29.06.2016

Amman, Jordania, 30 de junio de 2016.- Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a que se reanude de inmediato la asistencia humanitaria y se proporcione protección internacional a las aproximadamente 60,000 personas que están atrapadas en condiciones extremadamente duras en la frontera noreste de Jordania con Siria.

Luego de un ataque suicida el pasado 21 de junio contra un puesto militar cercano en el que siete soldados jordanos murieron y otros 14 resultaron heridos, ni alimentos ni atención médica –y sólo una cantidad muy limitada de agua- han llegado a las personas que están congregadas en un gran campo informal en esa zona conocida como “berm”.

“Estas personas  -de las cuales más del 50% son niños- necesitan desesperadamente que se reinicie la distribución de comida, agua y asistencia médica. Esto no puede esperar”, dijo Benoit De Gryse, coordinador de operaciones de MSF.
 
“Pero la asistencia por sí sola no es suficiente. A la gente que huye de la guerra debería proporcionárseles protección internacional y un lugar seguro al que trasladarse. Ni Siria ni la frontera son seguras en este momento”, explicó De Gryse. “Se trata de una responsabilidad colectiva y de un fracaso masivo de la comunidad internacional. Jordania no puede ser dejada sola para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Siria. Hay muchos países, tanto dentro como fuera de la región, que también deberían dar un paso al frente y brindar un lugar seguro para los refugiados.”
 
 
Antes de haberse visto forzada a suspender sus actividades tras el ataque, MSF gestionaba una clínica móvil para facilitar atención a los refugiados atrapados en berm.
 
MSF puso en marcha su clínica móvil el 16 de mayo y, desde entonces, proporcionó tratamiento a un total de 3,501 personas. Las principales enfermedades atendidas por los equipos de MSF eran enfermedades de la piel, diarrea y desnutrición.
 
De los 1,300 niños menores de cinco años que fueron examinados por desnutrición, 204 sufrían de desnutrición moderada y 10 tenían desnutrición severa. Además, el 24.7% de los niños atendidos por el personal médico de MSF padecía diarrea aguda. Los equipos de MSF proporcionaron 450 consultas para mujeres embarazadas y atendieron un parto.
 
"Las condiciones antes de la suspensión de la ayuda eran sumamente duras y muchos de los pacientes tratados por nuestros equipos nos dijeron que se habían trasladado a esta zona extremadamente inhóspita debido a los altos niveles de violencia e inseguridad que estaban viviendo", dijo De Gryse.
 
"La idea de que hay zonas seguras en Siria a las que ellos puedan regresar es absurda. Esto no es una opción. Tampoco lo es quedarse en Berm – el área no es segura para nadie, y mucho menos para miles de mujeres y niños. Los estados que pueden proporcionarles protección no deben darles la espalda. Necesitan dar un paso adelante y ofrecerles hoy asilo a los refugiados", dijo De Gryse.
 

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