Médicos Sin Fronteras es una organización médico humanitaria internacional sin fines de lucro. Ayudamos a personas afectadas por epidemias, conflictos armados, desastres naturales y excluidas de la atención médica en más de 70 países. Conócenos. Más información
05.04.2021

Amparo Vilasmil es la responsable de actividades de salud mental de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Cabo Delgado, Mozambique. Forma parte de un equipo que trabaja en Montepuez, la segunda ciudad más poblada de la provincia y uno de los destinos de las personas desplazadas que han huido de los recientes ataques en la ciudad costera de Palma.

Desde noviembre del año pasado, los equipos médicos de MSF llevan a cabo un proyecto en Montepuez. En el último año, el número de personas que se han visto obligadas a huir aquí ha aumentado exponencialmente debido a la crisis. En estos momentos, en la zona hay unas 50,000 personas desplazadas viviendo en campos o en las comunidades de acogida.

En cuanto se conoció la magnitud de los ataques en Palma, los equipos de MSF de toda la provincia empezamos a prepararnos para una posible nueva ola de llegadas de personas desplazadas. En los últimos días y hasta el jueves 1 de abril, han llegado unas 400 personas a Montepuez, una de cada tres son niños y niñas. Quienes llegan a esta zona nos cuentan que muchos otras están en camino.

Los desplazados llegan a Montepuez nerviosos y sobrepasados por lo que han visto. Lloran mientras hablan de su situación. “Mataron a mucha gente, mataron a Palma", me dijo uno de ellos. Corrieron al monte para salvar sus vidas y caminaron todo el día y la noche durante cuatro o cinco días. 

Muchos han visto cadáveres por el camino; cuerpos de personas que han muerto de hambre o deshidratación. La única agua disponible era la que podían recoger de un solo río sucio. Las personas que han abandonado sus hogares suelen seguir los caminos principales pero, para dormir, se internan bien adentro en los bosques en busca de protección, evitan las aldeas y sobreviven con lo poco que encuentran. 

 

 

Una de las primeras localidades importantes a las que llegaron las personas desplazadas fue Nangade, en el interior y a 130 kilómetros de Palma. Desde allí, las y los afortunados que pueden conseguir dinero de sus familiares se suben a los vehículos y siguen hasta Mueda, una ciudad montañosa controlada por los militares, y otros continúan más al sur hasta Montepuez. 

MSF está preocupada por aquellos que no tienen capacidad ni ayuda para pagar el transporte, ya que esto significa que siguen caminando, sin acceso a comida y agua. Es muy probable que estas personas lleguen en peores condiciones. Estamos trabajando sin descanso para identificar las rutas que están tomando los desplazados en su huida de Palma y hacia dónde se dirigen, para adaptar nuestra respuesta. 

Hemos ubicado un equipo en cada uno de los puntos de entrada a Montepuez para ofrecer apoyo en materia de salud mental tan pronto como llegan aquí. Les ayudamos a lidiar con sus experiencias traumáticas y a poder seguir adelante en su viaje. Muchos de ellos quieren llegar a Pemba, la capital de la provincia, con la esperanza de reunirse con otros familiares. 

En los campos de los alrededores de Montepuez, residen muchos desplazados que fueron separados de sus familias en anteriores ataques en Cabo Delgado. Algunos familiares vinieron a Montepuez, mientras que otros se dirigieron a Palma y, ahora, han perdido todo contacto entre ellos. No saben dónde están ni si están a salvo, y esto les causa mucha ansiedad y estrés.

 

Antes de los ataques, Palma tenía una población estimada en varias decenas de miles de personas. Al parecer, muchos de ellos han huido de la ciudad en diferentes direcciones: algunos han tomado barcos hacia el sur, otros se han adentrado en el interior a través del monte o hacia la frontera con Tanzania, y muchos podrían seguir escondidos en las afueras de la ciudad. Además de en Montepuez, los equipos de MSF están atendiendo las necesidades médicas y humanitarias de los desplazados de Palma en Mueda, Nangade, Pemba y Macomia. 

Un equipo de MSF se desplegó la semana pasada en la península de Afungi, a unos 25 kilómetros de Palma, donde fueron trasladados algunos de los heridos y otros desplazados han buscado refugio. El conflicto entre el ejército y los grupos armados no estatales en Cabo Delgado está en curso desde 2017 y se ha intensificado en el último año. Más de 670,000 personas han tenido que abandonar sus hogares a causa la violencia, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).