25.05.2016
MSF llama a los líderes del G-7 a que aborden con urgencia las críticas deficiencias en la respuesta mundial a las emergencias de salud pública y a unirse para bajar el precio de medicamentos que salvan en vidas.
 
Ise-Shima, Japón / Ginebra, 26 de mayo de 2016 – La organización médico humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte que a dos años de que se presentaran los primeros signos del brote de Ébola en África Occidental, el mundo de hoy está escasamente mejor preparado para responder a una emergencia de lo que estaba entonces; mientras que la falta de I+D sobre medicamentos necesarios y los exorbitantes precios de los mismos requieren una acción urgente y unida de los líderes reunidos en Japón.
 

Sistemas Globales de Salud

En tanto los líderes de los países del G-7* se reúnen en Ise-Shima durante los próximos dos días, MSF les insta a forjar un compromiso audaz para poner los recursos que permitan responder a las emergencias de salud en el centro de los sistemas de salud globales.
 
"Se debe dar atención especial para asegurar que la respuesta a las emergencias de salud siga siendo central en todos los debates sobre la seguridad sanitaria y la cobertura sanitaria universal (UHC)", dijo la Dra. Mónica Rull, asesora de operaciones de salud de MSF. "El fortalecimiento de la respuesta de emergencia debe estar guiado por las necesidades de salud de las personas atrapadas en crisis, en lugar de activarse sólo cuando se las considera una amenaza para la seguridad internacional".
 
El loable objetivo de cobertura universal de salud busca que nadie sufra dificultades económicas para acceder a la salud, y se debe trabajar para alcanzarlo.
 
Pero está claro que las necesidades y las amenazas por epidemias masivas persisten, desde los casos de Ébola que se presentaron a principios de este año en África Occidental, a la actual epidemia de fiebre amarilla en Angola.
 
La situación actual refleja una capacidad de respuesta a emergencias críticamente limitada en algunos países frágiles y en desarrollo.** Los países del G-7 deberían aprovechar la oportunidad de liderar a la comunidad internacional y hacer más para cubrir los vacíos cuando los países no pueden afrontar las emergencias por sí solos, o en donde parte de la población se encuentra olvidada o marginada.
 
"Fortalecer los sistemas de salud a nivel mundial, sin aumentar la capacidad y los recursos para responder a las emergencias, es como construir un hospital, pero olvidar incluir una sala de urgencias", dijo Jeremie Bodin, Director General de MSF Japón.
 

Bajar el precio de medicamentos que salvan vidas: seguir el ejemplo de Francia sobre el acceso a medicamentos

Médicos Sin Fronteras felicita al gobierno francés por tomar el liderazgo al poner como prioridad de su agenda la cuestión del acceso a medicamentos -incluyendo los exorbitantes precios- y la falta de investigación y desarrollo (I + D) sobre medicamentos necesarios. Sin embargo, se ha enfrentado a una fuerte oposición por parte de otros miembros del G-7 para hacer una declaración clara de que los países del G-7 tomarán el liderazgo para tratar los temas relacionados con el acceso a medicamentos, incluyendo la fijación de precios.
 
El G7 debe cambiar de rumbo y no sólo dar prioridad a esta discusión, sino que también debe apoyar firmemente al Grupo de Alto Nivel Sobre el Acceso a Medicamentos del Secretario General de la ONU, el cual culminará en una gran reunión en Nueva York en septiembre. Al mismo tiempo MSF insta a otros gobiernos del G7 a no ceder ante la presión de los grupos de cabildeo del sector farmacéutico que buscan ignorar o debilitar las discusiones sobre este tema en la cumbre y más allá.
 
"Todos los días en nuestros proyectos, vemos las consecuencias que las personas enfrentan debido a los altos precios de los medicamentos, o porque los tratamientos que necesitan simplemente no existen", dijo el Dr. Greg Elder, coordinador médico de la Campaña de Acceso de MSF. "Sin embargo, hoy se trata de una crisis mundial y merece la atención de los países más poderosos del mundo, quienes deben tomar medidas. La atención a nivel mundial se debe enfocar en que los gobiernos finalmente despierten y busquen una solución para que todas las personas puedan acceder a los medicamentos que necesitan para mantenerse con vida y saludables. También deben despertar al hecho de que la cobertura universal de salud será sólo un sueño imposible si no se aborda el problema de los altos precios".
 
La atención pública se ha centrado en los exorbitantes precios de los nuevos medicamentos para la hepatitis C, los cuales han sido fijados por las compañías farmacéuticas hasta en US$1,000 por pastilla (o cerca de US$100,000 por curso de tratamiento), lo que obliga a un racionamiento global del tratamiento para una enfermedad mortal que afecta a 150 millones de personas y mata a 700,000 cada año.
 
Hoy en día, incluso con los nuevos medicamentos que pueden proporcionar una cura en 12 semanas, la hepatitis C es la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, existe una creciente indignación por la falta de antibióticos para tratar las infecciones resistentes a los medicamentos, que según predice un reciente informe de gobierno del Reino Unido, podría matar a 10 millones de personas al año en 2050.
 
El Ébola es otro claro ejemplo de una enfermedad para la que no existen vacunas o tratamientos que permitan hacer frente a una epidemia que ya estuvo fuera de control. Estos ejemplos reflejan una necesidad urgente de cambiar la forma en la que se lleva a cabo la investigación farmacéutica, de manera que la investigación se oriente hacia la satisfacción de las necesidades esenciales de salud y para que la gente pueda tener acceso a los medicamentos necesarios a un precio asequible.
 
"Los gobiernos deben dejar de priorizar el comercio sobre las vidas humanas", dijo Nathalie Ernoult, de la Campaña de Acceso de MSF. "El tiempo se acaba y todo el mundo está observando de cerca cómo los gobiernos del G7 avanzarán en ese sentido".
 
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*Países que conforman el G-7: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos de América.
**Las deficiencias en la respuesta de emergencia que deben ser abordadas:
   • El fracaso político para alertar y declarar un brote de una enfermedad infecciosa.
   • Un liderazgo débil de las autoridades con el mandato de supervisar el proceso.
   • La escasez de recursos (mano de obra calificada y entrenada, y financiación).
   • Competencia innecesaria entre las prioridades de desarrollo a largo plazo, y la respuesta inmediata a los brotes epidémicos.
   • Un sistema I+D que falla en generar herramientas eficaces, accesibles y asequibles de manera oportuna para los grupos de población desatendidos.