22.06.2015
El conflicto entre Boko Haram y el ejército nigeriano y los reiterados ataques de los insurgentes contra la población civil en el estado de Borno, noreste de Nigeria, han provocado la huida de miles de personas de sus hogares en busca de seguridad.
 
Según el ACNUR, actualmente hay más de 1,5 millones de desplazados en la zona, la mayoría en Nigeria, mientras que alrededor de 157.000 han huido desde enero de 2015 hacia los países vecinos de Níger, Chad y Camerún. Estos países también se enfrentan a la amenaza de ataques esporádicos transfronterizos y a las ofensivas militares en sus territorios, los cuales han causado decenas de víctimas y oleadas de desplazamientos en el interior de los mismos.
 
La semana pasada, el miércoles por la noche, un ataque en dos localidades de Níger causó decenas de muertos; dos días antes, el lunes 15 de junio, dos ataques con bomba golpearon Yamena, la capital de Chad.
 
 
La crisis de Nigeria está agravando una situación ya de por sí precaria, que afecta a una población muy vulnerable. Además, como la inseguridad persiste, las organizaciones humanitarias se enfrentan a enormes dificultades para tener un conocimiento preciso de las necesidades en la región.
 
Actualmente, MSF es una de las pocas organizaciones presentes en la zona apoyando a las autoridades nacionales para aliviar el sufrimiento de la población afectada en estos cuatro países a la orilla del lago Chad.
 

NIGERIA

La situación de seguridad en el estado de Borno sigue siendo extremadamente volátil y tensa. Hay más de un millón de desplazados internos en Borno y, de estos, unos 400.000 viven actualmente en Maidaguri, la principal ciudad de la región. Muchos de ellos reciben ayuda de la comunidad local, mientras que 77.758 se encuentran distribuidos entre los 13 campos de desplazados de la ciudad.
 
MSF realiza actividades médicas en cuatro de estos campos, cubriendo las necesidades de salud primaria de más de 34.300 personas. Cada semana, los equipos llevan a cabo cientos de consultas, sobre todo a niños menores de 5 años, en el dispensario médico de cada campo. MSF también proporciona suministros de agua (más de 2 millones de litros al mes) y ha puesto en marcha un sistema de vigilancia epidemiológica en cinco campos. 
 
 
Ahora que se ha estabilizado la situación en los campos, la prioridad de MSF es garantizar el apoyo a todas las personas desplazadas que han sido acogidas por las comunidades locales, así como a la propia comunidad de acogida. MSF ha instalado una clínica en el centro de salud de Maimusari, en el distrito de Jere, un suburbio de la ciudad de Maiduguri, para proporcionar servicios sanitarios a 120.000 personas, tanto desplazadas como de la comunidad local. La estructura cuenta con una maternidad con 12 camas, y 60 camas más para las unidades de pediatría, atención nutricional y cuidados intensivos. 
 

NÍGER

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, hay 175.000 personas desplazadas en la región de Diffa, en el sureste de Níger. Muchas de ellas llegaron recientemente, después de que las autoridades instaran a toda la población de las islas del lago Chad a abandonar la zona tras un ataque mortal de Boko Haram. Unas 25.000 personas se encuentran actualmente repartidas entre dos campos, uno en Bosso y otro en Nguigmi, dos localidades próximas al lago.
 
 
MSF ha puesto en marcha, en los dos campos, clínicas móviles para dar atención sanitaria básica a esta población desplazada y aislada, y deriva al hospital de Diffa a los pacientes que lo necesitan. En la ciudad de Diffa, MSF también gestiona el centro de referencia regional de salud materno-infantil, que incluye el área de maternidad, la unidad de pediatría y el laboratorio.
 
En las zonas periféricas, MSF apoya tres centros de salud en Geskerou, Ngaroua y Nguigmi, donde, durante los meses transcurridos de 2015, se han realizado más de 16.000 consultas médicas, el 65 por ciento de las cuales a niños menores de 5 años.
 
