26.10.2020

En la mañana del lunes 26 de octubre, un ataque aéreo golpeó un área al norte de la gobernación de Idlib (Siria). Los medios de comunicación locales reportaron más de 75 muertes y otras 135 víctimas hasta el momento. La gran mayoría de las personas heridas fueron trasladadas de inmediato a dos hospitales, uno ellos es una instalación coadministrada por MSF. Recibimos 11 víctimas y una de ellas estaba muerta al llegar.

“Cuando ocurrió el ataque aéreo, el equipo de nuestro hospital coadministrado, cercano al lugar, activó el plan de respuesta a víctimas masivas”, explica Cristian Reynders, coordinador del proyecto de MSF para el noroeste de Siria. “Poco después, comenzamos a recibir pacientes con lesiones críticas que necesitaban cirugía. Dos pacientes tenían sus extremidades tan dañadas que tuvieron que ser amputadas y los demás pacientes requirieron tratamiento".

El ataque aéreo tuvo lugar en un área densamente poblada cerca de la frontera entre Siria y Turquía,  donde generalmente no se ve un conflicto activo. Muchos sirios desplazados internamente habían huido allí durante la última ofensiva militar en el noroeste de Siria, pensando que la violencia no llegaría a esta zona.

Horas después del incidente, los hospitales de Idlib seguían recibiendo víctimas. Además de la respuesta en su hospital coadministrado, MSF donó un kit quirúrgico con capacidad para realizar 50 cirugías a otro centro de salud que había acogido a 90 de los heridos.

“Los hospitales en esta región específica de la gobernación de Idlib no están acostumbrados a recibir a personas heridas por ataques aéreos”, agrega Reynders. “Están en una zona considerada como relativamente segura por quienes viven en ella. El hecho de que se estén produciendo ataques aéreos allí es muy preocupante".

Tres veces en las últimas dos semanas, las instalaciones coadministradas por MSF en Idlib han recibido víctimas tras ataques aéreos. En dos de esas ocasiones, las instalaciones activaron sus planes de respuesta a víctimas masivas para atender a las personas heridas que llegaban.

“Los ataques aéreos en el noroeste de Siria seguían teniendo lugar cerca de las líneas del frente desde que se firmó el último alto el fuego en marzo de 2020”, explica Reynders. "Pero el hecho de que hayan aumentado en frecuencia en las últimas semanas y ahora estén llegando a lo que se consideran áreas seguras de la gobernación de Idlib es preocupante".

Esta reciente escalada de violencia en una región de Siria que alberga a más de 1 millón de personas internamente desplazadas, ocurre cuando el sistema de salud ya se ha visto afectado por la pandemia de COVID-19. 

“Aquí hay una sensación real de emergencia, ya sea que se mire el contexto humanitario, la emergencia de salud pública relacionada con la COVID-19 o la situación general relacionada con el conflicto", concluye el coordinador del proyecto. "La adición de todos estos elementos complica aún más lo que ya era una situación desafiante en Idlib"