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10.09.2021

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha suspendido todas las actividades en las regiones etíopes de Amhara y Gambella y en la Región Somalí, así como en el oeste y noroeste de la región de Tigray, para cumplir con la orden de suspensión de tres meses dictada por la Agencia Etíope para las Organizaciones de la Sociedad Civil (ACSO) el pasado 30 de julio.

Al recibir la orden, emprendimos todas las acciones necesarias para cumplir con la petición de la ACSO mientras esta lleva a cabo su investigación, incluyendo la suspensión total de todos los programas médicos y humanitarios durante un periodo de tres meses. A corto plazo, las y los pacientes han sido dados de alta de nuestras clínicas, dejando a la población de estas localidades con un acceso aún más limitado a la atención sanitaria. Cerca de 1,000 de nuestros trabajadores y trabajadoras etíopes se encuentran en sus casas a la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos, mientras que casi todo nuestro personal internacional ha abandonado el país.
 
En los seis primeros meses de 2021, en las cuatro regiones en las que hemos suspendido ahora actividades, nuestros equipos atendieron a 212,000 hombres, mujeres, niños y niñas en consultas externas, ingresaron 3,900 personas para recibir atención especializada, brindaron atención a 3,300 personas en consultas de salud mental y asistieron a 1,500 mujeres en el parto.
 
La orden de suspender nuestra asistencia médica y humanitaria llega en un momento en que las necesidades humanitarias en Etiopía son enormes, con millones de personas que requieren alimentos, agua, refugio y acceso a la asistencia sanitaria en todo el país.
 
En los lugares en los que ya no podemos brindar asistencia, en el oeste y el noroeste de Tigray, la situación sigue siendo extremadamente precaria y volátil para la población, así como para los equipos que intentan brindar una asistencia que en este momento resulta vital. También nos preocupa la situación de las personas refugiadas de Sudán del Sur en la región de Gambella, de las personas afectadas por la violencia o que padecen enfermedades tropicales desatendidas en la región de Amhara, y de las personas que viven en la región somalí de Etiopía, cuyo acceso a los servicios médicos se encuentra enormemente limitado. 
 
Además, tres meses después del brutal asesinato de nuestros compañeros Yohannes, María y Tedros, ocurrido el pasado 24 de junio, las circunstancias que rodean sus muertes siguen sin estar claras y nadie ha reivindicado aún su responsabilidad. En el momento de sus muertes, tomamos la dolorosa pero necesaria decisión de suspender nuestras actividades en las zonas central y oriental de Tigray (Abi Adi, Adigrat y Axum) y a día de hoy seguimos dialogando con las autoridades pertinentes para obtener más información sobre la investigación que está en curso.
 
Aunque se nos ha pedido que suspendamos nuestras actividades en algunos lugares epecíficos de Etiopía, seguimos prestando servicios médicos y humanitarios en Adis Abeba, Guji (Oromia), las Naciones del Sur, el sureste de Tigray, y la Región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur (SNNPR).
 
Llevamos 37 años trabajando en Etiopía, brindando asistencia médica a millones de personas afectadas por conflictos, epidemias, desastres o con acceso limitado a la atención sanitaria, siempre en colaboración con las autoridades etíopes a nivel local, regional y nacional. Todas nuestras actividades se guían por los principios de humanidad, independencia, neutralidad e imparcialidad. A pesar de las dificultades a las que nos enfrentamos actualmente para poder proporcionar asistencia médico-humanitaria, seguimos comprometidos con las comunidades a las que hemos apoyado en todo el país y seguiremos dialogando con las autoridades gubernamentales pertinentes para que se levante la suspensión y se permita la reanudación de nuestras actividades lo antes posible.