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09.04.2021
Una persona murió y dos resultaron heridas en las primeras horas del 8 de abril tras producirse un tiroteo en un centro de detención de Trípoli, Libia, donde se encuentran personas refugiadas y migrantes. Dos adolescentes de 17 y 18 años con heridas de bala fueron trasladados para recibir atención médica urgente por un equipo de la organización médica internacional Médicos Sin Fronteras (MSF). Según los informes recibidos por MSF, las tensiones habían aumentado en el centro de recogida y retorno de Al-Mabani, que estaba gravemente sobrepoblado, y que culminó con disparos indiscriminados contra las celdas donde en las que se encontraban las personas detenidas.
 
"Este tiroteo demuestra los graves riesgos a los que se enfrentan las personas cuando están encerradas en estos centros de detención durante un período de tiempo indefinido", asevera Ellen van der Velden, gestora de operaciones de MSF en Libia. “Este último acto de violencia es una clara corroboración de que los centros de detención son lugares peligrosos para las personas”.
 
En las últimas semanas, los equipos médicos de MSF han sido testigos de las crecientes tensiones dentro de los centros de detención en Libia, donde refugiados y migrantes, incluidas mujeres, niños, niñas y menores no acompañados, se encuentran recluidos contra su voluntad en condiciones deplorables. Los centros se han vuelto cada vez más sobrepoblados desde principios de febrero, cuando hubo un aumento en las intercepciones activas de migrantes y de las y los refugiados que huían de Libia por mar por parte de la Guardia Costera libia financiada por la Unión Europea. Esto contribuyó a un aumento incontrolable del número de personas recluidas en centros de detención en Trípoli, y en Al-Mabani en particular, lo que provocó un rápido deterioro de las condiciones de vida.
 
En la primera semana de febrero, el número de personas detenidas en Al-Mabani aumentó de 300 a 1,000 en pocos días. En la actualidad, el centro alberga a unas 1,500 personas. Al igual que en muchos otros centros de detención, las personas detenidas en Al-Mabani disponen de una luz y ventilación natural mínimas, comida y agua potable insuficientes, y carecen de instalaciones higiénicas. El hacinamiento severo, con hasta tres personas por metro cuadrado, a menudo no deja espacio ni siquiera para acostarse. Las enfermedades infecciosas como la sarna y la tuberculosis abundan. El distanciamiento físico en relación con la COVID-19 es imposible.
 
Esta no es la primera vez que personas refugiadas y migrantes detenidas han sido expuestas a la violencia. En los últimos meses se han reportado tiroteos y muertes, mientras que los equipos de MSF han presenciado el uso de la fuerza física por parte de los guardias. Solo en febrero, los médicos de MSF trataron a 36 personas detenidas por fracturas, traumatismos cerrados, abrasiones, lesiones oculares, heridas de bala y debilidad de las extremidades en varios centros de detención; 15 de estos pacientes fueron remitidos por MSF a hospitales para recibir tratamiento adicional. Las lesiones eran recientes, lo que indica que las habían sufrido mientras se encontraban dentro de los centros de detención.
 
Según los informes, las autoridades de Al-Mabani han abierto una investigación sobre este incidente. MSF pide a las autoridades que compartan el resultado de esta investigación con la comunidad humanitaria y que hagan rendir cuentas a las personas responsables.
 
A la luz de este suceso, MSF reitera su llamado para que se ponga fin a la práctica de la detención arbitraria en Libia, la liberación inmediata de todas las personas detenidas y se proporcionen refugios seguros y acceso a servicios básicos para refugiados, refugiadas y migrantes.
 
MSF trabaja en centros de detención libios desde 2016, brindando atención médica general y psicológica y derivaciones de emergencia a hospitales, para aliviar el sufrimiento de las personas refugiadas, solicitantes de asilo y migrantes que son detenidas arbitrariamente y exponer las condiciones inhumanas de detención.