15.12.2019
Cada año, la combinación de la llamada “brecha del hambre” y la temporada de lluvias desencadenan un aumento en las tasas de desnutrición y malaria en el sur de Níger, particularmente de julio a octubre.
 
Desde la crisis alimentaria de 2005, la prevención y el tratamiento de enfermedades infantiles ha avanzado mucho: desde comidas terapéuticas instantáneas hasta enfoques más descentralizados, integrales y centrados en el paciente. Sin embargo, cientos de miles de niños continúan siendo afectados por esta emergencia crónica y necesitan atención médica oportuna, gratuita y de buena calidad, especialmente durante el aumento estacional.
 
Cuando Mohammed Sani, de tres años, llegó al hospital del distrito de Magaria en la región de Zinder, apenas podía abrir los ojos debido a sus edemas. Sufría de kwashiorkor, una forma de desnutrición aguda caracterizada por hinchar la cara y las extremidades. Sin tratamiento, las complicaciones son frecuentes y potencialmente mortales.
 
Mohammed Sani fue atendido por el equipo de Médicos Sin Fronteras y se recuperó. Justo antes de estar lo suficientemente sano como para irse a casa, se estaba alimentando, mirando a su alrededor con curiosidad y desafío. Después de que fue dado de alta, su tratamiento fue en casa; su madre necesita darle suplementos nutricionales instantáneos y llevarlo al centro nutricional más cercano cada semana para chequeos.
 
Durante los últimos 15 años, MSF ha trabajado con el Ministerio de Salud Pública para ofrecer a los niños como Mohammed Sani los mejores tratamientos posibles. El primer hito histórico de esta asociación fue el alimento terapéutico instantáneo (RUTF), introducido en 2005, al que siguieron otras innovaciones exitosas.
 
 

Desde julio de 2005

 
La pobreza generalizada y los problemas estructurales, agravados por la sequía, provocaron una crisis alimentaria a gran escala. La situación nutricional se volvió crítica y se tuvieron que tomar medidas radicales. Se aprobó un protocolo nacional que introduce el alimento terapéutico instantáneo RUTF, lo que condujo a una expansión masiva del tratamiento ambulatorio para niños con desnutrición aguda severa. Cerca de 70,000 niños fueron tratados en todo el país en 2005; El 60% de ellos con el apoyo de los equipos de MSF.
 

Hasta el 2019

 
En 2019, los hospitales con personal calificado y medicamentos, equipos e infraestructura adecuados desempeñan un papel clave en la lucha contra las enfermedades potencialmente letales. Sin embargo, aún cientos de miles de personas de escasos recursos no son tratadas a tiempo y llegan al hospital en condiciones drásticas. Muchos de los niños ingresados en las salas de emergencia son llevados allí cuando ya han empeorado bastante y tienen un mayor riesgo de morir o de tener efectos negativos duraderos. La distancia de las comunidades rurales a los hospitales, el costo del transporte y otros factores socioculturales, como recurrir primero a los curanderos tradicionales, a menudo están detrás de estas llegadas tardías al hospital.
 
Mohammed Sani es uno de los más de 300,000 niños tratados por MSF en Níger, en asociación con el Ministerio de Salud Pública. Al igual que en otros países de la región, las principales causas de muerte para niños menores de cinco años son la malaria, la diarrea y las infecciones del tracto respiratorio. Se estima que la desnutrición es un factor contribuyente en casi la mitad de esas muertes, y que puede obstaculizar severamente el desarrollo entre los que sobreviven.
 
 

El enfoque de la Salud Pública

 
En 2018, el Gobierno de Níger registró más de 2.75 millones de casos de malaria, principalmente durante el pico estacional entre julio y octubre, con 3,331 resultados fatales. Los niños menores de cinco años fueron los más afectados, representando la mitad de las muertes. Una encuesta realizada en todo el país por las autoridades nacionales en octubre y noviembre de 2018 reveló que la prevalencia de la desnutrición aguda alcanzó un nivel preocupante, del 3,2%, cuando el umbral de emergencia es del 2%.
 
