27.11.2015
Entrevista a Elisabetta Faga, coordinadora de Emergencias de Médicos Sin Fronteras en los Balcanes.
 
Con las temperaturas en continuo descenso y unas políticas europeas de frontera cambiantes, una de las prioridades debe ser la preparación de refugios para migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. 
 
¿Cómo proporciona asistencia MSF a refugiados y migrantes en los Balcanes?
 
Trabajamos en los Balcanes desde hace casi un año. Nuestra actividad principal es facilitar atención médica y apoyo en materia de salud mental a las miles de personas que cada día cruzan las fronteras en Grecia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), Serbia y Croacia.
 
Esta atención la realizamos mediante el establecimiento de puntos médicos fijos cuando es posible. Sin embargo, teniendo en cuenta el contexto volátil y la alta movilidad de las personas en tránsito, tratamos de seguir un enfoque móvil para poder brindar atención a las personas en caso de sus rutas cambien.
 
En Grecia, en el campo de tránsito de Idomeni, en la frontera con ARYM, empezamos con una orientación móvil. Ahora, hemos instalado tres contenedores donde realizamos consultas médicas. En Presevo, el sur de Serbia, hemos abierto una clínica estable junto a las propias colas de espera. En la frontera serbo-croata se acaba de cambiar el punto de cruce a pie a una nueva ubicación en la localidad de Sid. Nuestros equipos han sido capaces de reaccionar con rapidez y trasladar la ubicación de nuestra clínica instalada en una caravana.
 
Lo más importante en todo momento es estar cerca de la gente que requiera asistencia.
 
 
¿Cuáles son los problemas médicos que atienden los equipos de MSF? 
 
Lo que vemos en nuestros proyectos a lo largo de la ruta de migrantes y refugiados es que después de la llegada a Grecia, su estado de salud empeora conforme avanzan hacia el norte. Tratamos enfermedades cutáneas, hemos asistido casos de hipotermia y a pacientes que sufren patologías crónicas. También vemos a muchos niños y adultos que presentan infecciones del tracto respiratorio y dolor de garganta. Así mismo, hemos atendido heridas producidas durante la propia ruta.
 
Muchos problemas de salud están relacionados con el hecho de que la gente está en movimiento continuo y, durante la ruta, tienen que vivir en condiciones que no son las adecuadas. En toda la ruta de los Balcanes vemos a ancianos y a personas en sillas de ruedas. Resulta muy duro imaginar todo por lo que tienen que padecer en esas circunstancias. Desde el verano ha aumentado drásticamente el número de familias con niños.
 
¿Tiene los niños necesidades sanitarias y de asistencia especiales?
 
Los niños necesitan alimentos adaptados así como refugio y protección. Incluso los más pequeños a menudo tienen que caminar kilómetros porque sus padres simplemente ya no tienen fuerzas para llevarlos. Estamos comprobando cómo su estado de salud está empeorando durante el camino.
 
Sus familias tienen miedo de que las fronteras se cierren y para evitarlo no se detienen en ningún momento ni buscan atención médica en un hospital. La consecuencia es que sólo acuden al hospital cuando el niño ya está muy enfermo. Les entiendo, creo que en su situación haría lo mismo.
 
 
¿Facilita MSF abrigo y refugio?
 
En Idomeni hemos instalado siete tiendas de campaña de 240 metros cuadrados cada una que pueden albergar a unas 1,500 personas. Estamos preparados para aumentar la capacidad a ocho tiendas más que permitirían doblar la capacidad del refugio, pero estamos encontrando resistencias por parte de las autoridades locales. Esto es una constante en Grecia, un problema que también afrontamos en las islas griegas donde las autoridades locales no están por la labor de abrir centros para migrantes y refugiados.
 
En los últimos días, hemos creado un refugio de emergencia en Serbia, en la frontera serbo-croata, en apoyo de las estructuras locales. Cuenta con ocho tiendas de campaña que nuestros expertos en logística están acondicionando para el invierno y en las que se están instalando sistemas de calefacción y aislamiento. Es importante recalcar que estas tiendas sólo proporcionarán un refugio temporal donde migrantes, refugiados y solicitantes de asilo podrán descansar algunas horas mientras esperan subir al tren en el que continuarán su camino.
 
¿Hay alguna otra necesidad importante que se cubra en sus proyectos?
 
Nuestras actividades también incluyen la distribución de artículos de primera necesidad. Así, facilitamos ponchos para la lluvia y a las familias con niños pequeños les proporcionamos porta bebés. Lo cierto es que vemos a muchísimas madres y padres que llevan en brazos a sus bebés a través de largas distancias.
 
Por otro lado, hemos organizado el transporte para los grupos más vulnerables en la frontera entre, la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Serbia, donde las personas en tránsito tienen que caminar varios kilómetros a través de campos. En estos momentos transportamos unas 300 personas al día. Desgraciadamente, no se nos permite mantener esta asistencia durante la noche y los traslados están limitados por esta circunstancia.
 
MSF ha criticado las nuevas medidas adoptadas por las autoridades por las que sólo se permite cruzar las fronteras a determinadas nacionalidades. 
 
En primer lugar, creemos que el escrutinio y la inspección con base base en las nacionalidades no permiten una evaluación individual completa de las necesidades de protección y van contra de las obligaciones de los Estados. Todo el mundo tiene derecho a pedir asilo y a que su historia sea escuchada, independientemente de su nacionalidad.
 
Las nuevas medidas también están teniendo efectos humanitarios y médicos: provocan nuevas tensiones en la frontera y, al mismo tiempo, sitúan a miles de personas en un limbo sin acceso a la información adecuada y la asistencia humanitaria. Cuando  trabajamos en nuestros proyectos no vemos nacionalidades, lo que vemos son familias, niños, mujeres, jóvenes, ancianos que lo han arriesgado todo para llegar aquí. Nos preguntamos donde irá toda esta gente si las fronteras están cerradas. Lo que es seguro es que el cierre de fronteras no va a hacer que dejen de venir. Buscarán otras rutas, incluso aunque sean más difíciles y peligrosas.