La situación podría empeorar en las próximas semanas debido al comienzo de la estación de lluvias y a las malas condiciones de saneamiento en los campos; lo que podía propiciar la aparición de brotes de cólera. Además, se espera un pico de casos de desnutrición y malaria durante el próximo período de escasez de comida. “Las principales necesidades son refugio, agua, saneamiento, salud y protección. Sin embargo, todavía hay pocas organizaciones que trabajan en la zona”, explica Aissami Abdou, coordinador de proyecto de MSF en Diffa.
 

CAMERÚN

 
Algunos kilómetros al este, en Camerún, la situación de seguridad a lo largo de la frontera con Nigeria es inestable, con incursiones habituales de Boko Haram. Los refugiados siguen llegando a diario a los campos establecidos por las autoridades nacionales en esta zona. 
 
“Acabo de llegar a Gawar con mi marido y cuatro de mis hijos. Combatientes de Boko Haram secuestraron a nuestras tres hijas. No sabemos nada de ellas, solo podemos rezar por ellas”, dice Emmanuelle, una de los 40.000 refugiados asentados en los dos campos de Minawao y Gawar, donde MSF colabora con las autoridades nacionales y otras agencias humanitarias para brindar atención de salud primaria, agua y saneamiento. Actualmente, MSF proporciona el 60% del agua de los campos y lleva a cabo más de 500 consultas médicas mensuales.
 
 
“El aumento de la población por este desplazamiento supone un riesgo real de inseguridad alimentaria en la zona”, dice Hassan Maiyaki, coordinador general de MSF en Camerún. “Actualmente estamos reforzando nuestro apoyo al centro de nutrición terapéutica intensiva en el Hospital del distrito de Mokolo, donde ofrecemos atención pediátrica y nutricional a los refugiados, desplazados internos y a la población local que necesita hospitalización”.
 
MSF también está trabajando en la ciudad de Kousseri, en la frontera con Chad, donde alrededor de 30.000 desplazados internos se encuentran dispersos por toda la ciudad. Los equipos de MSF están proporcionando apoyo quirúrgico al hospital de la ciudad, donde se han atendido 36 casos durante el mes de mayo.
 

CHAD

En la región del lago Chad, MSF empezó a asistir a los desplazados por Boko Haram a finales de febrero. En la actualidad, 18.000 refugiados procedentes de Nigeria han escapado de la inseguridad en su país, según el ACNUR, y han llegado hasta el lago Chad, una de las regiones más pobres del país, con una baja cobertura de vacunación y un alto riesgo de epidemias. 
 
Boko Haram representa una amenaza para Chad, y está operativo en los alrededores del lago Chad. La seguridad en el país sigue deteriorándose. Ya en febrero, se produjo un ataque en Ngouboua, lo que hizo que miles de residentes y refugiados huyeran en busca de seguridad. Más recientemente, el 15 de junio, dos atentados con bomba supuestamente ligados a Boko Haram golpearon la capital, Yamena, causando 27 muertos y 101 heridos. MSF brindó su apoyo a los hospitales del Ministerio de Salud mediante el suministro de material médico y quirúrgico ante la afluencia de heridos. 
 
 
Actualmente, MSF gestiona clínicas móviles en Forkouloum, mediante las que realiza unas 850 consultas médicas semanales, principalmente a causa de diarreas e infecciones respiratorias. Muchos de los pacientes son residentes chadianos que se han desplazado como consecuencia de la violencia.
 
El apoyo psicológico ha sido un elemento clave en la respuesta de MSF. Los equipos proporcionan atención de salud mental mediante sesiones individuales y de grupo en el campo de refugiados de Dar es Salam. También se presta atención médica y apoyo en salud mental a víctimas de violencia sexual. Hasta el momento, MSF ha realizado 223 consultas de salud mental. 
 
En colaboración con las autoridades locales, MSF suministró también artículos de higiene y refugio, incluidas mantas, lonas de plástico y mosquiteras como protección contra la malaria para cerca de 6.000 personas en Ngouboua, Bagasola, y los alrededores de Forkouloum.