29.01.2016
Calais, 29 de enero 2016 – Médicos Sin Fronteras (MSF) va a apoyar una campaña de vacunación de sarampión en los diversos campos de refugiados de la zona de Calais, Grande-Synthe y Dunkerque, en el norte de Francia. 
 
La organización médico-humanitaria ha decidido dar este paso tras ser confirmados tres casos de sarampión en el campo de “La jungla”, en Calais.
A estos tres casos– que corresponden a un voluntario y dos refugiados- se suman otros tres casos que ya han sido confirmados en el hospital de Calais. Además, en el campo de Grande-Synthe, cerca de Dunkerque, hay dos niños que también presentan síntomas de esta enfermedad.
 
La campaña de vacunación está siendo organizada por la Agencia Regional de Salud francesa, con la asistencia de organizaciones como MSF, Médicos del Mundo (MDM), el Servicio de Preparación para Emergencias de Salud y Agencia de Respuesta (EPRUS) y Hands International.
 
El sarampión es una enfermedad altamente infecciosa que conlleva riesgo de complicaciones graves. El pasado 26 de enero varios equipos de MSF lanzaron una campaña de sensibilización para alertar a los refugiados sobre la importancia de estar vacunados contra dicha enfermedad, algo especialmente importante por las condiciones en las que se ven obligados a malvivir los refugiados. Las vacunas, que serán voluntarias, son para adultos y niños mayores de seis meses.
 
La campaña se llevará a cabo en cuatro puntos del campo de Calais, donde se calcula que viven unos 4,000 refugiados. La campaña de vacunación se inicia hoy por parte del EPRUS en el centro de Jules Ferry para mujeres y niños. La próxima semana la campaña se extenderá a Grande-Synthe, Dunkerque, donde hay unas 2,500 personas.
 
MSF trabaja en el campo de Calais desde septiembre, donde gestiona una clínica para proporcionar atención médica a los refugiados. Sus equipos se sumarán a la campaña el próximo 2 de febrero.
 
Por otro lado, MSF comenzó la semana pasada los trabajos de construcción de un nuevo campo para las 2,500 personas que duermen a la intemperie en Grande-Synthe, rodeados de barro y basura, expuestos a la lluvia y al frío y en unas condiciones completamente insalubres. 
 
Este nuevo campo contará con 500 tiendas de campaña preparadas para el invierno (cada una con capacidad para cinco personas), duchas de agua caliente y letrinas suficientes para la población acogida.