30.05.2016
Debido al conflicto en el país, el sistema de salud de Libia se encuentra en una caótica situación. MSF comenzó operaciones en el este y oeste del país para brindar a la población acceso a servicios médicos. Issiaka Abdou, coordinador de proyecto en Zuara, describe la situación de esta ciudad al oeste de Libia. 
 

¿Qué trajo a MSF a Zuara?

 
Zuara es algo diferente a otros lugares de Libia. Al ser una ciudad de 45,000 habitantes en la costa que no está muy lejos de la frontera con Turquía, es un oasis de tranquilidad. Dicho eso, la situación sanitaria es una preocupación importante, como lo es en otras partes del país. En septiembre del año pasado, MSF comenzó a apoyar al Hospital Marítimo de Zuara, que tenía una escasez de medicamentos y personal sanitario adecuadamente capacitado. 
 
Como en otros lugares de Libia, muchos trabajadores sanitarios altamente experimentados huyeron, dejando a los asistentes de enfermería haciendo el trabajo de las enfermeras. De septiembre a febrero, brindamos entrenamiento, y uno de nuestros técnicos reparó y dio mantenimiento a equipo médico averiado para compensar la escasez de personal biomédico cualificado.  
 
Desde entonces, logramos apoyar las policlínicas en Jedi Ibrahim y Abu Kammash, realizando consultas médicas a niños menores de 15 años. Ya que el efectivo es un gran problema en Libia, estamos pagando los salarios del personal en ambas policlínicas, ya que no habían recibido sueldo alguno durante dos o tres meses. La mayoría de las clínicas y hospitales no tienen los fondos suficientes para cubrir los salarios o para comprar medicamentos. 
 

MSF extendió sus actividades más allá de Zuara, ¿fue una tarea difícil?

 
Zuara es un lugar pacífico, pero no muy lejos, hay muchas tensiones. Al este, la carretera de Sabratha-Trípoli es escenario de frecuentes ataques armados. Al oeste, la frontera con Túnez, a una hora en carretera, comunmente está cerrada por cuestiones de seguridad, para prevenir robos. Y al sur de Zuara, que es una ciudad impresionante, hay áreas habitadas por árabes cuyo acceso es imposible debido a las tensiones entre tribus. 
 
Hasta principios de abril, la carretera de Zuara a Al Jumail, que está a sólo 8 kilómetros de distancia, fue cerrada a causa de los bloqueos impuestos entre las dos ciudades. Finalmente volvió a abrir y, para finales de abril, logramos empezar a apoyar el departamento de pediatría en el Hospital Al-Jumail, brindando atención primaria y secundaria a niños menores de 15 años. Nuestro equipo médico entrena al personal de médicos y paramédicos sobre varios protocolos de tratamiento; y suministra los medicamentos de las unidades. 
 
 

¿Hay personas desplazadas en la región?

 
Los movimientos de población son más frecuentes en el este, cerca de Misurata y camino hacia Benghazi, ya que hay más enfrentamientos armados. Pero estamos viendo a migrantes que vienen de Sudán, Nigeria, Mali y otros países de África Occidental. Comunmente viajan por carretera desde Níger, y terminan en las principales ciudades portuarias: Misurata, Trípoli, Tobruk, Zawiya y Zuara.
 
Trabajan para ahorrar sus ganancias, antes de decidir entre intentar abordar un barco para cruzar el Mediterráneo y llegar a Europa, o quedarse y enviar dinero a sus familias. Pero las autoridades locales formaron un escuadrón de hombres enmascarados para perseguir a los traficantes de personas, y nadie ha logrado salir de Zuara desde principios de este años. 
 
Los migrantes son una codiciada fuente de mano de obra barata, y muchos trabajan como vendedores callejeros. Vulnerables, duermen en casas abandonadas o a medio construir en las que no hay saneamiento. Tienen que comprar agua. 
 
Aunque la atención médica es gratuita en Libia, no tienen derecho a ella y tienen que pagar por el tratamiento. Estamos planeando extender nuestras consultas en la clínica en Jedi Ibrahim a los adultos para que puedan acceder a la atención médica.