16.11.2018
A finales de octubre, los enfrentamientos entre dos grupos armados en Batangafo – una ciudad ubicada en el norte de la República Centroafricana –obligaron a más de 10,000 personas a buscar refugio en el hospital de Batangafo.
 
Más de 5,000 personas aún permanecen en el hospital, viviendo en condiciones extremadamente precarias. Muchos perdieron todo en los incendios que arrasaron con sus hogares durante los enfrentamientos. A pesar de la relativa paz, la situación sigue siendo extremadamente tensa.
 
"Fue como una escena de terror. Vimos cientos de hogares en llamas. Fue horrible", dice Helena Cardellach, coordinadora de terreno de MSF en Batangafo. "Todo comenzó el miércoles 31 de octubre de 2018. Recibimos a un paciente herido en el hospital. Era miembro de uno de los grupos armados que controlaban la ciudad. Fue después de este incidente que estallaron violentos enfrentamientos que finalmente destruyeron una gran parte de la ciudad de Batangafo".
 
A manera de represalia por el hombre herido, uno de los grupos armados atacó tres campos para desplazados internos que albergan a miles de personas, y quemaron totalmente gran parte de los campos.
 
"Incluso ahora puedes seguir oliendo la ceniza", comentó Helena. "Todas las casas fueron incendiadas, al igual que el mercado y la capilla".
 
El hospital de Batangafo, apoyado por MSF, recibió alrededor de 20 víctimas, algunas de ellas con heridas provocadas por disparos y otras con quemaduras graves. Miles de personas desplazadas que perdieron todo viven ahora en una situación de extrema precariedad.
 
“Estamos hablando de personas que no tienen nada y que hoy viven en condiciones de poca higiene”, mencionó Helena. 
 
 
Con acceso limitado a la atención médica, se enfrentan a graves riesgos de contraer malaria, diarrea, infecciones y epidemias. Estamos iniciando una respuesta de emergencia para colocar facilidades de agua adicionales en el hospital con el objetivo de garantizar un estándar mínimo de higiene para las personas desplazadas. Estamos particularmente preocupados por el acceso a la atención médica para aquellos que huyeron a la periferia y al monte.
 
“Por el momento, Batangafo es una ciudad fantasma. En la mañana cuando hay una pausa, las personas salen de su refugio en el hospital para tratar de vivir sus vidas, y luego regresan al por la noche", dijo Helena. "Estas son escenas de desolación. Se debe garantizar la protección de la población".
 
La población civil centroafricana sigue pagando el precio más alto del conflicto, con más de 570,000 refugiados en países vecinos y casi 690,000 desplazados internos de una población de alrededor de 4.5 millones.