condiciones médicas como picos recurrentes de desnutrición y un gran riesgo de epidemias. En tanto la gente siga huyendo de sus hogares, se seguirá poniendo una fuerte presión tanto para las precarias fuentes de alimento, como para el sistema de salud previamente debilitado”.
 
MSF ha estado trabajando en la región del Lago de Chad desde hace un año. Los equipos establecidos en las ciudades de Baga Sola y Bol gestionan clínicas móviles que brindan atención médica básica a los desplazados y a los residentes locales. En febrero, los equipos realizaron 6,980 consultas. MSF también está apoyando al centro médico en Tchoukoutalia.
 
 
Nuevos grupos de personas desplazadas se están refugiando en Djamaron, en el norte de Liwa, a unos 100 kilómetros de Baga Sola. En febrero y como respuesta a esta situación, MSF lanzó dos nuevas clínicas médicas móviles para alcanzar a esta población vulnerable. 
 
Los psicólogos también brindan atención en salud mental en las clínicas móviles de MSF, al igual que en el campo de refugiados de Dar es Salam. En febrero, se realizaron un total de 136 consultas médicas.
 
Además de sus actividades médicas, MSF sigue distribuyendo artículos de primera necesidad. En enero, los equipos distribuyeron kits que contenían coberturas de plástico, mosquiteros, jabones, toallas y mantas a unas 2,600 personas, al igual que kits de tratamiento del agua para 500 familias. 
 
Los equipos también apoyaron al hospital local en Mani para tratar a los heridos que provocó un ataque suicida el 31 de enero.  
 
En Bol, MSF trabaja en colaboración con las autoridades de salud locales para brindar atención materna e infantil en el hospital del distrito. 
 

NÍGER

 
Más de 300,000 refugiados nigerianos, personas internamente desplazadas y retornados se han refugiado en Diffa, al sur de Níger, debido a la continua violencia en el área. 
 
 
“La ya vulnerable situación de la población de Diffa, que se está enfrentando actualmente a picos de desnutrición y malaria, se ha deteriorado aún más debido a la continua violencia,” dijo el director de programa Luis Encinas. “Nuestros pacientes describen cada vez más una situación devastadora.”
 
La gente vive en condiciones muy precarias, y las necesidades básicas como refugio, agua potable, comida y acceso a atención médica siguen sin ser respondidas. 
 
En la ciudad de Diffa, MSF está apoyando al principal centro materno y pediátrico para niños menores de 15 años. En enero de 2016, se asistieron más de 146 partos.
 
MSF está trabajando en el hospital de distrito en Nguigmi, y en varias instalaciones médicas en el área circundante. MSF también está bridando atención médica y realizando actividades de agua y saneamiento en el campo Assaga, que alberga a unos 12,000 refugiados nigerianos; y en Yebi, en donde alrededor de 30,000 personas han buscado refugio. En 2015, MSF realizó más de 142,000 consultas médicas en la región. 
 
Los equipos de MSF también han realizado una campaña de vacunación contra el sarampión en el campo Assaga, y han vacunado a más de 79,000 contra el cólera en el distrito de Bosso. 
 
MSF comenzó su intervención de emergencia en la región del Lago de Chad en 2014, y actualmente está presente en varios lugares de Nigeria, Camerún, Níger y Chad. MSF contrató a 1,223 personas para formar parte de su equipo en sus proyectos en toda la región.