De acuerdo a Rilia Bazil, coordinadora médica de MSF en Níger, “la buena noticia es que conocemos las soluciones médicas para mejorar esta situación. La atención médica gubernamental ha tomado una serie de medidas positivas desde la introducción de los alimentos terapéuticos instantáneos. Esto incluye criterios más inclusivos para definir la desnutrición; progreso en las prácticas de alimentación infantil; evaluación domiciliaria de niños potencialmente desnutridos; pruebas de diagnóstico simples y rápidas para la malaria; quimioprevención de malaria estacional; y mejoras a los tratamientos ambulatorios”. Finalmente, este enfoque de salud pública ha mejorado mucho la situación, con un fuerte componente comunitario, está ayudando a reducir la prevalencia y las tasas de mortalidad relacionadas con la malaria y la desnutrición.
 
En Níger, la promoción de salud y el programa nacional para el manejo integrado de casos de enfermedades infantiles basado en la comunidad (iCCM) se han convertido en instrumentos cruciales para tratar las enfermedades infantiles, especialmente en zonas rurales. El iCCM establece una red de trabajadores de salud comunitarios elegidos por sus propias comunidades, que están capacitados y equipados para diagnosticar y tratar enfermedades no complicadas, mejorando así las posibilidades de supervivencia y recuperación completa de los pacientes.
 
Un árbol grande, una tienda de campaña o una pequeña cabaña pueden desempeñar un papel clave una vez que son designados como “mini clínicas de salud”. Estas clínicas representan el primer puesto para niños enfermos, brindan diagnóstico y tratamiento inmediatos, o se les deriva a un centro de salud. En el distrito de Magaria de Zinder y el distrito de Mararounfa de Maradi, por ejemplo, 172 trabajadores de salud comunitarios llevaron a cabo 39,015 consultas entre julio y septiembre de 2019.
 
 

Esperando lo mejor, planeando lo peor

 
“La prevención salva vidas, al igual que acercar las opciones de tratamiento adecuadas a las personas necesitadas. Las enfermedades infantiles deben abordarse de manera multidisciplinaria. Con ese fin, a nivel médico es imperativo garantizar que las niñas y los niños más vulnerables tengan acceso oportuno a atención médica gratuita y de buena calidad, ya sea en sus propias comunidades por enfermedades simples o en centros de salud por casos complicados”, dice el Jefe de Misión de MSF en Níger, Dalil Mahamat Adji. “Necesitamos esperar lo mejor, pero siempre planificar lo peor, necesitamos aumentar nuestro apoyo para prevenir el sufrimiento y las muertes relacionadas con la malaria y la desnutrición”.
 
Antes del aumento estacional de la malaria y la desnutrición que generalmente se produce durante la segunda mitad del año, MSF triplicó su capacidad de hospitalización en las regiones más afectadas y fortaleció la prevención y el tratamiento de las enfermedades infantiles basadas en la comunidad. Estos incluyen una amplia gama de actividades que incluyen la sensibilización sobre temas de salud e higiene, iniciativas comunitarias, apoyo a la quimioprevención de la malaria estacional y campañas de vacunación para mejorar la protección de los niños contra enfermedades que pueden dañar su sistema inmunológico.
 
Reducir la prevalencia y la mortalidad de las enfermedades infantiles es una responsabilidad compartida que exige esfuerzos continuos por parte de los interesados en el sector de la salud y de aquellos involucrados en la seguridad alimentaria, la educación y los medios de vida en las regiones más vulnerables. En una situación con necesidades humanitarias en aumento debido al conflicto y la inseguridad, es de suma importancia seguir trabajando para que la malaria y la desnutrición no cobren vidas y todos los niños puedan crecer sanos.
 
MSF comenzó a trabajar en Níger en 1985. Guiados por la ética médica y los principios humanitarios de neutralidad e imparcialidad, ahora llevamos a cabo proyectos en las regiones de Zinder, Maradi, Diffa, Tillabéry, Agadez y Tahoua, con más de 1,660 empleados durante todo el año y 360 de personal adicional durante la temporada alta de desnutrición y malaria.