"La gente empieza a confiar en MSF, comienzan a llegar a los centros de salud, hacen preguntas o piden tratamiento ¿No es fantástico?"

Beatriz MuñozAntropóloga de MSF
29.12.2016
Beatriz Muñoz es responsable de promoción de la salud de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Pakistán. Aquí relata cómo entender la diferencia cultural es una parte vital del trabajo de MSF y por qué la diversión es un elemento clave de su labor.
 
"¡Lista para ser una desempleada, una antropóloga infravalorada!" escribí en Facebook el día que me gradué. Cuando has estudiado antropología mucha gente te dice: “así que ¿estudias los dinosaurios?", "¿trabajas con huesos?". Poco sabía entonces de que mi licenciatura me permitiría trabajar en una organización que me encanta y en contextos en los que siempre había soñado trabajar.
 
‘Antropología’ y ‘MSF’ no son dos palabras que normalmente vayan juntas en la misma frase, y mucho menos ‘antropología’ y ‘promoción de la salud’. Pero aquí estoy, y estoy orgullosa de que la antropología exista también fuera de la academia, y de que también haya demanda de antropólogos.
 
¿Cómo se entiende en esta cultura y en esta sociedad la salud? ¿Por qué la gente se niega a ir al hospital? ¿Por qué no conocen la importancia de la lactancia materna? ¿De qué manera puedo ayudarlos a modificar su comportamiento y mejorar su salud? Estas son solo algunas de las preguntas que hacen que la promoción de la salud sea una parte relevante de cualquier proyecto de MSF, y aquí es donde un antropólogo se siente como en casa.
 
Pakistán es un país muy interesante para alguien a quien le encantan los desafíos culturales. La capital, Islamabad, no tiene nada en común con la ciudad de Timergara, ubicada a 250 kilómetros más al norte, y esta última no tiene nada que ver con Karachi en el sur.
 
Como responsable de promoción de salud, tengo la suerte de visitar varios proyectos en el país, aprender de las personas, entender sus creencias y conocer sus costumbres. Todo el conocimiento que me dan estas visitas, me permite entrar en contacto con diferentes comunidades y con sus conceptos de salud. Su percepción de las distintas enfermedades, y las razones por las que no conocen o a veces no aceptan los servicios de MSF.
 
Esta mejor comprensión (solo posible con la ayuda del personal local) tiene un valor incalculable para los proyectos de MSF en Pakistán, ya que nos permite adaptar nuestros enfoques a la cultura con la que estamos trabajando. Una vez se ha entendido y respetado la cultura, se puede empezar a tratar y establecer relaciones con la gente como corresponde. ¡Y qué diferencia! La gente empieza a confiar en MSF, comienzan a llegar a los centros de salud, hacen preguntas o piden tratamiento ¿No es fantástico?
 
En julio pudimos comprobarlo cuando los equipos de promoción de la salud y salud mental prepararon un acto sobre hepatitis en la clínica ubicada en la zona de los barrios marginales de la colonia Machar, en Karachi. Sonrío cada vez que recuerdo ese día.
 
Preparamos actividades, juegos de rol y un concurso, un día de entretenimiento para promover comportamientos saludables hacia la hepatitis. En una comunidad con altos índices de analfabetismo, ingresos muy bajos y falta de conocimiento sobre la salud, los mensajes tradicionales sobre esta no tienen impacto, y los métodos alternativos son la clave. Este método de promoción de la salud resultó tener tanto éxito que decidimos repetirlo para otras ocasiones.
 
 
Ahora, estos actos son parte de nuestros proyectos, y una maravillosa manera de entretenimiento educativo. Por eso me hice antropóloga, y por esto me uní a MSF.
 
Por supuesto, siempre hay frustración, falta de energía, exceso de trabajo y muchos desafíos que se unen en el día a día de trabajo en estos contextos. También hay malentendidos culturales que pueden perjudicar las relaciones con la comunidad local. Pero cualquier pequeño paso adelante, cualquier nuevo paciente que entiende la importancia de lavarse las manos o de poner mosquitera en la cama y cualquier nueva sonrisa es un gran paso; la promoción de la salud está aquí para quedarse.