31.07.2020

Después de dos meses de colaboración con líderes comunitarios, funcionarios de salud tribales, organizaciones de servicios y trabajadores de la salud para prevenir y controlar la propagación de la COVID-19 entre la población nativa americana de la Nación Navajo y Pueblos en los estados del sudoeste de Nuevo México y Arizona, en Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos entregado nuestras actividades de capacitación en prevención y control de infecciones al Programa de Alcance Comunitario y Empoderamiento del Paciente (COPE, por sus siglas en inlgés), un grupo local que trabaja con la Nación Navajo. 

La Nación Navajo y la población Pueblos han sido especialmente afectados por la COVID-19. La falta de acceso al agua corriente e infraestructura adecuada, además de la falta de acceso a la atención médica aunadas a las décadas de financiación inadecuada de la salud pública, han dejado a las personas extremadamente en riesgo de contraer y sufrir complicaciones a causa de este virus. Las tasas de infección per cápita han sido algunas de las más altas del país. 

En los centros de salud en Pueblos, Nuevo México, desde MSF proporcionamos asistencia médica, logística, estructural y técnica, incluyendo medidas de prevención y control de infecciones.

"Una prioridad inmediata para cualquier instalación de salud cuando hay un brote de alguna enfermedad, es garantizar que el acceso a la atención médica no se vea obstaculizado", explica Immaculata Bramlage, Coordinadora Médica. "En la clínica del Servicio de Salud Indígena en Pueblos, ayudamos a reorganizar el flujo de pacientes y designar espacios para que el personal pueda ver a los pacientes con COVID-19 y a los no COVID-19, y llevamos a cabo capacitaciones sobre prevención y control de infecciones".

En el caso de los hogares en Pueblos, los equipos de MSF se acercaron a las poblaciones en riesgo para proporcionarles mascarillas y realizar actividades de salud pública con el fin de promover el comportamiento preventivo.

En la Nación Navajo, la reserva india más grande de los Estados Unidos, nuestros equipos realizaron capacitaciones sobre prevención y control de infecciones para los trabajadores sociales y de seguridad pública que están en contacto regular con poblaciones en riesgo. Además, capacitamos al personal y a los residentes de las instalaciones donde las personas viven muy cerca unos de otros, como hogares de ancianos, escuelas de educación especial y centros correccionales y de detención.  

"Los entrenamientos de prevención y control de infecciones dieron a los trabajadores de primera línea más confianza para continuar con sus actividades diarias de una manera segura", dijo Bramlage.

MSF creó un programa de "Capacitación a capacitadores" con el Programa de Alcance Comunitario y Empoderamiento del Paciente, que responderá a futuras solicitudes de capacitaciones esenciales sobre prevención y control de infecciones, especialmente para el personal de servicios sociales que atiende a los residentes de las vastas reservas que se extienden a través de tres estados.

"Sabemos que los virus comienzan y se detienen en las comunidades", dijo Amy Segal, coordinadora del proyecto de MSF en el suroeste. “Ayudar a los trabajadores a realizar su labor de manera segura significa que podemos detener la transmisión comunitaria. Seguimos el ejemplo de los gobiernos tribales y los departamentos de salud, que estaban haciendo un trabajo excelente trabajando largas horas y asumiendo riesgos de salud personal para ayudar a sus comunidades". 

El número de personas contagiadas en las reservas continúa aumentando a medida que la COVID-19 continúa extendiéndose por Estados Unidos. A pesar de los estrictos requisitos de cierres y uso de mascarillas que se observan en la reserva, muchos residentes deben viajar a las principales ciudades de Arizona y Nuevo México para trabajar, y como trabajadores esenciales corren el riesgo de llevar el virus a sus hogares llenos de gente, donde varias generaciones viven bajo un mismo techo.

"Los residentes de la Nación Navajo han estado cumpliendo con las medidas para controlar el virus y la comunidad ha trabajado arduamente para cuidar a las personas más expuestas", dijo Segal. “Pero sus manos están atadas a otros factores que los mantienen en alto riesgo. Las décadas de negligencia federal en cuanto a las necesidades básicas y la infraestructura en la reserva, particularmente la falta de acceso a las instalaciones de atención médica, agua, electricidad, teléfono y carreteras transitables, no se pueden solucionar a corto plazo con una asignación de emergencia de fondos de uso restringido".

Estas comunidades nativas americanas son atendidas por un sistema de salud federal al que no se le han asignado recursos adecuados para satisfacer las necesidades de los pacientes que atiende. Este sistema de salud recibe muchos menos recursos por paciente que el resto del país.

"Esta brecha de recursos ha sido bien documentada, y no hay ninguna razón defendible para que persista", dijo Segal. “Estados Unidos tiene la capacidad y los recursos para mejorar el sistema de salud al servicio de las naciones tribales. Este es un problema que tiene solución". 

Como organización médica humanitaria, en MSF resaltamos la importancia del acceso a la atención médica, tener una buena infraestructura y un personal sanitario adecuado para estar mejor preparados para manejar los brotes. 

 "Hemos visto enormes esfuerzos por parte de los miembros de estas comunidades para contener este virus y salvar vidas", dijo Segal. "Hemos brindado apoyo a estos esfuerzos, pero hasta que el gobierno federal haga más para abordar las principales inequidades en la salud pública, estas comunidades seguirán siendo extremadamente vulnerables a la devastación de este virus".  

 

MSF es una organización internacional humanitaria médica con proyectos en más de 70 países. En cada uno de sus proyectos, los equipos de MSF trabajan para estar preparados ante la COVID-19 a medida que la pandemia se hace presente en el mundo. En Estados Unidos, los equipos de respuesta de MSF a la COVID-19 trabajaron para apoyar a trabajadores agrícolas migrantes en Florida; a las personas sin hogar y con la inseguridad de vivienda en la ciudad de Nueva York; a las comunidades nativas americanas en la Nación Navajo y en Pueblos; y asistió a personal esencial que trabaja en hogares de ancianos y centros de acogida para adultos que albergan a ancianos en Michigan. Por los próximos dos meses, en Puerto Rico, tres equipos médicos móviles continuarán brindando atención en los hogares de los pacientes o en clínicas emergentes. Estos equipos también verán a pacientes con COVID-19 con síntomas leves o moderados.