14.07.2015

La ya frágil situación de la población en Diffa se está agravando todavía más debido a la reciente escalada del conflicto armado en el sur de Níger, una región fronteriza con el norte de Nigeria.

Esta zona hace frente a nuevas oleadas de desplazados y refugiados que huyen de la violencia que asola los alrededores del lago Chad, especialmente desde que el conflicto llegó a Níger, el pasado mes de febrero. Las condiciones de vida de la población desplazada, con poco acceso a la atención sanitaria y al agua,  son críticas.

La gran mayoría de las personas que ha buscado refugio en Diffa se ha establecido o en asentamientos espontáneos dispersos, o con familias locales. Sin embargo, los mecanismos de solidaridad están empezado a flaquear debido al creciente número de desplazados y a la ya de por sí precaria situación de la población local. A ello se añade que cerca de 17,000 personas están viviendo en dos campos de desplazados que se crearon de forma espontánea tras la evacuación del lago Chad a finales de abril, en los distritos de Bosso y Nguigmi. Muy pocas organizaciones humanitarias están trabajando en la zona.

“Muchas de las personas que asistimos han vivido experiencias traumáticas y por eso han tenido que abandonar sus hogares. Sin embargo, en Diffa, están viviendo una situación muy difícil, porque sus necesidades básicas no están cubiertas. Además, tienen miedo de ser atacadas de nuevo”, explica ElMounzer Ag Jiddou, coordinador general de MSF en Níger.

La época la lluvias y el periodo de escasez de alimentos, a la vuelta de la esquina

En las próximas semanas, Diffa tendrá que hacer frente al habitual periodo de escasez de alimentos o hunger gap en inglés, en el que el número de niños con desnutrición aguda severa aumenta. La situación este año será especialmente crítica, ya que la violencia está afectando el normal funcionamiento del comercio en la zona y muchos campos han quedado sin sembrar.

Además, la inminente llegada de la estación de lluvias conlleva un aumento del número de casos de malaria, lo que unido al aumento de la desnutrición puede ser letal, sobre todo entre niños pequeños. Por otra parte, las lluvias, unidas a las pobres condiciones de saneamiento en los campos, también pueden deteriorar situación sanitaria de la población ya afectada por la crisis actual en la cuenca del lago Chad, donde el cólera es endémico.

“Las lluvias también complicarán el acceso, dificultando todavía más la llegada de ayuda humanitaria. Ahora mismo hay muy pocas organizaciones en la zona pese a la grandes necesidades y nos preocupa enormemente que la situación pueda deteriorarse todavía más en los próximos meses”, explica Luis Encinas, responsable de proyectos en Níger. “Para responder a esta situación, ya hemos empezado a diversificar nuestras actividades, construyendo letrinas y suministrando agua, ya que estos aspectos son ahora una prioridad y todavía no están al nivel que deberían”.

MSF aumenta sus operaciones para hacer frente a las crecientes necesidades

Para mejorar la atención sanitaria de la población local y desplazada, MSF está trabajando conjuntamente con el Ministerio de Salud en el centro de referencia materno-infantil de la ciudad de Diffa, y en seis centros de salud en los distritos de Diffa, Nguigmi y Bosso. Además, para prevenir el aumento de malaria, la organización va a empezar la distribución en la región de 25,000 mosquiteras impregnadas con insecticida.

La organización también está trabajando con clínicas móviles en los campos de Nguigmi y Bosso, donde los equipos proporcionaron atención médica a más de 2,500 personas en el mes de junio. En el campo de Yebi en Bosso, MSF también ha puesto en marcha actividades de agua y saneamiento para garantizar que cada persona tenga acceso a 20 litros de agua al día, la cantidad mínima recomendada en una situación de emergencia.

MSF en Diffa

MSF empezó a trabajar en Diffa el pasado  diciembre para responder a un brote de cólera; 271 personas recibieron tratamiento contra la enfermedad. Desde enero de 2015, la organización comenzó a apoyar los centros de salud de Ngarwa y Gueskerou (en el distrito de Diffa) y Nguigmi (en el distrito de Niguigmi). Después del ataque del 6 de febrero de Boko Haram en Diffa, MSF aumentó sus operaciones, apoyando el centro de referencia materno-infantil de la ciudad de Diffa. A principios de mayo, MSF volvió a ampliar sus actividades para asistir a la población desplazada que huyó del lago Chad y se instaló en condiciones precarias en campos de desplazados. Finalmente, desde principios de julio, MSF está apoyando tres centros de salud adicionales en Baroua y Toumour (en el distrito de Bosso) y en Ngalewa (en el distrito de Nguigmi).

Desde principios de su intervención en Diffa, MSF ha llevado a cabo más de 15,000 consultas médicas, incluyendo más de 12.000 a niños menores de 5 años; y ha habido más de 450 hospitalizaciones en el centro materno-infantil de Diffa.

Actualmente, 122 trabajadores de MSF (11 internacionales y 111 nacionales) llevan a cabo las operaciones en Diffa.