20.03.2019

Trípoli, 21 de marzo de 2019 - Los refugiados y migrantes detenidos arbitrariamente en el centro de detención de Sabaa, en Trípoli (Libia), sufren alarmantes tasas de desnutrición aguda; denuncia Médicos Sin Fronteras en un informe reciente que evalúa el estado nutricional de los detenidos.

Actualmente la cifra supera los 300 detenidos en el centro de Sabaa, entre ellos más de 100 son menores de 18 años. MSF insta a las autoridades libias y a la comunidad internacional a abordar con urgencia las peligrosas e inhumanas condiciones de los centros de detención libios.

El informe de MSF revela que cerca de la cuarta parte de las personas detenidas en Sabaa están desnutridas o por debajo de su peso. El documento alerta también que los niños y menores confinados en el centro son mucho más propensos que los adultos a sufrir desnutrición severa y moderada. Las conclusiones del estudio respaldan numerosos testimonios individuales que afirman que las personas en este centro de detención reciben solo una comida cada dos o tres días, y que los recién llegados pueden pasar hasta cuatro días sin alimentos.

Menos de un metro cuadrado por persona 

El 21 de febrero, MSF comenzó a proporcionar raciones alimentarias en Sabaa para abordar la grave escasez de comida y mejorar la salud de las personas internas en el centro. El mismo día, un equipo médico de la organización descubrió a 31 personas encerradas en una pequeña estancia de solo 4,5 por 5 metros, o lo que es lo mismo: solo 0,7 metros cuadrados de espacio por persona. No había sitio para recostarse, la habitación no tenía letrinas y las personas que estaban allí recluidas se veían obligadas a orinar en cubos y botellas de plástico. A pesar de los repetidas llamadas de MSF para reubicar a estas personas en un espacio apropiado, estas continuaron detenidas en esta sala durante más de una semana.

"Lo que vemos hoy en este centro de detención es un síntoma de un sistema descontrolado, injustificado e irresponsable que pone en riesgo la vida de los refugiados y de los migrantes", dice Karline Kleijer, responsable de emergencias de MSF. "Estamos hablando de las necesidades más básicas para vivir. Si el alimento, el refugio y los servicios esenciales no pueden proporcionarse de manera consistente y apropiada, estas personas deben ser liberadas de inmediato por las autoridades libias. El hecho de que Europa esté contribuyendo a este sufrimiento a través de políticas que permiten que las personas rescatadas en el mar puedan ser devueltas a condiciones inhumanas y de detención en Libia es del todo intolerable".

La última evaluación nutricional de MSF, realizada en febrero, muestra que aproximadamente uno de cada cuatro retenidos en Sabaa muestra signos vinculados a la mala calidad de los alimentos y a la escasez de éstos. El 2% sufre de desnutrición aguda severa, el 5% sufre de desnutrición aguda moderada y otro 16% está por debajo de su peso.

Los niños menores de 18 años, que representan más de un tercio de las personas recluidas en el centro, son dos veces más propensos a sufrir desnutrición y tienen tres veces más probabilidades de padecer desnutrición moderada que los adultos. MSF asevera que ningún niño debe ser detenido de este modo. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) establece que ninguna norma de control migratorio debe incluir la detención de niños ya que se ha documentado que esto socava su salud física y mental y es una violación de los derechos de los niños.

"La situación es extremadamente preocupante. Estas personas no tienen absolutamente ningún control sobre qué, cuándo o cuánto comen, pues dependen completamente de las autoridades para ello", alerta Kees Keus, asesor de salud de MSF para Libia. "Nuestros equipos médicos atienden a pacientes que han dejado de tomar medicamentos porque no tienen nada que comer. La falta de alimentos, por otro lado, es la principal causa de ansiedad en este centro".

MSF se opone firmemente a la detención arbitraria de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo en Libia, y denuncia las políticas de los Estados miembros de la UE que permiten la devolución forzada de estas personas vulnerables a condiciones degradantes y peligrosas para su salud física y mental.

MSF pide a las autoridades libias y a la comunidad internacional que respondan de inmediato a la situación en Libia:

  • Asegurando que todos los detenidos en Sabaa y en los centros de detención de Libia reciban constantemente una cantidad adecuada de alimentos para satisfacer sus necesidades alimenticias básicas.
  • Liberando a todos los menores de 18 años y proporcionarles el apoyo necesario para garantizar su bienestar.
  • Suspendiendo toda nueva reclusión en el centro de detención de Sabaa, si no es posible proporcionar comida y espacios apropiados, mientras se libera o se traslada a los actuales detenidos.
  • Asegurando que las condiciones en los centros de detención respeten los estándares acordados a nivel nacional, regional e internacional.

Puedes leer el informe en español haciendo click aquí.

Durante más de dos años, MSF ha brindado atención médica a refugiados, migrantes y solicitantes de asilo recluidos en centros de detención en Trípoli, Khoms, Zliten y Misrata, que están gestionados por el Ministerio del Interior de Libia y su agencia para combatir la migración irregular (DCIM). Los detenidos en estos centros no tienen garantizado el acceso a la atención médica. Esta atención la proporcionan varias organizaciones humanitarias, como MSF, y las agencias de las Naciones Unidas que logran tener una presencia limitada en el país a pesar de la violencia y la inseguridad generalizadas.

Los equipos médicos de MSF tratan a personas en estos centros con infecciones del tracto respiratorio, diarrea acuosa aguda, sarna y tuberculosis. Además de referir los casos más graves para salvar sus vidas. Muchos pacientes sufren ansiedad y depresión o muestran síntomas de trastorno de estrés postraumático. En estas circunstancias, MSF atiende con frecuencia a pacientes con afecciones psiquiátricas que requieren atención hospitalaria.