13.11.2020

En Paoua, una ciudad de la República Centroafricana (RCA) ubicada cerca de la frontera con Chad y Camerún y hogar de 17,000 habitantes; el equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF)  creó un vínculo especial con Drucille, una niña de nueve años que ha pasado la mayor parte de sus días en el hospital apoyado por MSF durante los últimos seis años.

Cuando tenía dos años, a Drucille le diagnosticaron diabetes tipo 1. Esta enfermedad crónica se presenta generalmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes cuyo páncreas no puede producir insulina por varias razones, a menudo relacionadas con mecanismos del sistema inmune que están comprometidos.

La vida de Drucille está marcada por un tratamiento diario que sólo puede recibir en el hospital respaldado por MSF debido a su costo, almacenamiento y complejidad. Su falta de insulina hace que necesite una dosis de reemplazo dos veces al día para sentirse bien y evitar complicaciones potencialmente mortales. Sin acceso a su tratamiento de insulina, Drucille podría morir en pocos días o semanas.

Todos los días se reúne con el equipo médico a las 6:30 am en el hospital para recibir su primera inyección de insulina del día. El control de la diabetes de tipo 1 es complejo: el tratamiento de insulina incluye una combinación de insulina de acción prolongada que ayuda a controlar constantemente el azúcar en la sangre durante el día, e insulina de acción rápida.

Su familia vive en un pequeño pueblo situado a más de 30 kilómetros de Paoua. Además de las malas condiciones de las carreteras y la frecuente inseguridad, sus padres no pueden pagar el costo del transporte para llevarla al hospital todos los días. No tuvo otra opción que dejar a su familia y mudarse más cerca del hospital. Ahora vive con uno de sus tíos en Paoua.

 

 

Como la mayoría de las personas con diabetes tipo 1, Drucille también necesita seguir una estricta dieta baja en azúcar además de su tratamiento. No siempre es fácil encontrar la comida adecuada que necesita, y el equipo médico ha estado apoyándola para identificar lo que puede o no puede comer y las mejores maneras de mantenerse saludable y controlar su diabetes.

"No tomo jugos ni café endulzado, y no como galletas ni dulces. Si hay demasiada azúcar en la pasta, tampoco puedo comerla. Incluso los plátanos son peligrosos. Sólo puedo comer alimentos amargos y agrios. No puedo tocar las cosas dulces" explica Drucille. Pero algunos días, dice que no consigue comer lo suficiente y se desmaya.

Desafortunadamente, la historia de Drucille no es única y muchos otros niños y adultos se enfrentan al mismo problema en todo el país. Se estima que 422 millones de personas viven con diabetes en todo el mundo. La prevalencia casi se ha duplicado en los últimos 30 años y ahora aumenta más rápido en los países de ingresos bajos y medios que en los países de ingresos altos. (1)

En Paoua, MSF estableció una clínica ambulatoria en el hospital para ofrecer atención médica adaptada, apoyo y seguimiento a pacientes con enfermedades crónicas. "Inicialmente, nuestra clínica ambulatoria se diseñó para ofrecer atención personalizada a personas con VIH/TB para reforzar el asesoramiento, la adherencia al tratamiento y prevenir las complicaciones que requieren la admisión en las salas del hospital. Pero con el tiempo quedó claro que necesitábamos ampliar nuestros servicios a un número cada vez mayor de pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles, como hipertensión, diabetes, epilepsia y asma, entre otras", dijo Yvette Monkam, referente médica de MSF en Paoua.

Sin acceso a un seguimiento médico rutinario y a un tratamiento adaptado, las y los pacientes en crisis aguda por falta de tratamiento con insulina, conocida como cetoacidosis diabética, solían recibir tratamiento en la sala de emergencias y en las salas del hospital de Paoua. El objetivo de la clínica ambulatoria para pacientes con enfermedades crónicas es proporcionarles una atención médica adaptada para evitar esas situaciones agudas que requieren atención hospitalaria, mejorar el diagnóstico de las enfermedades crónicas y las complicaciones asociadas, la prevención y la prestación de atención terapéutica y psicosocial.

El año pasado en Paoua, 395 personas que vivían con una enfermedad crónica como Drucille fueron seguidas en la clínica ambulatoria, 18% de ellas por diabetes.

 

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Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja en Paoua (República Centroafricana) desde 2006. En colaboración con el Ministerio de Salud, MSF brinda apoyo directo al hospital prefectoral y gestiona los departamentos de urgencias, pediatría y medicina general para adultos, además de prestar asistencia a los supervivientes de la violencia sexual. La clínica ambulatoria se centra en los pacientes que viven con enfermedades crónicas para permitirles acceder más fácilmente a tratamientos adaptados y ser seguidos regularmente por los equipos médicos. MSF también presta apoyo a la atención primaria de salud para niños en siete centros de salud de los alrededores de Paoua.

 

1 Fuente: Informe mundial de la OMS sobre la diabetes, 2016. Se puede consultar en: https://www.who.int/diabetes/global-report/en/