05.06.2020

En respuesta a la creciente propagación de la COVID-19 en Haití, en Médicos Sin Fronteras abrimos el centro de tratamiento Drouillard en Puerto Príncipe el 16 de mayo, para atender a los pacientes que sufren los casos más graves del virus.

Desde su apertura, el número de personas que dieron positivo para el nuevo coronavirus en Haití ha aumentado dramáticamente de 100 casos a más de 2600, con 50 muertes. Con solo dos laboratorios en el país capaces de gestionar las pruebas, el número de casos registrados es mucho más bajo que el número actual.

La capital, Puerto Príncipe, que tiene una población de cuatro millones, es el epicentro de la enfermedad con casi el 75% del total de casos reportados y el 60% de las muertes. El 60% de los casos reportados tienen entre 20 y 44 años, y el 27% entre 45 y 65 años. 

En MSF abrimos el centro de atención para casos de COVID-19 con una capacidad de 20 camas, pero se ha expandido a 45. Se han registrado más de 150 pacientes, y casi la mitad de ellos han sido ingresados ​​en el hospital. Aproximadamente 50 personas más han sido monitoreadas de forma ambulatoria por nuestros equipos.

 

"Algunos pacientes acuden a nosotros con pruebas positivas y otros necesitan oxígeno u hospitalización reciben tratamiento, mientras que enviamos su prueba a un laboratorio administrado por el gobierno", explica Hassan Issa, jefe de misión MSF de Haití.

En Puerto Príncipe y en el sur, en Port-à-Piment y Port-Salut,  hemos establecido espacios para realizar triajes y unidades de aislamiento para pacientes con COVID-19 en todas las estructuras de salud que apoyamos. También instalamos un espacio de triaje y una unidad de aislamiento con una capacidad de 10 camas en el hospital principal de Les Cayes, en el sur.

 

 

Se han reportado casos de COVID-19 en los diez departamentos del país y el gobierno haitiano ha declarado un estado de emergencia, pidiendo a las personas que practique el distanciamiento físico y use cubrebocas. Pero ha sido imposible para la mayoría de las personas seguir las medidas, particularmente para aquellos que viven en los barrios marginales densamente poblados de la capital, donde se ha reportado el mayor número de casos.

Entre los diversos desafíos a los que se enfrenta el país se encuentra el retorno continuo de miles de migrantes haitianos de la vecina República Dominicana, que tiene el mayor registro en el Caribe, con más de 17,000 casos registrados.

En MSF también nos preocupa que muchas personas con síntomas de COVID-19 no acudan al hospital para recibir tratamiento. A medida que se acelera la propagación del virus, también lo hace el estigma que lo rodea. Desafortunadamente, una docena de pacientes han muerto al llegar al hospital, y muchos otros han llegado en estado crítico. A la luz de esa situación, continuamos llevando a cabo actividades de promoción de la salud y pedimos a aquellos que tienen síntomas de COVID-19 que busquen atención inmediata, pues pueden mejorar en gran medida sus posibilidades de ser tratados con éxito ", explica Hassa Issa.

Se teme que el frágil sistema de salud de Haití esté mal preparado para enfrentarse a la creciente pandemia. En algunas comunidades, se han atacado centros establecidos para recibir pacientes con COVID-19. Además, varios centros de salud han cerrado debido a la falta de equipos de protección y al contagio entre su personal, lo que dificulta el acceso a la atención obstétrica, pediátrica y de traumatología. La provisión de equipos de protección en esas estructuras es esencial para permitir la continuidad de la atención y proteger al personal.

Y, con la gran demanda de pruebas en los laboratorios y los cada vez más largos tiempos de espera para obtener resultados, el tema de las pruebas se está convirtiendo en un desafío importante para controlar no solo la propagación de la enfermedad, sino también para proporcionar una atención adecuada y oportuna.