14.12.2016
A pesar de haber salvado miles de vidas, dinámicas internas del sistema humanitario así como restricciones de seguridad socavan el despliegue de una respuesta temprana, flexible y suficiente para los cientos de miles de afectados por el conflicto en Diffa.
 
La región de Diffa, en el sureste de Níger y fronteriza con Nigeria y Chad, sufre desde el año 2014 las consecuencias del conflicto entre Boko Haram y los ejércitos de la zona. En la últimas semana, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha asistido a centenares de nuevos desplazados por ataques a sus comunidades atribuidos a Boko Haram.
 
Según las autoridades locales, actualmente hay más 250,000 desplazados en la región –entre refugiados, retornados y desplazados internos–, y 100,000 personas más viven en una situación de extrema vulnerabilidad; se estima que tres cuartas partes de esta población dependen totalmente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. 
 
Sin embargo, el sistema humanitario en Diffa ha fracasado a la hora de alcanzar un nivel razonablemente efectivo en su respuesta a esta emergencia, según se extrae de un informe realizado por MSF publicado hoy. Este fracaso se debe principalmente a tres razones: la ineficaz coordinación y priorización de las necesidades entre actores humanitarios, la incapacidad de pasar rápidamente de un enfoque de desarrollo a uno de emergencia, y los límites en el acceso a algunas poblaciones. 
 
“La ayuda humanitaria en Diffa ha salvado la vida de decenas de miles de desplazados, y sigue ayudando a sobrevivir a cientos de miles de personas, tanto desplazadas como locales”, explica Jon Edwards, autor del informe de MSF. “Sin embargo, los criterios de éxito en este campo tienen que ser muy exigentes, no podemos conformarnos con que las poblaciones eviten la muerte”. 
 
La financiación de la ayuda humanitaria en Diffa es insuficiente y la competencia entre actores para acceder a los mismos fondos no ha facilitado la coordinación entre los mismos. Varias organizaciones han reclamado que cubrían una necesidad específica en un lugar determinado, sin tener capacidad real para asumirla, en vez de trabajar conjuntamente para asegurar una respuesta conjunta efectiva. Esta falta de coordinación se ha agravado por la falta de un liderazgo adecuado capaz de prever las necesidades y movilizar a los diferentes actores para cubrirlas.
 
Por otra parte, la respuesta humanitaria existente en Diffa antes de la crisis con un enfoque de desarrollo ha ralentizado, e incluso anulado, la temprana reacción para hacer frente a una gran emergencia donde son necesarios otro tipo de intervenciones. Por ejemplo, ha habido una gran reticencia a eliminar los costes que los enfermos deben pagar para acceder a la atención sanitaria aunque son un claro impedimento para asegurar el acceso a la salud, especialmente durante una crisis. 
 
Por último, las limitaciones de acceso por parte de las autoridades locales, argumentado razones de seguridad, así como las autoimpuestas por las organizaciones humanitarias y agencias de la ONU, con criterios incluso más severos, pueden haber dejado sin atención humanitaria a muchas personas necesitadas. 
 
 
“A pesar de las dificultades que tiene la comunidad humanitaria en Diffa, es imprescindible que trabajemos más y mejor a la vista de las grandes necesidades de la población. En los campos de desplazados informales, necesidades muy básicas están sin cubrir y los desplazamientos continúan”, explica Mari Carmen Viñoles, responsable de proyectos de MSF de Níger. “Muchos desplazados han sido acogidos por la población local así que la gran mayoría de la población en la región está en una situación de extrema vulnerabilidad y depende de la ayuda externa”. 
 
Según la ONU, dos de cada tres desplazados en Diffa se han visto obligados a huir más de una vez. Ante esta crisis, la comunidad humanitaria debe ser capaz de innovar y adaptar su respuesta para encontrar soluciones para las poblaciones afectadas. 

MSF en Diffa

MSF trabaja en Diffa desde finales de 2014 asistiendo a la población que huye de la violencia ligada a la presencia del grupo Boko Haram y la intervención del ejército. MSF asegura la asistencia médica y psicológica gratuita en nueve centros de salud de la región. Además, la organización apoya el suministro de agua potable, la instalación de letrinas y la distribución de productos de primera necesidad en varias localidades y lugares donde se han agrupado los desplazados, refugiados y retornados. 
 

Proyecto: “Brecha en la ayuda de emergencia” (Emergency gap) 

Este informe sobre Diffa forma parte del proyecto de MSF “Brecha en la ayuda de emergencia” (Emergency gap) que tiene como objetivo analizar la ausencia de una respuesta de emergencia efectiva y significativa en la fase aguda del conflicto armado, en un momento de crecientes niveles de crisis y necesidades humanitarias.
 

Puedes leer el estudio de caso -en inglés- en el siguiente enlace: