20.02.2016
Se necesita más ayuda humanitaria para los 5,000 mozambiqueños que han huido a la villa de Kapise en Malawi, su país vecino. Whitney Ward, el coordinador de Terreno de Médicos Sin Fronteras en Kapise, Malawi, nos explica cuáles son las necesidades de la gente. 
 
“He trabajado en varios campos y no he visto estos niveles de hacinamiento. La gente, al llegar a Mozambique, se establecía en donde podía y construía refugios improvisados hechos de madera y hojas.
 
Estamos hablando de cientos de pequeños refugios amontonados uno sobre otro, un lugar donde los niños corren y la gente cocina en fogones. Ya que la temporada de lluvia se atrasó y acaba de comenzar, el campo normalmente estaba muy seco y esto suponía un serio riesgo de incendios.
 

Riesgo de enfermedades contagiosas

 
La mitad de las consultas en la clínica de MSF están relacionadas con casos de malaria. Tan sólo en la semana pasada hemos tratado a 338 pacientes con esta enfermedad.
 
Las necesidades de la gente son demasiadas, pero hemos sido bastante afortunados de que, hasta el momento, ninguna enfermedad contagiosa haya afectado al campo. Sin embargo, el hacinamiento y la falta de higiene lo convierten en un riesgo muy serio. 
 
Por ejemplo, los requisitos mínimos en cuanto a condiciones humanitarias establecen que haya al menos 225 letrinas para las 5,500 personas que viven actualmente en el campo y, actualmente, sólo hay 14 letrinas funcionando en el lugar. Pero aunque las necesidades son varias, al considerar la falta de espacio, se vuelve extremadamente difícil que se construya un número adecuado de letrinas. 
 
 

Apenas el agua suficiente para beber y cocinar

 
Si bien los mozambiqueños comenzaron a llegar a Malawi durante el último cuarto de 2015, la semana pasada se vio un dramático aumento en el número de arribos, sobrepasando el 40% para llegar a las 5,800 personas. 
 
Tiene mucho tiempo que sobrepasamos la capacidad de la locación actual para acomodar a todas estas personas. Por ejemplo, la única corriente de agua constante se ha secado y la gente, normalmente mujeres, ahora tiene que esperar dos horas y media, aproximadamente, para llenar sus garrafas de agua. 
 
Cada persona tiene en promedio ocho litros de agua diariamente, apenas lo suficiente para beber y cocinar; y aún así está muy por debajo de los 15 a 20 litros recomendados como mínimo humanitario en condiciones de emergencia, a pesar de que se han cavado pozos adicionales y MSF ha instalado tomas de agua.
 

Tensiones emergentes

 
La comunidad local de la villa de Kapise ha sido muy generosa y hospitalaria, pero la tensión a la que han sido expuestos debido a los recién llegados aumenta la preocupación por las tensiones que puedan surgir, especialmente para conseguir agua. 
 
Aún así se entiende, ya que la situación simplemente no puede sostenerse. La villa de Kapise tenía alrededor de 150 familias, y ahora hay más de 1,000 familias en un pequeño terreno con pocos recursos.
 
MSF está trabajando para mejorar las condiciones del campo, pero sabemos que no seremos capaces de alcanzar los estándares mínimos. No hay duda de que el campo necesita ser reubicado.
 
 

Despliegue efectivo de ayuda

 
Primeramente, el campo necesita ser reubicado en un lugar que mejore las condiciones de hacinamiento, que brinde los recursos adecuados y garantice el acceso y despliegue efectivo de ayuda. 
 
Ayer tuvimos la primera tormenta fuerte, y el camino de 45 minutos desde la cercana ciudad de Mwanza se convirtió en un trayecto de dos horas en el que incluso los grandes y bien equipados vehículos 4x4 se atascaron en el lodo. 
 
Los puentes de madera estaban cerca de ser sumergidos, lo que prueba que el acceso de la gente podría ser totalmente bloqueado si las lluvias continúan. 
 
En segundo lugar, la frontera con Mozambique está a sólo 300 metros, muy debajo del mínimo recomendado en este tipo de situaciones en la que las personas reportan haber huido de la violencia en su país.”