14.02.2019
Más de 35,000 nigerianos han cruzado a Camerún en las últimas semanas luego de que aumentara la violencia en la ciudad de Rann, en el noreste de Nigeria. Al llegar al pueblo de Goura, en el extremo noroeste de Camerún, necesitan urgentemente alimentos, refugio y agua, advierte la organización médico internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), que lanzó una respuesta de emergencia.
 
"Mujeres, niños y ancianos salieron a pie muy temprano por la mañana", dice el subdirector de los proyectos de emergencias de MSF, el Dr. Silas Adamou Moussa. “Cuando huyeron, tuvieron que dejar a sus familiares ancianos y enfermos. Trajeron consigo las posesiones que pudieron, pero en Goura no tienen nada para beber ni dónde dormir. Se les ha abandonado a su suerte".
 
 
Los refugiados han estado alojados en un gran campo informal en Goura desde finales de enero. La mayoría de ellos duermen a la intemperie, a pesar de que actualmente es la temporada de tormentas de arena y la temperatura desciende bruscamente durante la noche. La incertidumbre en torno a si estos refugiados serán reasentados o devueltos a Nigeria impide que la asistencia humanitaria sea tan completa y eficaz como debería ser.
 
MSF estableció una clínica en el campo. Durante las últimas dos semanas el personal médico de MSF ha brindado más de 400 consultas, el 35% de ellas para casos de enfermedades respiratorias infecciosas, seguidas de diarrea y conjuntivitis, todas relacionadas con las malas condiciones de vida de los refugiados.
 
El acceso al agua potable segura para el consumo ha sido un problema importante en el campo. MSF ha incrementado progresivamente su suministro de agua potable, junto con el de otros proveedores, a 240,000 litros por día. Esto equivale a 7 litros por persona diarios, cantidad que sigue estando muy por debajo del mínimo de 15 litros, el estándar para emergencias. 
 
"Esta no es la primera vez que la población de Rann ha tenido que huir a Camerún", explica el Dr. Moussa. “La primera vez, algunos de ellos regresaron a sus hogares después de haber huido, pero no esta vez no ha sucedido eso. No quieren volver a Rann a menos que sepan que podrán vivir seguros, pero su futuro aquí también es incierto. Tienen miedo. Sus hijos tienen miedo ".