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26.08.2021
En 2014, Médicos Sin Fronteras (MSF) trabajó por primera vez en Borno, al noreste de Nigeria. Tuvo una presencia continua en el estado desde 2016, gestionó cinco hospitales en Borno y brindó una serie de servicios que incluían el tratamiento para la desnutrición y la malaria.  
 
Ahsan Abbasi, jefe de misión de MSF en Nigeria, explica las razones por las que cerramos nuestras actividades en Gwoza y Pulka, en el estado de Borno, en agosto de 2021. 
 

¿Por qué MSF empezó a trabajar en Borno? 

El noreste de Nigeria ha soportado más de una década de conflictos armados, que han exacerbado problemas existentes como la desnutrición estacional, el sarampión y la malaria. También ha tenido un gran impacto en la capacidad de las personas para satisfacer sus necesidades básicas. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Borno representa más del 70 por ciento de los desplazamientos en Nigeria, con 1,5 millones de personas desplazadas internamente (PDI) en el estado. Algunas personas desplazadas huyen hacia otras ciudades, estados e incluso a los vecinos Camerún, Chad y Níger; hay personas que se han desplazado hasta siete veces.  
 
Como resultado de los desplazamientos (a menudo repetidos), muchas personas no han podido acceder a la atención médica que tanto necesitan. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) estima que dos millones de personas en el noreste de Nigeria viven en áreas controladas por grupos armados, sin ningún acceso a la asistencia humanitaria. Las condiciones para la población desplazada internamente siguen siendo malas, a pesar de que muchos han sido desplazados durante meses o incluso años.
 
 
 

¿Qué motivó el cierre de actividades en Gwoza y Pulka? 

Desde MSF nos hemos visto obligados a terminar nuestras actividades médicas en Gwoza y Pulka debido a los avances en materia de seguridad en la zona y las amenazas al personal humanitario.  
 
En los últimos meses, los combates en la zona llevaron a cambios entre los grupos armados no estatales que controlan el área, y la Provincia del Estado Islámico de África Occidental ha expandido su influencia en el noreste y más allá. Además, las claras declaraciones hechas por el grupo en agosto de 2020 que declaraban a las ONG como un objetivo legítimo, han llevado a las organizaciones humanitarias a reducir gradualmente la presencia de personal internacional fuera de Maiduguri. MSF ha sido la única ONG con una presencia permanente de personal internacional en Pulka y Gwoza durante los últimos cinco años. 
 
Los recientes ataques de Damasak y Dikwa en abril de 2021 han reflejado un cambio significativo en la dinámica de seguridad. Se informó de actos de saqueo e incendio de viviendas particulares, almacenes de organismos humanitarios e instalaciones médicas. Los agresores realizaron registros casa por casa y, lo que es más preocupante, buscaron deliberadamente la ubicación del personal humanitario que no tenía acceso a habitaciones seguras e instalaciones protegidas.  
 
Las amenazas contra las y los trabajadores humanitarios debilitan el nivel de seguridad que necesitamos para operar de manera segura en Gwoza y Pulka. Según el análisis que hicimos del contexto, nuestra capacidad para mitigar este alto nivel de inseguridad es limitada. Esto pone en riesgo la vida de nuestro personal y de las y los pacientes, mientras que su derecho a la seguridad y protección debe ser una prioridad, tanto como su derecho a proporcionar y recibir respectivamente servicios médicos y de salud en un entorno seguro.  
 
Nuestra decisión de dejar Gwoza y Pulka ha sido muy dolorosa. Sabemos que tendrá consecuencias devastadoras para cientos de miles de personas, que quedarán aisladas de la ayuda humanitaria y los servicios de salud. Sin embargo, debemos lograr el equilibrio adecuado con riesgos aceptables que debe asumir nuestro personal. A partir de agosto de 2021, MSF dejará dejará de tener presencia y personal en Gwoza y Pulka.  
 
Sin embargo, si la situación cambia, reevaluaremos la seguridad en el terreno y la viabilidad de reanudar las operaciones. También continuaremos brindando acceso a la atención sanitaria gratuita para las personas en otras áreas del estado de Borno, como en Maiduguri y en Ngala. Nuestra misión social de salvar vidas permanece sin cambios. 
 
 
 

¿Cuáles son las actividades médicas de MSF en la región? 

MSF gestiona cinco hospitales en el estado de Borno, brindan atención pediátrica especializada, tratamiento para la desnutrición y la malaria, atención de maternidad, tratamiento de salud mental, cirugía y tratamiento para sobrevivientes de violencia sexual y de género. También realizamos campañas masivas de prevención de malaria estacional durante el pico de la temporada de lluvias. 
 
Nuestros equipos han sido testigos de la inseguridad alimentaria y de los suministros básicos extremadamente limitados, incluyendo artículos como mantas y jabón. El agua también es un problema importante para muchas personas desplazadas, tanto en términos de suministro limitado como de baja calidad. En Maiduguri, gestionamos un hospital pediátrico de 80 camas en el distrito de Gwange y un centro de nutrición de 200 camas en el barrio de Kushari. MSF también trabaja en otras ciudades del estado de Borno, con tratamientos para la malaria, la desnutrición, la fiebre tifoidea y la diarrea, y brindando apoyo en materia de agua y saneamiento. 
 
En Pulka, teníamos un hospital de 97 camas que ofrecía atención médica general y especializada gratuita a todos los residentes, incluyendo las personas desplazadas. Aproximadamente 58,000 pacientes fueron tratados en el departamento de consulta externa del hospital en 2020. Nuestros equipos también trabajaron para mejorar el acceso al agua potable.  
 
En Gwoza, nuestro equipo colaboró en la gestión de la terapia estacional contra la malaria (quimioprofilaxis estacional contra la malaria) a más de 12,000 niños y niñas en 2020. Asistimos a las mujeres para dar a luz, nacieron 2,357 bebés, realizamos 54 cesáreas y tratamos a 175 pacientes con sarampión, entre otras enfermedades. 
 
También abordamos emergencias como brotes y desplazamientos internos, realizamos evaluaciones de salud, incluyendo pruebas de detección masivas de desnutrición y programas de extensión de la salud con clínicas móviles.